Prueba SsangYong Korando GLP, motor, conducción y consumos

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Y ha llegado la hora de poner en marcha el motor gasolina de 2.0 litros y 149CV del SsangYong Korando G20D Eco-Glv, capaz de funcionar indistintamente con gasolina de 95 octanos o con GLP (Gas Licuado del Petróleo). Ante todo os adelanto que me ha sorprendido por el buen comportamiento del coche en líneas generales.

Siempre que arrancamos el coche empieza funcionando en gasolina. Si tenemos seleccionado el modo gas el Korando seguirá gastando gasolina hasta que el motor alcance una temperatura aproximada de 40 grados. Intentar forzar la entrada de gas es imposible hasta que el motor alcance dicha temperatura. En un caso práctico, tras dejar el coche toda la noche en la calle y con una temperatura de 5º matutinos, a penas tardó 800-900 metros en saltar el gas. Con temperaturas más altas saltaba muchísimo más pronto, así que el hecho de que un coche de GLP duerma resguardado en un garaje nos ayudará a amortizar antes el sobrecoste del equipo.

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El paso a gas pasaría totalmente desapercibido si no fuese por el clack que emite la electroválvula del depósito que abre el paso al gas, para que este pueda llegar al motor. Más allá de esto yo no he sido capaz de notar diferencias prestacionales. Subiendo un puerto de montaña rápido mientras ganaba velocidad iba conmutando entre gasolina y gas y en ningún momento se notó ningún tipo de pérdida de potencia o de interrupción en la entrega de esta, algo como lo que podriamos esperar al poner el aire acondicionado, por ejemplo. Esto es algo de agradecer.

Para conocer el nivel de gas restante en el depósito de GLP entre los posavasos delanteros hay un conmutador con cinco LED. Uno está rojo si circulamos a gasolina, y verde cuando lo hacemos a gas. Los otros cuatro representan cada uno un cuarto del depósito. Las informaciónes de este indicador son poco precisas, pues a veces algún cuarto se apaga, para luego volver a encenderse. O si le da, de repente pasas de tener tres de cuatro LED encendidos en verde a uno. Cuando llegas a la reserva parpadea, y en caso de quedarte sin gas un pitido te advertirá de ello y el coche comenzará a funcionar en gasolina sin inmutarse.

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Dejando ya un poco de lado la parte más característica de este SsangYong Korando, que es el hecho de funcionar con GLP, vamos a repasar otros aspectos, como lo relativo al funcionamiento de la mecánica o al comportamiento en ruta. No hay que olvidarse de que conducimos un motor atmosférico de gasolina, así que sin siquiera arrancar ya sabemos que vamos a tener que recurrir al cambio. Y así es, unas marchas largas que tratan de reducir consumos piden a gritos jugar con la palanca. Por ejemplo, en sexta velocidad, a 120 kilómetros por hora, el motor gira en torno a las 2.8000 revoluciones, muy bajo para un gasolina de aspiración natural. Para subir repechos sin perder velocidad es imperativo reducir una marcha y acelerar con soltura. Si no dejamos morir al coche subes por donde quieras a la velocidad que quieras, dentro de la legalidad, pero si se deja caer en exceso de vueltas recuperar velocidad es ya algo más complicado. En las velocidades más cortas no resulta torpe y gana velocidad con garbo.

El motor del SsangYong Korando G20D es realmente silencioso y no transmite vibraciones al habitáculo. Esto unido a un tacto de embrague suave y a una caja de cambios con un buen guiado (y recorridos tirando a largos), que en ningún momento ha mostrado dificultad al engranar una marcha, son buenos aliados para ciudad. Además vamos con un coche de GLP, por lo que, como veremos, el gasto económico será reducido. El habitáculo está muy bien aislado y los viajes largos no son molestos por rumorosidad. Los asientos cumplen bien su función y son confortables.

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En ciudad también nos será de gran utilidad la altura del puesto de conducción. Puedes anticiparte más al tráfico al ver por encima de los coches, y en algunos cruces en los que con coches más bajos no tienes visibilidad, en el SsangYong Korando es posible tenerla viendo por encima de la hilera de coches aparcados. Aunque esta altura pasa factura. Al salir a carretera sale a relucir el alto centro de gravedad. Hay balanceos de la carrocería, pero tampoco son molestos, gracias en parte a las orejas de los asientos delaneros, que aseguran nuestro cuerpo en su sitio mientras conducimos. Es un coche claramente orientado al confort, y nadie que se compre un SUV busca estabilidad de tabla. Y si lo busca, cuando lo encuentre que me avise. A la hora de pasar baches agradecemos las suspensiones blandas.

La dirección es suave y no transmite a penas nada. Cuando circulemos al límite notaremos como el SsangYong Korando empieza a subvirar progresivamente, pero con las ayudas electrónicas y ahuecando el acelerador fácilmente recuperaremos la trayectoria. Menos me ha gustado que en una aceleración fuerte sobre piso húmedo el control de tracción dejase totalmente muerto al coche cortando la inyección. Una cosa es evitar las pérdidas de adherencia, otra muy diferente es quedarte sin margen de reacción. Los frenos tienen un tacto demasiado asistido, pero paran el coche con rapidez. En las frenadas de emergencia se encienden las luces de emergencia.

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Y llegó lo que mas os interesa, los consumos. Puedo daros datos del habitual Madrid-Vitoria, 330 kilómetros, siempre por autovía y a la velocidad máxima permitida empleando el control de crucero. Este recorrido lo hice en modo gasolina, y la cifra obtenida (del ordenador) fue de 7,4 litros. No es una ciufra espectacular, pero es razonable si tenemos en cuenta que llevamos un motor 2.0 gasolina no precisamente ultratecnológico y en una carroce´ria poco aerodinámica y con un peso superior a los 1.500 kilos.

Si hablamos de gas. En 200 kilómetros casi exactos la media obtenida fue de 11 litros en las siguientes condiciones: 60 kilómetros de autovía y el resto en ciudad o carretera exigiendole al motor y circulando a altas vueltas (que es cuando más se dispara el consumo). Algunos se llevarán las manos a la cabeza, yo acostumbrado a medias de hasta 14,5 litros con mi coche, no. Menos aún cuando traduces a dinero esos 11 litros. Son 11 litros de gas, a 0,76 euros al momento de repostar (reposté en Vitoria y Aranda de Duero al mismo precio). 11×0,76 da un total de 8,36 euros a los 100 kilómetros. Si eso lo dividimos entre 1,4 euros que cuesta ahora aproximadamente la gasolina o el gasoil, da una media de 5,97 litros. Que levante la mano quien en estas mismas condiciones consigue un consumo así. Y esos 11 litros se pueden bajar un poco, pero si tomamos eso como punto de partida, estaríamos circulando con un coche que consume l equivalente a 6 litros de gasolina o gasoil a 1,4€ cada 100 kilómetros.

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Uso off-road

Como la inmensa mayoría de todocaminos, su hábitat natural es el asfalto, pero es posible salir un poco a pistas de baja dificultad, incluso con esta variante de tracción delantera. La suspensión es suave y se traga los baches, aunque los recorridos son cortos. La altura libre al suelo es razonable, con 18 centímetros, pero los ángulos podrían mejorar. También se echa en falta un poco más de par motor a la hora de “escalar” pendientes. En superficies resbaladizas la tracción 4×4, solo disponible en motores diésel, sería de gran utilidad, a pesar de ello el comportamiento del Korando por la nieve aprueba. En este motor de gasolina/gas la tracción sería un lastre, que mermaría las prestaciones por peso y mayores rozamientos.

Con todo esto, giramos la llave la contacto a la posición off del cláusor y empezamos a pensar sobre lo que os contaremos mañana en lo relativo a la gama del SsangYong Korando y nuestras conclusiones sobre este modelo en concreto, el SsangYong Korando G20D Eco-Glv Sport GT.

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