A partir del próximo 1 de octubre, los usuarios de patinetes eléctricos y otros Vehículos de Movilidad Personal (VMP) tendrán que adaptarse a una de las mayores reformas normativas desde la llegada de estos vehículos a las ciudades españolas. La modificación del Reglamento General de Circulación, aprobada por el Gobierno y desarrollada por la Dirección General de Tráfico (DGT), introduce por primera vez un marco común para todo el territorio nacional, poniendo fin a la variedad de ordenanzas municipales que existían hasta ahora.
La reforma, que ha sido ampliamente difundida por distintos ayuntamientos y asociaciones, busca mejorar la seguridad vial y proteger a los usuarios considerados vulnerables, entre los que se incluyen los conductores de patinetes, ciclistas y motoristas. Los cambios más destacados afectan a la edad mínima de conducción, el uso de casco y chaleco reflectante, y la obligación de contar con seguro y registro para estos vehículos.
Novedades para los conductores de patinetes
Uno de los cambios más relevantes es la fijación de una edad mínima de 15 años para poder conducir un patinete eléctrico. Hasta ahora, esta edad dependía de cada municipio, con ciudades como Barcelona o Valencia que exigían 16 años, y otras que no tenían regulación específica. La nueva normativa unifica el criterio y establece que los menores de 15 años no podrán utilizar estos vehículos, una medida que ha sido bien recibida por asociaciones de usuarios, aunque matizan que la mayoría de los patinetes no están diseñados para niños.
Además, los VMP pasan a ser considerados oficialmente como ‘usuarios vulnerables de la vía’, una categoría que la DGT define por primera vez. Esto implica que los conductores tendrán que extremar las precauciones y cumplir con unas obligaciones adicionales.
Equipamiento obligatorio y sanciones
El uso del casco de protección será obligatorio para todos los conductores de patinetes, sin excepción, y se exigirá también el chaleco reflectante durante la noche o en condiciones de baja visibilidad. Para los profesionales del reparto, conocidos como ‘riders’, el chaleco deberá llevarse en todo momento, incluso de día. Quienes incumplan estas obligaciones se enfrentarán a una multa por patinetes eléctricos de 200 euros por cada infracción, considerada como grave.
Otra novedad que genera dudas es la exigencia de llevar luces encendidas en todo momento. Aunque inicialmente se anunció para este año, su aplicación se ha retrasado hasta el 1 de octubre de 2027 para facilitar la adaptación de los vehículos actuales. Hasta entonces, solo se sancionará circular sin alumbrado de noche o con mala visibilidad, con multas de hasta 200 euros.
Asimismo, la normativa prohíbe tajantemente circular por aceras, zonas peatonales, carreteras convencionales, autopistas, autovías o túneles urbanos. Fuera de los núcleos urbanos, solo podrán transitar por vías segregadas como carriles bici, siempre que la administración competente lo autorice. En las ciudades, los patinetes deberán circular por la calzada y respetar el límite de velocidad de 25 km/h, que no puede ser manipulado para aumentarlo.
Registro, seguro y certificado de circulación

La reforma también exige que todos los patinetes estén registrados en el nuevo Registro de Vehículos Personales Ligeros de la DGT. Para ello, los propietarios tendrán que obtener un certificado de inscripción y una placa identificativa con un número único, similar a una matrícula, que debe colocarse de forma visible en el vehículo. Además, será obligatorio contar con un seguro de responsabilidad civil, tal y como establece la Ley 5/2025, que adapta la normativa española a la Directiva europea.
Tan solo podrán circular legalmente los patinetes que dispongan de este certificado de circulación, que acredita que cumplen con las características técnicas exigidas. Los vehículos no homologados o que no cumplan estos requisitos no podrán circular por la vía pública a partir de 2027, según han anunciado algunos ayuntamientos.
Medidas complementarias y campañas de concienciación
Junto a estos cambios, la DGT ha establecido nuevas normas para ciclistas y motoristas, aunque los patinetes concentran gran parte de las novedades. Para los ciclistas, el casco será obligatorio en vías interurbanas, y los coches deberán mantener una distancia de seguridad de al menos 5 metros al adelantarlos. Para los motoristas, se exige guantes en carretera, calzado cerrado y la posibilidad de circular por el arcén en atascos.
Con el objetivo de dar a conocer estas obligaciones, numerosos ayuntamientos están poniendo en marcha campañas informativas. Por ejemplo, la Policía Local de El Puerto de Santa María ha lanzado una campaña especial durante este mes de marzo, con controles en puntos estratégicos y una labor preventiva con fines divulgativos. En Adeje, la campaña #RespetoSobreRuedas recuerda que los patinetes no son juguetes y que su uso conlleva responsabilidades.
Las sanciones por incumplir la normativa pueden oscilar entre 200 y 1.000 euros, dependiendo de la gravedad. Conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas, usar el móvil o auriculares, o circular sin alumbrado nocturno son algunas de las infracciones más comunes, y pueden implicar la inmovilización del vehículo en caso de dar positivo en drogas.
La asociación de usuarios AUMP ha valorado positivamente la unificación de la edad mínima y la obligación del casco, aunque critica una diferencia de trato respecto a las bicicletas, que no tienen las mismas exigencias. También señala que la obligación de llevar un elemento reflectante puede cumplirse con otros accesorios como mochilas o pulseras, y no necesariamente con chaleco. Sin embargo, recuerdan que la mayoría de los patinetes ya incorporan iluminación, por lo que la futura exigencia de luces diurnas no debería suponer un problema técnico.
En definitiva, la nueva regulación supone un giro importante en el uso de los patinetes eléctricos en España. La entrada en vigor el 1 de octubre de 2026 marcará un antes y un después, con obligaciones más claras y un mayor control de estos vehículos. Los usuarios deberán informarse y adaptarse para evitar multas y, sobre todo, para contribuir a una movilidad más segura y sostenible en las ciudades.