En los próximos meses será cada vez más habitual cruzarse en carretera con coches que lucen una llamativa pegatina roja en el parabrisas. No es una nueva clasificación ambiental ni tiene que ver con las Zonas de Bajas Emisiones, sino con la llegada, poco a poco, de los vehículos automatizados en pruebas a las vías abiertas al tráfico en España.
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto en marcha un nuevo distintivo oficial denominado ES‑AV, pensado para identificar de un vistazo qué vehículos están realizando ensayos de conducción autónoma o automatizada bajo autorización expresa de Tráfico. Con esta medida, España se suma al grupo de países que están regulando de forma específica las pruebas de coche autónomo en carretera real.
Qué es la nueva etiqueta roja ES‑AV de la DGT…

La conocida como etiqueta roja de la DGT es un distintivo físico asociado al Programa Marco de Evaluación de la Seguridad y Tecnología de Vehículos Automatizados (Programa ES‑AV). A diferencia de las pegatinas ambientales Cero, ECO, C o B, no clasifica el coche por sus emisiones, sino que indica que ese vehículo forma parte de un ensayo de conducción automatizada autorizado.
Este distintivo sirve para señalar de forma clara que el vehículo está utilizando sistemas de conducción autónoma, ya sea con un conductor de seguridad a bordo o con control remoto, y que su circulación responde a un plan de pruebas supervisado por la DGT. El objetivo es aportar transparencia al resto de usuarios de la vía y facilitar el trabajo de las autoridades de tráfico.
Todo sobre la nueva pegatina roja ES-AV para coches autónomos…
La Dirección General de Tráfico ha introducido el distintivo ES-AV, una pegatina circular de color rojo diseñada para identificar al vehículo autónomo en fase de pruebas. Su grafismo muestra a dos pasajeros sentados frente a frente con un icono de conectividad, simbolizando la automatización total. Además, incluye la matrícula, un número de autorización específico y un código QR vinculado a la web oficial de la DGT. Este diseño permite reconocer rápidamente que el coche forma parte de un programa de ensayos tecnológicos avanzado, diferenciándolo visualmente de cualquier otro tipo de señalización informativa convencional o comercial.
Según la instrucción VEH 2025/07, esta etiqueta debe instalarse obligatoriamente en el ángulo inferior izquierdo del parabrisas delantero. A diferencia de las etiquetas comunes, su cara autoadhesiva se fija por el interior para garantizar la durabilidad y visibilidad ante las autoridades de seguridad vial. El diámetro estándar es de 97 mm para cristales frontales, reduciéndose a 87 mm en otras superficies si el prototipo carece de parabrisas. Su ubicación estratégica responde a la necesidad de informar al resto de conductores y agentes sobre la naturaleza experimental del vehículo sin comprometer la visibilidad durante la conducción.
A diferencia de las etiquetas ambientales azul, verde o amarilla, la pegatina roja no evalúa las emisiones contaminantes ni afecta el acceso a las ZBE. Un coche puede lucir simultáneamente su distintivo ECO y la señal ES-AV si participa en proyectos de conducción automatizada autorizados por el Gobierno. Mientras que el etiquetado tradicional clasifica el impacto ecológico, este nuevo sistema regula exclusivamente los ensayos de inteligencia artificial aplicada al transporte. Así, el distintivo rojo se convierte en una herramienta de transparencia que convive con el marco normativo actual para facilitar la innovación tecnológica en nuestras carreteras.
Qué vehículos están obligados a llevar la etiqueta roja…

El nuevo distintivo no afecta a los conductores particulares ni a los vehículos de uso normal. Solo deben exhibirlo los coches, autobuses u otros tipos de vehículos que formen parte de ensayos dentro del Programa Marco ES‑AV y cuenten con autorización específica de la DGT para circular en vías abiertas al tráfico general.
En la práctica, hablamos de vehículos autónomos o semiautónomos dotados de sistemas avanzados de automatización (niveles intermedios o altos de la escala SAE) que están siendo probados por fabricantes, empresas tecnológicas, operadores de transporte o centros de investigación. Pueden ser turismos, autobuses, lanzaderas (shuttles) o incluso vehículos conducidos de forma remota, siempre que formen parte de un proyecto aprobado.
La obligatoriedad de la etiqueta se aplica especialmente a los vehículos en fases de prueba más avanzadas, en las que ya circulan en condiciones muy similares a las de un servicio comercial, aunque todavía bajo supervisión y sin haber completado todos los procesos de homologación.
Programa Marco ES‑AV: fases y base regulatoria del distintivo…

El Programa Marco ES-AV es el nuevo pilar normativo con el que la DGT ordena las pruebas de conducción autónoma en las carreteras españolas. Este esquema busca fomentar la innovación tecnológica sin comprometer la seguridad vial, permitiendo que empresas evalúen sistemas automatizados bajo una reglamentación clara. Con este paraguas legal, España pretende posicionarse como un referente europeo en tecnología de vehículos, evitando quedar rezagada frente a potencias como China o Estados Unidos en el desarrollo de servicios de transporte inteligente, supervisados y totalmente transparentes para el ciudadano.
La normativa establece tres etapas progresivas para validar la madurez de los sistemas de inteligencia artificial aplicados al tráfico. La Fase 1 se desarrolla en entornos controlados y circuitos cerrados, mientras que la Fase 2 permite la interacción con el tráfico real para probar la respuesta del software en escenarios complejos. Finalmente, la Fase 3 o de pre-despliegue autoriza ensayos en condiciones casi idénticas a la operación comercial. Este escalonamiento asegura que cada prototipo de pruebas supere rigurosos controles de trazabilidad y seguridad antes de avanzar hacia su futura comercialización definitiva.
Para agilizar estos trámites, la DGT ha creado la Oficina para la Facilitación de Pruebas (OFVA), que actúa como una ventanilla única para la industria automotriz interesada. Este organismo, junto al Centro Gestor del Programa, supervisa que cada autorización cumpla con los estándares de seguridad y transparencia exigidos. El objetivo final es convertir las vías públicas en laboratorios seguros donde el desarrollo del vehículo conectado sea una realidad responsable. De este modo, se apoya el avance industrial nacional mientras se garantiza que las nuevas tecnologías se integren de forma fluida y protegida en el entorno urbano.
Requisitos para que un vehículo luzca la etiqueta roja…

Para acceder al programa y poder utilizar la etiqueta roja ES‑AV, las empresas deben cumplir un conjunto de condiciones técnicas y administrativas. En primer lugar, es necesaria una autorización específica de la DGT, que evalúa la viabilidad y seguridad del proyecto de ensayos presentado, así como los recorridos y fechas previstos.
Entre los requisitos de acceso destaca la necesidad de contar con un sistema de reconocimiento EEE (autorización por parte de otro Estado del Espacio Económico Europeo), una evaluación externa independiente de la seguridad y un sistema que permita reconocer pruebas realizadas en terceros países. Estas vías de acceso facilitan que tecnologías ya testadas fuera de España puedan seguir desarrollándose aquí, pero siempre bajo control.
También se exige disponer de un seguro de responsabilidad civil adaptado a los riesgos de la conducción automatizada y de mecanismos de registro de datos que permitan reconstruir el comportamiento del vehículo en caso de incidente. Además, debe designarse un operador de seguridad cualificado, ya sea a bordo o supervisando de forma remota, con capacidad para intervenir si el sistema autónomo falla.
Qué incluye la información accesible mediante el código QR…
Uno de los elementos más característicos de la nueva pegatina es el código QR impreso en su superficie. Al escanearlo, se accede a la web de la DGT dedicada al Programa ES‑AV, donde se ofrece documentación sobre el marco regulatorio y, en particular, información sobre las autorizaciones concedidas: empresa responsable, tipo de vehículo, número de unidades, ámbito geográfico de las pruebas y fechas de inicio y fin.
Esta capa adicional de información busca aumentar la transparencia en torno a las pruebas de vehículos autónomos que se llevan a cabo en España y permitir que tanto las autoridades como otros agentes implicados dispongan de datos actualizados sobre los proyectos en marcha.
Coches autónomos en España: pioneros ante Europa…

España ya es escenario de pruebas avanzadas donde el vehículo autónomo interactúa con el tráfico real. Compañías como Tesla y Wayve cuentan con autorizaciones nacionales para testar sus sistemas de conducción automatizada, sumándose a proyectos locales de empresas como Alsa y Renault. Desde buses sin conductor en Leganés hasta lanzaderas inteligentes en Sevilla o Mercamadrid, estos ensayos permiten evaluar la tecnología en entornos urbanos complejos. El listado oficial de la DGT detalla cada operación activa, garantizando que cada prototipo de pruebas esté debidamente registrado y supervisado por las autoridades de tráfico.
El uso de la etiqueta roja responde a la necesidad de posicionar a la industria española al nivel de mercados líderes como EEUU o China. Este distintivo busca equilibrar la innovación tecnológica con la seguridad vial, permitiendo que fabricantes y centros de investigación utilicen las carreteras públicas como laboratorios controlados. Al alinear la normativa nacional con las directrices de la Unión Europea, se facilita un marco jurídico estable para los robotaxis y shuttles automatizados. La visibilidad de la placa ES-AV asegura que tanto ciudadanos como agentes identifiquen de inmediato a estos vehículos.
Aunque este cambio normativo no afecta directamente la circulación de los conductores particulares, marca un hito en la gestión de la movilidad inteligente. La DGT ha estructurado un programa con fases de control rigurosas donde cada ensayo debe estar documentado y cubierto ante posibles riesgos. El distintivo rojo es clave para integrar la inteligencia artificial en el entorno vial de forma responsable y transparente. Gracias a este enfoque España se consolida como un espacio estratégico para el desarrollo del transporte automatizado, ensayando cómo convivirán las nuevas tecnologías con el tráfico convencional.
Fuente – Dirección General de Tráfico – DGT pone en marcha un nuevo marco regulador para el coche autónomo
Imágenes | Dirección General de Tráfico – Archivo
