Prueba BMW M3 DKG, amarás caer en el exceso (con vídeo)

Prueba BMW M3 DKG

Voy a 100-110 km/h por la autovía, no tengo prisa. Un coche se pone a mi altura, miro y el conductor me alza el pulgar a la vez que pone una sonrisa pícara. Vuelvo a mi trayecto, a mi camino, también a la joroba en el capó que se ve, y se dejará ver, durante toda una semana. Voy en un BMW M3, apenas unos kilómetros después de recogerlo, y todo me indica ya que estoy a los mandos de un pedazo de historia.

Como bien sabes BMW ha cambiado las denominaciones para su berlina deportiva. Mientras que el M3 es la berlina como tal, el antiguo M3 Coupé ha pasado a llamarse M4 y el descapotable M4 Cabrio. Así, a bote pronto, ya sabes que estoy a los mandos de la berlina deportiva de 5 plazas, sin rasgos de coupé ni techo de descapotable. En otras palabras, a los mandos del modelo más racional dentro de lo irracional de este segmento. Vamos a ponerlo a prueba.

Puro músculo

Prueba BMW M3 DKG

Tengo que parar a contemplar el coche. Un BMW con sello M debe tener potencia pero también parecer que la tiene. Y vaya si lo hace, ahora entiendo por qué, aún sin tener ni idea de cuántos caballos se alojan bajo el capó, la gente desgasta la bonita pintura azul Yas Marina con la mirada. Y es que vaya pintura, no se me ocurre mejor elección para presentar al mundo una berlina que tu yo interior desea sin contemplación.

El paragolpes delantero tiene un curioso efecto 3 dimensiones formado por las líneas y aristas de los spoilers, un aspecto intimidante en el retrovisor y que, si aún sigues intrigado, te despeja la duda el pequeño logo de M3 en la parrilla específica de lamas dobles. De la joroba en el capó ya te he hablado, hay que dar hueco al propulsor aunque, sin adelantarte acontecimientos, no es el enorme bloque de la generación anterior. El techo de carbono no estaba presenta en nuestra unidad, pues el techo de cristal elimina esta característica.

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Las aletas ensanchadas son otra de sus cartas pero me quedo con las traseras. Es más, por el retrovisor con doble anclaje simulado las aletas traseras se dejan notar. Y no, no es efecto del cristal. La parte trasera es más bruta. Un discreto spoiler en la tapa del meletero intenta ocultar unos genes deportivos extremos. Mira ese moldeado paragolpes, mira ese difusor y mira esas cuatro salidas de escape que pondrán la banda sonora a esta película merecedora de un Óscar.

Prueba BMW M3 DKG

Dentro la cosa cambia, no hay tantos detalles brutos, y es que no olvidemos que es una berlina con cierto carácter familiar. Tanto como un deportivo de altos vuelos, no nos engañemos. El habitáculo nos saluda con unos bonitos asientos deportivos con el logotipo de M iluminado, dando paso a pequeños detalles diferenciadores como el volante deportivo, el pomo del cambio automático o las inserciones de fibra de carbono.

No soy demasiado seguidor de este tipo de inserciones pero, oye, a contraste con la piel en color blanco que se extiende y cubre también el salpicadero empiezo a verlas con otros ojos. Frente a mí un cuadro típico de BMW, algo soso, muy fácil de leer y simple. Pero esta vez no me importa tanto porque veo una M iluminada, varios indicadores de los diferentes estados de dirección, motor o suspensión y un velocímetro que supera los 300 km/h. Es hora de ver qué pasa cuando pulsas el botón Start.

Despertando al gigante

Me dicen hace diez años que una berlina deportiva iba a alcanzar los 431 caballos y me hubiera reído. Ahora soy yo el que, a los mandos de este M3, me rio de los deportivos de aquél entonces. Es una potencia desorbitada, se mire por donde se mire pero, cuidado, que BMW ha sabido mantenerla a raya. Frente a sus competidores directos es hasta el menos potente y frente a su antecesor sólo gana poco más de una decena de caballos. Me gusta este planteamiento.

BMW M ha optado por cambiar una vez más las cosas en la gama M3. Si el primero era un 4 cilindros, el segundo y tercero un 6 cilindros y el cuarto un V8, ahora volvemos a los 6 cilindros en línea, pero esta vez con una pareja de turbocompresores bajo el capó para destilar hasta el último de los 431 caballos a este bloque de 3.0 litros.

Prueba BMW M3 DKG

Arrancarlo en frío es todo un espectáculo, durante los segundos necesarios para que la mecánica coja algunos grados de temperatura. A partir de ahí puede ser noble y discreto como tú quieras. Los primeros compases son extraños, y es que sorprende ver lo fácil que es de llevar a bajas velocidades. Es fácil callejear con él, y lo más importante, cuando queremos respuesta no tendremos que buscar la parte alta del cuenta vueltas. Si me apuras casi ni la parte media.

Esto es porque el M3 da todo su par, 550 Nm, desde sólo 1.800 vueltas y hasta 5.390 revoluciones. Como podrás imaginar, todo ese potencial se traduce en mucha fuerza en la parte baja y la nula necesidad de estirar las marchas. En nuestro caso llevamos un cambio automático de doble embrague DKG, pero podemos escoger uno manual. La diferencia de precio entre ambos, además, es simbólica. Con ella todo será más fácil, aunque peca de poco suave maniobrando.

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Pero basta de callejear y de usar un deportivo con cara de berlina de una forma que no merece. Es hora de salir a carretera y comprobar si esta estética bruta y esas cifras pasan del papel a la carretera. Antes de encarar mi tramo de curvas favorito juego con los modos para la dirección, el motor o y la suspensión, todo en Sport Plus, sin la mínima concesión al confort. El cambio también tiene tres velocidades para el modo automático y otras tres para el modo manual. Voy en la más rápida.

De pronto descubro que el dócil compañero de fatigas que antes hacía retorcer el cuello a los viandantes ahora me lo está retorciendo a mí entre movimiento y movimiento de pie derecho. El motor es absolutamente explosivo. Funciona bien abajo, funciona bien en medios y funciona bien en altas. Aunque todo hay que decirlo, ya no se trata de mantener el coche en la parte alta. Es más, ese punto ha dejado de ser por completo una preocupación.

Prueba BMW M3 DKG

El retardo de la sobrealimentación sólo se hace patente a bajas vueltas, pero BMW ha conseguido que no haya demasiado tiempo de espera entre la petición de potencia y, literalmente el despegue. De todos modos la aceleración es tan contundente que esas milésimas de segundo que hayamos perdido las dejaremos atrás sin miramientos. Acomete el 0-100 km/h en 4,1 segundos con la caja automática. En otras palabras, puede dejar en absoluto ridículo a un deportivo de hace tan sólo una década. ¡Y con la familia a bordo!

La caja de cambios es rápida, pero no diría precisamente suave. Ya hemos dicho que tiene diferentes velocidades, y en la más rápida llega a ser violenta entre cambio y cambio a altas vueltas. Hay mucho par que transmitir a las ruedas traseras. Además nos regala un magnífico punta tacón en reducciones que, por una parte evitará que la trasera se desestabilice en reducciones, por otra nos hará sacar una sonrisa con el sonido emitido por esas cuatro tuberías de escape.

Salvaje

Prueba BMW M3 DKG

Esta entrega de potencia tiene, no obstante, un problema. Las ruedas traseras no son capaces de digerir tanto par y ocurrirán dos cosas. O bien los controles electrónicos te cortarán el empuje de forma insistente, o bien los desconectas y te encomiendas al mismísimo Ari Vatanen. Tiene un modo MDM que permite un mayor deslizamiento sin terminar de desconectar la asistencia, pero sinceramente me parece un modo más dedicado a circuito, pues en carretera sigue siendo bastante poco permisivo.

De entre todo me quedo con que es un coche tremendamente eficaz. Sólo hay que saber que las ruedas traseras nos piden respeto, y con ello en la mano, trasladado al pie derecho, tenemos un auténtico tiralíneas en el que disfrutar de cada tramo. Sé que tal vez no es la filosofía que entiende el aficionado al M3, pero también sé que BMW parece haber querido crear un coche con un enfoque más de track day que de divertimento esporádico.

Prueba BMW M3 DKG

¿Y el sonido? Metálico. BMW, a pesar de la llegada de la sobrealimentación, ha conseguido guardar ese característico sonido metálico. Algunos dicen que suena peor que sus antecesores, a mi sinceramente me parece un sonido bastante contundente. De hecho, por encima de los 5.000 vueltas se nota cómo el sonido es más potente y llegan los gorgoteos y los petardeos que tan imprescindibles veo en un coche deportivo. Con los diferentes modos del motor podemos jugar también con la sonoridad del motor.

El chasis es un punto a destacar. La suspensión es muy dura. En el modo Confort es más suave y cómoda, apta para el día a día pero en Sport o Sport Plus ésta se endurece hasta el punto de resultar algo seca. Parece una configuración pensada más para un uso de circuito, aunque personalmente me gusta la dureza en la suspensión a la vez que me choca que una berlina de cierto carácter familiar lo sea tanto. La dirección también es de dureza variable y se nota claramente la diferencia entre modos. Por otro lado, es bastante directa y, aunque no demasiado comunicativa, sí me gusta y mucho su funcionamiento.

Prueba BMW M3 DKG

Lo mejor es eso, sus dos caras, una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Mientras que en modo Confort podemos incluso plantearnos largo recorridos sin problema, y encima a altísima velocidad (de serie hace tope electrónico a 250 km/h, pero podemos aumentarlo hasta los 280 km/h), en los modos más deportivos tenemos un auténtico coche de quemado, de adicto al track day de cada sábado de principio de mes.

Todavía no te he hablado de sus frenos. Imponen. La unidad de pruebas no llevaba el equipo de serie, sino los frenos carbocerámicos de nada menos que 9.000 euros. A la vista imponen, usándolos también. Su poder de frenada es exquisito, como también lo es su tacto. Su mayor resistencia al uso hace de ellos una interesante apuesta para el que vaya a exprimir a menudo todos y cada uno de los 431 caballos. En condiciones normales y cotidianas no funcionan mal ni hay que esperar a que cojan temperatura para un funcionamiento óptimo.

De consumos, si estás buscando este coche, tal vez no deba hablarte pero vamos a arrojar algo de luz por simple curiosidad. En la prueba, combinando un uso urbano, por autopista y sumando un uso deportivo, sin entrar a circuito, hemos sacado una media de unos 11 l/100 km. En ciudad el consumo no es tan elevado para un coche de esta potencia, con unos 13 l/100 km de media. En viajes por carretera no es complicado moverse en el entorno de los 9 l/100 km. En conducción deportiva poco importa, y el contador subirá por encima de los 25 y 30 litros.

En definitiva

Prueba BMW M3 DKG

BMW ha creado una berlina absolutamente irracional. Porque lo es. Un Serie 3 340i, ahora con el nuevo restyling, es ya una berlina exageradamente potente y rápida, incluso más cómoda, más racional. Pero siempre queremos más, y en este caso queremos un M3. Lo irracional a veces es bienvenido, y en este caso lo es.

Los alemanes han querido crear tal vez el deportivo definitivo. Sí, porque tiene prestaciones de deportivo, puedes llevarlo al límite como un deportivo, incluso te exige que tengas manos para usarlo como un deportivo. Y luego miras por el retrovisor y puedes ver una sonrisa o un lloro desesperado de tus niños en los asientos de atrás. Pocos deportivos pueden hacer gala de esto.

Sin embargo, todo este carácter será el que defina al conductor, y no al revés. Es un coche que, por su tremendo potencial, se ha convertido en complicado de domar si vamos al límite. Es más, conducir alegremente con él puede ser un buen ejercicio mental y de manos si decidimos desconectar los controles. Afortunadamente están ahí, y lo cierto es que echarás tanta mano de ellos que acabarás forjando una estrecha amistad.

Equipamiento BMW M3

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  • Asistente de salida en cuesta
  • Control de crucero con función frenado
  • Sensores de parking delanteros y traseros
  • Control de estabilidad con M Dynamic Mode
  • Diferencial activo M
  • Faros bi Xenón
  • Head Up Display
  • Retrovisores exteriores eléctricos e interior fotosensibles
  • Apertura y arranque sin llave
  • Climatizador bi zona
  • Tapicería de tela/cuero
  • Techo de fibra de carbono
  • Navegador Professional

Precios BMW M3

Prueba BMW M3 DKG

Modelo Potencia Cambio Precio
M3 berlina 431 CV Manual 6v 86.700 euros
M3 berlina 431 CV DKG Drivelogic 86.699 euros

Opinión del editor

BMW M3 DKG
  • Valoración del editor

  • Puntuación 4.5 estrellas
86.699 a 86.700

    • BMW M3 DKG
    • Reseña de:
    • Publicado el:
    • Última modificación: 8 de Junio de 2015
    • Diseño exterior
      Editor: 90%
    • Diseño habitáculo
      Editor: 70%
    • Plazas delanteras
      Editor: 80%
    • Plazas traseras
      Editor: 65%
    • Maletero
      Editor: 70%
    • Mecánica
      Editor: 85%
    • Consumos
      Editor: 65%
    • Confort
      Editor: 75%
    • Precio
      Editor: 75%

    Resumen: El BMW M3 es una berlina deportiva con 431 caballos a las ruedas traseras. Su conducción es complicada al límite pero se convierte en un auténtico deportivo de 5 plazas con un aspecto deportivo impresionante.

    Pros

    • Estética bruta
    • Prestaciones
    • Motor lleno en todo el rango

    Contras

    • Exigente al límite
    • Dureza de la suspensión
    • Equipamiento de serie

    Galería de imágenes

     

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