En un mercado automovilístico que parece obsesionado con meter pantallas gigantes y sistemas de conducción autónoma hasta en el último rincón, ha surgido una propuesta que va totalmente a contracorriente. Se trata de Slate, una startup que ha pasado años trabajando en la sombra y que ahora ha captado la atención del sector gracias al respaldo financiero de Jeff Bezos, el fundador de Amazon. La idea de esta compañía no es competir con el lujo de Tesla o Rivian, sino ofrecer una herramienta de trabajo eléctrica que sea realmente asequible para la gente de a pie, dejando de lado cualquier adorno innecesario que infle el precio final.
El planteamiento de la Slate Truck es tan básico que resulta hasta chocante en los tiempos que corren. Olvidaos de software complejo o acabados refinados; aquí lo que prima es la utilidad pura y dura. El vehículo sale de fábrica con una carrocería de material compuesto en un color gris industrial, sin pintura tradicional, y un interior donde las ventanillas se bajan a mano con la manivela de toda la vida. Es un bicho raro que busca recuperar la esencia del coche funcional y robusto, pensado para durar años sin que la tecnología se quede obsoleta a los dos meses.
Especificaciones técnicas y autonomía correcta para el día a día…

Aunque el diseño sea sencillo, las tripas del coche cumplen con lo que se espera de un vehículo moderno para el trabajo o el ocio. La Slate Truck viene equipada con un motor eléctrico en el eje trasero que rinde unos 135 kW (equivalente a unos 184 CV) y un par motor de 264 Nm. Esto le permite alcanzar los 100 km/h en unos 8 segundos, una cifra más que decente para moverse con soltura. La energía proviene de una batería de litio-ferrofosfato (LFP) con una capacidad de 65 kWh, lo que se traduce en una autonomía estimada de 330 kilómetros según los ciclos de prueba habituales.
En cuanto a la recarga, la marca ha optado por integrar el estándar NACS (el que usa Tesla), lo que facilita mucho las cosas a la hora de encontrar puntos de carga compatibles. Se puede recuperar el 80% de la energía en solo 30 minutos si se utiliza una toma de carga rápida de 120 kW. Además, para los que necesiten cargar trastos, la pickup tiene una capacidad de carga de unos 700 kg y puede remolcar hasta 900 kg, lo que la hace perfecta para pequeñas mudanzas o llevar las motos de agua el fin de semana.
Un ecosistema modular y reparaciones por cuenta propia…

Lo más interesante de este proyecto es su Marketplace de accesorios. La idea es que el cliente compre el coche pelado y lo vaya completando según sus necesidades o su bolsillo. Existen más de 175 complementos, desde equipos de sonido hasta barras de techo, y la mayoría cuestan menos de 500 dólares para que cualquiera pueda tunear su unidad poco a poco. Incluso han pensado en los más manitas, creando la ‘Slate University’, una serie de guías para que los propietarios puedan hacer ellos mismos la mayoría de las reparaciones y mantenimientos sin pasar por el taller oficial.
Esta modularidad llega a tal punto que la carrocería es transformable. Mediante la instalación de paneles y asientos adicionales, la pickup de dos plazas puede convertirse en un SUV cerrado con capacidad para cinco pasajeros. Es una forma muy ingeniosa de ofrecer dos coches en uno, permitiendo que el vehículo evolucione a medida que cambian las circunstancias personales del usuario, como puede ser el aumento de la familia, sin tener que cambiar de coche.
Producción y llegada al mercado…

La startup ya tiene todo listo para empezar a fabricar en una antigua planta industrial en Indiana, Estados Unidos, tras cerrar una ronda de financiación que eleva su capital disponible de forma considerable. Aunque los planes iniciales hablaban de un precio por debajo de los 20.000 dólares con las ayudas fiscales, la realidad es que el precio de salida final se situará en los 24.950 dólares (unos 22.000 euros al cambio actual). A pesar de este ligero incremento, el interés es masivo y la empresa ya acumula más de 180.000 reservas de personas que buscan algo sencillo y fiable.
El éxito de esta propuesta reside en haber entendido que hay un hueco enorme en el mercado para los vehículos que no intentan impresionar a nadie, sino simplemente cumplir con su cometido. Con el inicio de las entregas previsto para finales de 2026, queda por ver si esta filosofía del ‘menos es más’ logra convencer al gran público europeo, donde los coches eléctricos pequeños y prácticos cada vez tienen más demanda. Slate ha demostrado que, con un buen respaldo financiero y una idea clara, se puede innovar volviendo a los orígenes de la automoción.
Fuente – Slate
Imágenes | Slate