
La nueva generación del Toyota Land Cruiser Prado está llamada a hacer historia. ¿De qué versiones se compone su catálogo actual? ¿Cuál conviene más? Pongamos el foco sobre los acabados principales VX y VX-L…
Ambos montan el mismo motor diésel microhíbrido de 2.8 litros con 205 caballos y 500 Nm de par, asociado a una caja automática de ocho velocidades y con etiqueta ECO. También comparten el bastidor de largueros, la tracción total y la mayoría de los sistemas todoterreno. La pregunta es: ¿merece la pena pagar casi 10.000 euros más por el acabado superior? Vamos a desgranarlo.
Misma base, distinto enfoque
El Land Cruiser 250 mide 4,92 metros de largo y ofrece una amplitud interior generosa, con opción de cinco o siete plazas. Tanto el VX como el VX-L utilizan el mismo chasis de largueros, lo que garantiza una estructura robusta y apta para el uso off-road. En carretera, el comportamiento ha mejorado notablemente respecto a generaciones anteriores, sin renunciar a su esencia de todoterreno puro. La elección entre uno y otro no es una cuestión de potencia ni de capacidad mecánica, ya que ambos comparten la misma base.
Precios y diferencias
La tarifa oficial para el año modelo 2027, consultada en 2026, fija el PVP del VX de cinco plazas en 88.550 euros, aunque con el descuento comercial se queda en 83.550 euros. El VX-L, por su parte, arranca en 98.100 euros de PVP y 93.100 con la promoción aplicada. La diferencia entre ambos es de 9.550 euros, tanto en el precio de catálogo como en el final. Si optamos por la carrocería de siete plazas, el VX cuesta 89.950 euros (84.950 con descuento) y el VX-L 99.500 euros (94.500 con campaña). La tercera fila añade un sobrecoste de 1.400 euros. Conviene recordar que las cuotas de financiación no equivalen al precio final; hay que revisar entrada, última cuota, intereses y comisiones.
- VX 5 plazas: 88.550 € (83.550 € con descuento)
- VX-L 5 plazas: 98.100 € (93.100 € con descuento)
- VX 7 plazas: 89.950 € (84.950 € con descuento)
- VX-L 7 plazas: 99.500 € (94.500 € con descuento)
Equipamiento: qué añade el VX-L
El VX viene bien equipado de serie: pantalla y cuadro digital de 12,3 pulgadas, cámara de 360 grados, sensores de aparcamiento, climatizador bizona, asientos delanteros calefactables, carga inalámbrica, Toyota Safety Sense, faros redondos y la barra estabilizadora delantera desconectable (SDM). También incluye bloqueo de diferencial trasero eléctrico, un detalle muy apreciado en conducción off-road.
El VX-L, por su parte, añade llantas de 20 pulgadas, techo panorámico, retrovisor digital, head-up display de 10,6 pulgadas y un sistema de audio JBL con 14 altavoces. Además, incorpora calefacción trasera y climatización para la tercera fila, y sustituye el bloqueo de diferencial trasero por un diferencial de deslizamiento limitado Torsen, configurado para mejorar el comportamiento en asfalto. El salto en confort y tecnología es evidente, pero no afecta a la potencia ni a la capacidad todoterreno.
Comportamiento en carretera y campo

En carretera, el VX-L se siente más refinado gracias a las llantas de 20 pulgadas y al diferencial Torsen, que optimiza la tracción en superficies pavimentadas. El head-up display y el retrovisor digital son ayudas muy útiles en viajes largos, y el sistema de audio JBL eleva la experiencia a bordo. Sin embargo, las llantas de mayor diámetro y el techo panorámico son elementos más caros de reparar si se dañan, algo a tener en cuenta si se circula por zonas estrechas o con vegetación.
En campo, el VX parte con ventaja. Sus llantas de 18 pulgadas permiten montar neumáticos con más perfil, que absorben mejor los impactos y toleran mejor los baches. Además, el bloqueo de diferencial trasero eléctrico es más efectivo en situaciones de baja adherencia que el Torsen, pensado sobre todo para asfalto. Para un uso intensivo y técnico, el VX es la opción más lógica, aunque ambos mantienen reductora, tracción total, Crawl Control y control de descenso.
¿Cuál elegir?
Si el presupuesto es un factor determinante y se busca un todoterreno capaz sin renunciar a lo esencial, el VX es la elección más racional. Ofrece la misma base mecánica y seguridad que el VX-L, con un ahorro de 9.550 euros y unas ruedas más prácticas para el campo. Por otro lado, el VX-L compensa si se valora el confort premium, el techo panorámico, el HUD, el retrovisor digital, el audio JBL y la climatización posterior, especialmente si se viaja con frecuencia con siete ocupantes. Si esos extras no son imprescindibles, el sobreprecio es difícil de justificar desde un punto de vista puramente mecánico.
En definitiva, el Land Cruiser 250 VX y VX-L son dos caras de la misma moneda. Comparten motor, chasis, tracción y la mayoría de los sistemas todoterreno, pero se diferencian en el equipamiento y en el precio. El VX es el todoterreno puro y duro, pensado para trabajar y para el campo; el VX-L es la versión más lujosa y tecnológica, orientada a un uso más urbano y de carretera. La decisión final dependerá del uso que se le vaya a dar y del presupuesto disponible. Eso sí, conviene no confundir estos acabados con los de generaciones anteriores, y revisar bien las condiciones de financiación antes de firmar.
