Volante de inercia: qué es, para qué sirve y cómo funciona

volante de inercia

El volante de inercia es una de las piezas clave de multitud de motores, aunque no está presente en todos. Aquí te mostraremos todo lo que deberías saber sobre este elemento, como qué es, para qué sirve, qué motores no lo usan, sus ventajas y desventajas, además de alternativas existentes.

De esta forma, podrás dar un pasito más en tu conocimiento sobre mecánica, junto con el resto de artículos técnicos que hemos publicado ya y los que vendrán…

¿Qué es la inercia?

volante de inercia

La inercia es la propiedad que tienen los cuerpos de resistirse a los cambios en su estado de movimiento. Es decir, un objeto en reposo tiende a permanecer en reposo, mientras que un objeto en movimiento tiende a seguir moviéndose en línea recta y a velocidad constante, a menos que una fuerza externa actúe sobre él.

Por eso, cuando un coche frena, tu cuerpo tiende a ir hacia delante, es decir, seguir el sentido de la marcha que tenía el coche antes de frenar. Lo mismo cuando aceleras, tu cuerpo tiende a ir hacia atrás, hacia el estado de reposo anterior a la aceleración.

¿Qué es el volante de inercia?

volante de inercia

El volante de inercia, también llamado volante motor, es una pieza fundamental del motor de un vehículo. Se trata de un disco pesado, cuyas dimensiones están muy bien calculadas, y unido al cigüeñal. Normalmente se fabrica con metal como el acero o fundición. Su función principal es almacenar energía cinética y liberarla de forma controlada, asegurando un giro suave y uniforme del motor.

Ten en cuenta que el motor no genera una fuerza constante, sino que produce pulsos de potencia con cada explosión. El volante de inercia actúa como un acumulador de energía, almacenando estos picos de potencia y liberándolos de forma gradual durante los momentos de menor fuerza. De este modo, se suavizan las vibraciones y se reduce la brusquedad en el giro del cigüeñal, proporcionando una marcha más fluida y confortable.

Como el volante de inercia es cuerpo pesado, puede almacenar energía cinética y liberarla de forma controlada. La cantidad de energía que puede almacenar el volante de inercia depende de su masa y de su distribución. Un volante de inercia más pesado o con mayor masa en su periferia tendrá mayor inercia y, por tanto, podrá almacenar más energía.

Un volante de inercia pesado retrasa las aceleraciones del motor, ya que requiere más energía para aumentar su velocidad de giro. Sin embargo, también mejora la retención, ya que libera la energía almacenada cuando se levanta el pie del acelerador, lo que ayuda a mantener la velocidad del vehículo. Por este motivo, no son iguales en todos los coches, mientras en los de calle se prioriza la suavidad de la marcha, en los de competición son más ligeros para mejorar la aceleración aunque sean más bruscos.

Funciones principales del volante para los coches:

  • Almacenar energía cinética: actúa como una batería rotativa, acumulando energía durante las fases de mayor potencia y liberándola cuando la demanda es menor.
  • Reducir vibraciones: amortigua las oscilaciones bruscas del cigüeñal provocadas por las explosiones del motor, mejorando la suavidad de marcha.
  • Transmitir potencia: sirve como nexo entre el motor y la caja de cambios, transmitiendo la fuerza rotatoria del cigüeñal al sistema de transmisión.
  • Facilitar el arranque: el volante de inercia es el engranaje con mayor diámetro conectado al cigüeñal, lo que permite utilizar motores de arranque menos potentes.
  • Sistemas KERS: en vehículos híbridos y eléctricos, el volante de inercia puede almacenar energía de frenado para reutilizarla posteriormente en la aceleración. Es decir, el conocido como freno regenerativo o KERS.

Volante bimasa

volante bimasa

El volante bimasa, también llamado volante de inercia de doble masa (DMF), es una evolución del volante de inercia tradicional, diseñado para absorber las vibraciones y sacudidas del motor de manera más efectiva. Está compuesto por dos discos metálicos unidos por elementos elásticos, como rodamientos, muelles y silentblocks (bloque antivibración).

Los elementos elásticos que separan los dos discos del volante bimasa permiten que estos se muevan ligeramente de forma independiente uno del otro. Esto amortigua las vibraciones que genera el motor, especialmente a bajas revoluciones y durante los cambios de marcha, reduciendo el ruido y la sensación de tosquedad. Por ello se utiliza principalmente en motores diésel y en algunos motores de gasolina tricilíndricos. Esto se debe a que estos motores suelen generar más vibraciones que los motores de gasolina de cilindros pares, debido a su diseño y funcionamiento.

Ventajas del volante bimasa

  • Mayor suavidad de marcha: reduce las vibraciones y la sensación de tosquedad del motor, especialmente a bajas revoluciones.
  • Menos ruido: amortigua el ruido generado por el motor, mejorando el confort acústico del vehículo.
  • Protección de la transmisión: ayuda a proteger la transmisión de las vibraciones del motor, prolongando su vida útil.

Desventajas del volante bimasa

  • Mayor coste: es más caro que un volante de inercia tradicional.
  • Mayor complejidad: du diseño más complejo puede hacerlo más susceptible a averías.
  • Menor vida útil: rn algunos casos, la vida útil del volante bimasa puede ser menor que la de un volante de inercia tradicional.

Mantenimiento: ¿cuándo se cambia el volante de inercia?

mantenimiento

En general, se recomienda cambiar el volante bimasa junto con el embrague, ya que ambos componentes están íntimamente ligados y su desgaste suele ser similar. Sin embargo, no todos los fabricantes coinciden en esta recomendación. Otros casos en los que se debería cambiar este componente es en caso de accidente, puesto que podría haber quedado dañado o descalibrado. Otro caso en el que se debe cambiar es si se cambia la transmisión o caja de cambios.

Los volantes de inercia tradicionales no suelen dar problemas, ni necesitar mantenimiento, ya que son discos sólidos.

Las señales de que el volante bimasa puede estar estropeado:

  • Vibraciones en el embrague, la palanca de cambios o el asiento: las vibraciones son uno de los síntomas más comunes de un volante bimasa averiado. Pueden intensificarse al arrancar, acelerar, desacelerar o cambiar de marcha.
  • Ruidos metálicos: procedentes del embrague o del motor, especialmente al pisar el embrague o al apagar el motor, pueden indicar un problema con el volante bimasa.
  • Dificultad para cambiar de marcha: si notas que te resulta difícil meter las marchas o que el cambio es brusco, puede ser un síntoma de que el volante bimasa está fallando.
  • Olor a quemado: un olor a quemado procedente del embrague puede indicar que el volante bimasa se está sobrecalentando.

Si no se cambia el volante bimasa cuando está averiado, puede ocasionar daños graves en otros componentes del vehículo, como el embrague, la caja de cambios e incluso el motor. Además, la conducción será más incómoda y ruidosa.

Imágenes | Canva


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