Porsche cerrará su red de carga propia en China y gira su estrategia

  • Porsche apagará unas 200 estaciones de carga propias en China a partir de marzo de 2026.
  • La marca pasará de un modelo de infraestructura propia a uno basado en alianzas con grandes operadores locales de recarga.
  • La decisión se enmarca en una restructuración profunda en China: menos concesionarios, recorte de plantilla y foco en ciudades clave.
  • Con la estrategia “In China, for China”, Porsche mantiene su presencia con más I+D local y productos adaptados al mercado chino.

Porsche Taycan

Porsche atraviesa una etapa complicada en el que fue durante años su mercado estrella, China. La combinación de una demanda de lujo mucho más fría y de una competencia local muy agresiva ha llevado a la firma alemana a replantearse su manera de operar en el gigante asiático, empezando por uno de los símbolos de su apuesta por la electromovilidad: su red propia de recarga.

En este contexto, la compañía ha decidido cerrar todas sus estaciones de carga construidas y operadas directamente por la marca en China. El movimiento no pasa precisamente desapercibido, porque supone abandonar una infraestructura diseñada para reforzar la experiencia “premium” de los clientes de Porsche y marca un cambio de rumbo hacia un modelo mucho más ligero y colaborativo.

Porsche apagará su red de carga de marca en China

A partir de marzo de 2026, Porsche dejará de ofrecer servicio en sus puntos de recarga propios en territorio chino. Hablamos de alrededor de 200 estaciones “Premium”, muchas de ellas ubicadas en hoteles de alta gama, centros comerciales de lujo y complejos residenciales exclusivos, que pasarán a desaparecer del mapa de la aplicación oficial de Porsche para clientes.

La empresa ha comunicado internamente que esta revisión forma parte de un proceso periódico de evaluación de sus servicios de carga, en el que se analizan la evolución del mercado, los hábitos de los conductores de vehículos eléctricos y la rentabilidad de mantener activos estos activos físicos. Según un memorando interno citado por medios locales, el peso de mantener infraestructura propia ya no encaja con la nueva hoja de ruta de la marca en China.

Aunque está claro que los puntos dejarán de mostrarse en el ecosistema digital de Porsche, la compañía aún no ha concretado si las instalaciones serán desmontadas o transferidas a otros operadores. La prioridad inmediata es dejar de explotarlas directamente y sacar esas ubicaciones del entorno de servicios de la marca, algo que se irá haciendo de forma escalonada de aquí a la fecha límite.

De la infraestructura propia a las alianzas con operadores locales

El cierre de la red no implica que los conductores de un Taycan u otros modelos electrificados de la marca se queden sin opciones de carga. Porsche insiste en que se trata de un cambio de modelo: de una estrategia de “activos pesados” a una basada en colaboración. En vez de construir y gestionar sus propios puntos, la compañía quiere apoyarse en grandes operadores de recarga ya consolidados en el país.

Desde la empresa han señalado que continuarán trabajando con proveedores externos de infraestructura, integrando sus redes en las herramientas digitales de Porsche. Dicho de otro modo: la experiencia de encontrar un cargador a través de la app seguirá existiendo, pero el enchufe y la gestión del punto pertenecerán, en la mayoría de casos, a compañías chinas especializadas en recarga.

Además, Porsche mantendrá operativos los cargadores situados en Centros Porsche, concesionarios y localizaciones asociadas como hoteles colaborativos o clubes de golf. Estos puntos seguirán disponibles para los clientes, de manera que la marca conserva una cierta presencia física en la infraestructura de carga, pero concentrada en ubicaciones seleccionadas y, sobre todo, sin desplegar una red masiva a su propio coste.

Ventas a la baja y presión competitiva en el mayor mercado de eléctricos

El repliegue de la red de recarga llega tras varios trimestres muy complicados para la compañía en China. El país asiático, que desde 2015 se había convertido en el principal mercado individual de Porsche, ha dejado de ser el motor de crecimiento que fue durante la última década. Las entregas llevan encadenando caídas significativas y ya en 2024 el descenso fue notable.

Las cifras hablan de una reducción cercana al 28 % interanual en las ventas del último ejercicio disponible en China, con algo menos de 57.000 vehículos entregados, y de un desplome que habría superado el 25 % en los primeros nueve meses de 2025, según datos difundidos por medios económicos. En el primer trimestre de ese año, la caída habría llegado incluso al entorno del 40 %-42 % respecto al mismo periodo del año anterior, que ya fue flojo.

Porsche Carga inductiva

Esta pérdida de tracción se explica por varios factores. Por un lado, una economía china más débil, que ha enfriado el consumo de productos de lujo y ha obligado a muchos potenciales compradores a aplazar o descartar la adquisición de vehículos de alta gama. Por otro, la feroz competencia de fabricantes locales como Nio o BYD, que ofrecen modelos eléctricos con un nivel muy alto de conectividad, servicios digitales y funciones avanzadas de asistencia a la conducción a precios más agresivos.

A todo ello se suma que el mercado chino de vehículo eléctrico es hoy el más saturado y disputado del mundo. En este entorno, la propuesta de valor de Porsche, basada en la exclusividad y el posicionamiento de lujo, resulta más difícil de defender frente a marcas nacionales muy bien adaptadas a los gustos y al ecosistema digital local.

Reestructuración profunda: menos concesionarios y recorte de plantilla

La decisión de apagar la red de recarga propia no es un caso aislado, sino parte de un plan de ajuste mucho más amplio que la compañía está aplicando en China de cara a 2025 y 2026. Uno de los ejes centrales de esta reestructuración es la reducción considerable de la red comercial para recortar costes y concentrarse en las zonas con mayor potencial.

Porsche ha comunicado a inversores y socios que su intención es reducir el número de concesionarios en el país desde los alrededor de 150 puntos actuales a una cifra sensiblemente menor. Algunas fuentes sitúan el objetivo en torno a 80 centros para 2027, otras en alrededor de 100, pero el mensaje de fondo es el mismo: menos presencia física y foco en las grandes ciudades de primer nivel, como Pekín o Shanghái.

Este proceso de adelgazamiento no se limita a la red de ventas. A finales de 2024, la compañía anunció además una reducción de aproximadamente un tercio de la plantilla de Porsche China. El objetivo declarado es ganar eficiencia, ajustar la estructura de costes a la nueva realidad del mercado y asegurar que cada concesionario o punto de servicio se mantenga rentable en un contexto de menores volúmenes.

De cara a la cúpula directiva en la región también se esperan ajustes. El plan estratégico se implementará bajo el liderazgo de Michael Leiters, que asumirá las máximas responsabilidades ejecutivas a partir del 1 de enero de 2026, con el mandato de reconducir la situación y reforzar la posición de la marca en un mercado clave pero cada vez más complejo.

“In China, for China”: más I+D local y productos adaptados

Pese a los cierres y recortes, Porsche se esfuerza en subrayar que no tiene intención de abandonar China. De hecho, la compañía ha reforzado en paralelo su apuesta por el desarrollo local con la estrategia bautizada como “In China, for China”, que busca diseñar productos y servicios específicamente adaptados a las preferencias del cliente chino.

Un hito relevante en esta dirección fue la reciente apertura en Shanghái de su primer gran centro de investigación y desarrollo fuera de Europa. Este hub de ingeniería, inaugurado en otoño, se integra de lleno en la nueva estrategia y tiene como misión principal acelerar el desarrollo de software, sistemas de infoentretenimiento y servicios conectados pensados en primera instancia para el mercado local.

El primer gran proyecto asociado a este centro será un sistema de infoentretenimiento exclusivo para China, que la marca espera lanzar aproximadamente a mediados de 2026. La idea es ofrecer una experiencia digital plenamente integrada con el ecosistema de aplicaciones, plataformas y servicios que dominan el día a día de los usuarios chinos, un terreno donde los fabricantes locales han tomado una clara ventaja.

Para respaldar este viraje tecnológico, Porsche ha reservado en su presupuesto alrededor de 800 millones de euros durante 2025 destinados a acelerar el desarrollo de software y baterías. Con esta inversión, la firma pretende recuperar parte de la relevancia tecnológica que históricamente ha sido uno de sus sellos, pero que hoy se ve cuestionada en un mercado donde los coches se valoran tanto por su comportamiento en carretera como por su capacidad digital.

Priorizar valor sobre volumen en un mercado saturado

Otra de las grandes líneas maestras del nuevo plan es el cambio de foco desde la obsesión por las cifras a la búsqueda de una mayor rentabilidad por unidad vendida. La marca quiere volver a apoyarse en la exclusividad y en el valor percibido de sus vehículos, en lugar de intentar competir en una carrera de volumen con fabricantes que juegan con otras reglas.

En la práctica, esto significa que Porsche está dispuesta a aceptar menores volúmenes de venta en China, siempre que el negocio sea sostenible y se mantenga la imagen de marca. La reducción de concesionarios, el abandono de la costosa red propia de recarga y el ajuste de personal encajan con esta filosofía de “menos, pero más rentable”.

Al mismo tiempo, la colaboración con operadores de carga externos y la concentración en ciudades de alta renta permiten a la compañía seguir presente en los segmentos de clientes donde su propuesta encaja mejor, sin tener que asumir en solitario las fuertes inversiones que exigen la infraestructura y la capilaridad comercial en un país de la escala de China.

En conjunto, todos estos movimientos dibujan una Porsche mucho más ligera y adaptada a las reglas del mercado local, que intenta conservar su hueco en la parte alta de la pirámide del automóvil chino respaldándose en socios externos y en un desarrollo tecnológico más centrado en las necesidades de ese país.

La retirada de la red propia de carga en China, sumada a los recortes en concesionarios y plantilla y al refuerzo del I+D local, refleja una reconfiguración profunda de la estrategia de Porsche en el que fue su principal mercado: menos ladrillo y enchufes con su logo, más alianzas con actores locales, productos diseñados “en China para China” y un enfoque claro hacia la rentabilidad y la relevancia tecnológica en un entorno dominado por el vehículo eléctrico y los servicios digitales.

Porsche caída beneficios 0
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