La potente borrasca Nils que azota toda Catalunya ha obligado a Seat y a EBRO a suspender turnos en sus fábricas por el temporal. El aviso rojo por fuerte viento decretado por la Generalitat de Cataluña ha llevado a las compañías a cancelar turnos completos para evitar que miles de empleados tuvieran que desplazarse en unas condiciones meteorológicas especialmente muy complicadas.
El episodio de viento, con rachas que han llegado a superar los 160 kilómetros por hora en algunos puntos, no solo ha alterado los planes de estas dos automovilísticas, sino que ha generado una cascada de paradas y ajustes en otras industrias y servicios. El objetivo común ha sido minimizar riesgos para la plantilla y reducir la movilidad mientras el temporal mantenía sus picos de mayor intensidad.
Seat cancela turnos en Martorell y otros centros…

La dirección de Seat Martorell y los sindicatos acordaron suspender el turno de noche del miércoles como medida preventiva ante el fuerte temporal de viento. Esta decisión estratégica buscaba garantizar la seguridad laboral de miles de empleados que debían desplazarse a los centros de producción en condiciones meteorológicas extremas. La prioridad absoluta fue evitar accidentes en los trayectos hacia los polígonos industriales, zonas que presentan accesos especialmente vulnerables a las rachas violentas de aire que azotaron toda la región catalana.
La compañía decidió extender la cancelación de turnos a la mañana y tarde del jueves, paralizando por completo su cadena de montaje durante gran parte de la jornada. Esta medida de protección afectó no solo a la planta principal, sino a toda su red industrial, ante el riesgo de circular en vehículo propio o transporte público. Al encadenar varias franjas sin producción, la empresa se alineó con las recomendaciones oficiales de reducir la movilidad, demostrando un compromiso firme con la integridad física de toda su plantilla operativa.
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Tras monitorizar la evolución del clima, la marca prevé retomar la normalidad productiva durante el turno de noche de este jueves. Aunque la pausa supone un reto para la planificación industrial, las fuentes oficiales subrayan que la prevención fue necesaria dada la alerta máxima activada por las autoridades. Este episodio resalta cómo la industria debe adaptar su logística ante la crisis climática, priorizando el bienestar humano y fomentando el teletrabajo en las áreas administrativas donde la presencia física no resulta imprescindible.
Antecedentes recientes: problemas por otras borrascas…

El parón de ahora se suma a las dificultades que Seat ya había afrontado días atrás por causas meteorológicas. La borrasca Leonardo, que golpeó con fuerza el sur de España y las costas de Marruecos, alteró la logística de suministros en el estrecho de Gibraltar, frenando la llegada de componentes esenciales para la producción en Martorell.
Ese episodio obligó a la automovilística a suprimir algunos turnos por falta de piezas, una situación que evidenció hasta qué punto la industria del motor depende de cadenas de suministro muy ajustadas y sensibles a cualquier interrupción. En pocos días, la compañía ha tenido que lidiar tanto con problemas logísticos por temporales en otros puntos del mapa como con el impacto directo del viento en Catalunya, que ahora limita el acceso del personal a las plantas.
EBRO replica la estrategia y detiene su producción…

La fábrica de Ebro en Barcelona, situada estratégicamente en la Zona Franca, decidió suspender su actividad durante el turno de noche del miércoles para garantizar la seguridad. Esta medida respondió directamente al aviso rojo emitido por las autoridades debido al temporal, buscando reducir la movilidad laboral en las horas de mayor riesgo meteorológico. La dirección priorizó la integridad de su plantilla ante unas condiciones climáticas que hacían extremadamente peligrosa la circulación por las vías de acceso a la planta de montaje.
La interrupción de las líneas de producción se extendió también a los turnos de la mañana del jueves, manteniendo la factoría totalmente detenida durante gran parte de la jornada. Al igual que otras grandes firmas del sector automoción, el criterio principal fue evitar que los operarios tuvieran que desplazarse en pleno pico de viento. Con esta decisión, se minimizaron los riesgos derivados de las fuertes rachas, que dificultaban tanto el uso del transporte público como el tránsito de vehículos privados en toda la región.
Para mitigar el impacto económico, la compañía fomentó el teletrabajo entre su personal de oficinas, permitiendo que ingenieros y administrativos continuaran sus tareas de forma remota. La previsión actual es retomar la actividad normal en el turno de noche del jueves, siempre que los informes de Protección Civil confirmen una mejora del tiempo. Esta crisis subraya la importancia de la prevención de riesgos y la capacidad de adaptación de la industria catalana ante fenómenos naturales extremos que condicionan su operativa.
Proveedores y otras industrias también paran o reducen actividad…

El impacto del temporal no se ha limitado a las grandes fábricas. Fuentes sindicales apuntan a que varios proveedores de Seat, como Adient, Monterson, Faurecia o CMP Automotive, han registrado también paros en sus instalaciones. Al tratarse de empresas estrechamente vinculadas a la cadena de valor del motor, los ajustes en la producción de las plantas principales tienen efectos inmediatos en la carga de trabajo de estos suministradores.
Más allá del sector de la automoción, otras compañías industriales como Schneider Electric, Mecalux o Rivisa han adoptado diferentes medidas para redimensionar su actividad, desde la reducción de turnos hasta la adaptación de horarios. En todos los casos, la prioridad ha sido ajustarse al contexto de alerta por viento y preservar la seguridad en los entornos de trabajo, especialmente en instalaciones con zonas exteriores, naves de gran altura o accesos expuestos.
Un caso particular es el de Grifols, considerada empresa esencial, que ha optado por activar un “modo de contención” en sus plantas de Parets del Vallès. Esta configuración implica operar con recursos mínimos imprescindibles para no detener las líneas de producción críticas, manteniendo al mismo tiempo el menor número posible de personas desplazándose hasta el centro. La compañía ha señalado que, finalmente, el impacto del temporal ha sido menor del anticipado y que la actividad se ha podido reconducir con relativa rapidez hacia la normalidad.
Teletrabajo y medidas preventivas en el tejido empresarial…

Ante la magnitud del temporal, la patronal Pimec ha recomendado a las pymes y empresas asociadas que faciliten el teletrabajo a sus empleados siempre que la naturaleza de la actividad lo permita. La entidad ha insistido en la conveniencia de ofrecer flexibilidad horaria, tanto en la entrada como en la salida, para aquellos trabajadores que deban acudir presencialmente a sus puestos y puedan verse afectados por cortes o incidencias en la red viaria o ferroviaria.
Además, Pimec ha puesto el foco en los mecanismos de prevención y seguridad en las instalaciones. Entre sus recomendaciones figura revisar accesos, zonas de carga y descarga, patios, tejados y cualquier área exterior que pueda verse comprometida por el viento. El mensaje es claro: reducir al mínimo los riesgos derivados de la caída de objetos, desprendimientos o problemas en las estructuras, y evitar que el personal transite por áreas potencialmente peligrosas mientras dure el episodio.
Estas indicaciones encajan con la postura general de la Generalitat, que ha pedido al tejido productivo que, siempre que sea viable, priorice soluciones como el teletrabajo o la reorganización de turnos para disminuir la movilidad. La coordinación entre empresas, sindicatos y administración se ha revelado clave para ajustar sobre la marcha decisiones como la suspensión de turnos nocturnos y matinales en grandes factorías.
Un temporal de alto impacto con efectos en movilidad y servicios…

La llegada de la borrasca Nils ha desatado un temporal histórico en España, registrando rachas de viento de hasta 167 km/h en diversas zonas de Catalunya. Este fenómeno extremo ha dejado un saldo de casi cien heridos debido a impactos de objetos y caídas, activando todas las alarmas sobre la cobertura por daños meteorológicos. La intensidad de la tormenta ha obligado a las autoridades a mantener una vigilancia constante, mientras los servicios de emergencias gestionan los múltiples incidentes reportados en áreas urbanas y puntos especialmente expuestos del territorio.
El impacto en las infraestructuras de transporte ha sido severo, afectando gravemente a la movilidad en vías estratégicas como la autopista AP-7 y la red de Rodalies. La presencia de obstáculos en la calzada y el cierre preventivo de estaciones ferroviarias provocaron importantes retenciones y restricciones al tráfico durante las horas críticas del temporal. A pesar de que la Generalitat ha flexibilizado las prohibiciones de desplazamiento, se insiste en mantener la seguridad vial y evitar trayectos innecesarios, dado que el riesgo por ráfagas violentas aún no ha desaparecido totalmente.
La actividad económica también ha sufrido las consecuencias del clima, obligando a sectores clave como la industria de automoción a suspender turnos de trabajo preventivamente. Compañías de gran relevancia como Seat y Ebro se han visto forzadas a adaptar su producción ante la imposibilidad de garantizar la llegada de suministros o la seguridad de sus empleados. Este episodio evidencia la vulnerabilidad del tejido empresarial catalán frente a fenómenos adversos, reabriendo el debate sobre la necesidad de protocolos más robustos para proteger la logística y transporte en situaciones de emergencia climática.