El diésel más caro en Semana Santa pese a la rebaja del IVA

  • El diésel marca su precio más alto en una Semana Santa en España, tras diez semanas seguidas de subidas.
  • El litro de gasóleo ronda los 1,88 euros de media y llenar un depósito de 55 litros cuesta unos 98 euros.
  • El Gobierno ha reducido el IVA de los carburantes al 10%, pero el alivio fiscal llega tarde y se nota solo parcialmente.
  • El conflicto en Oriente Próximo y el bloqueo del estrecho de Ormuz disparan el crudo, aunque España sigue por debajo de la media europea.

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Quien se acerque estos días a una gasolinera antes de emprender viaje de Semana Santa se topará con un escenario poco amable: el diésel está en máximos históricos para estas fechas, a pesar de la batería de rebajas fiscales aprobadas a contrarreloj por el Gobierno. El bolsillo de conductores, agricultores, pescadores y ganaderos vuelve a ser el más expuesto en un momento de gran movilidad en las carreteras.

La paradoja es evidente: los precios de los carburantes han dejado de subir al ritmo desbocado de semanas anteriores, pero el gasóleo llega a esta Semana Santa en el nivel más alto registrado en un periodo vacacional similar. El resultado es que llenar el depósito se ha convertido en un gasto fijo sensiblemente mayor que el del año pasado, incluso con el IVA reducido.

Un diésel en máximos en plena operación salida

Según los últimos datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea, el precio medio del litro de diésel se sitúa en torno a 1,883 euros tras encarecerse un 2,55% en la última semana registrada. La gasolina también continúa al alza, con un incremento del 1,46%, hasta unos 1,733 euros por litro de media en España.

Con estas cifras, el gasóleo encadena diez semanas consecutivas de subidas y se coloca en su nivel más alto desde mediados de noviembre de 2022. En el caso de la gasolina hay que remontarse a comienzos de octubre de 2023 para encontrar precios superiores, lo que confirma una tendencia sostenida de encarecimiento en ambos combustibles.

Todo ello ocurre en la antesala de una de las épocas con más movimiento del año. La Dirección General de Tráfico (DGT) prevé más de 17 millones de desplazamientos por carretera durante la operación especial de Semana Santa, que se extiende hasta el 6 de abril. Los conductores, por tanto, afrontan estos viajes con el gasóleo más caro que se haya visto nunca en estas fechas.

Cuánto cuesta llenar el depósito en Semana Santa

Tras estas subidas, el impacto sobre el bolsillo es muy claro: repostar un depósito estándar de 55 litros de diésel cuesta unos 98,39 euros. Son aproximadamente 19,14 euros más que a las puertas de la Semana Santa pasada, cuando la factura rondaba los 79,25 euros para el mismo volumen de combustible.

En el caso de los vehículos de gasolina, llenar esos mismos 55 litros supone ahora unos 87,28 euros. La diferencia interanual es más moderada, con un aumento de unos 3,85 euros frente a las mismas fechas del año anterior, cuando se pagaban unos 83,43 euros.

gasolinera diésel verde

Aunque los precios actuales siguen por debajo de los récords absolutos de julio de 2022, cuando la gasolina superó los 2,14 euros y el diésel llegó a 2,1 euros por litro, la sensación para el consumidor medio es que repostar en Semana Santa se ha convertido en una de las partidas más pesadas del presupuesto del viaje.

Rebaja del IVA: alivio parcial y con retraso

Para tratar de frenar la escalada, el Gobierno aprobó en un Consejo de Ministros extraordinario una reducción del IVA al 10% sobre gasóleo, gasolina y otros hidrocarburos. El objetivo declarado es amortiguar el impacto del encarecimiento del petróleo en los mercados internacionales, disparado por la tensión geopolítica.

Sin embargo, el efecto de esta rebaja no ha sido inmediato en los datos oficiales. El Boletín Petrolero de la UE se elabora con cierto desfase temporal y refleja la media de la semana anterior, por lo que las cifras que sitúan el diésel en 1,883 euros por litro todavía no recogen el impacto completo del nuevo tipo de IVA.

Donde sí se observa ya la corrección es en los registros diarios. De acuerdo con el comparador de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el martes posterior a la entrada en vigor de la rebaja fiscal el precio medio del litro de diésel en la Península y Baleares había caído hasta unos 1,789 euros, mientras que la gasolina se situaba en torno a 1,587 euros.

La diferencia se aprecia con nitidez si se compara con el sábado previo a la aplicación del nuevo IVA, cuando el gasóleo rozaba los 1,97 euros por litro y la gasolina se movía cerca de 1,819 euros. En apenas unos días, el ajuste fiscal se tradujo en descensos de más de 17 céntimos en muchas estaciones de servicio, aunque insuficientes para devolver los precios a los niveles de febrero.

Diez semanas de subidas y el ‘sorpasso’ del diésel

La escalada de precios acumulada ha consolidado un fenómeno poco habitual en los surtidores españoles: el diésel ha vuelto a situarse por encima de la gasolina. La diferencia media ronda los 15 céntimos por litro, rompiendo la ventaja histórica que tradicionalmente disfrutaba el gasóleo por motivos fiscales, y algunos fabricantes barajan abandonar motores diésel.

La explicación está en la estructura del mercado europeo. Europa es deficitaria en diésel y depende en buena medida de las importaciones desde Oriente Próximo y otras regiones. Esta dependencia hace que cualquier tensión en esas áreas se traduzca con rapidez en un alza de la cotización internacional del gasóleo, presionando los precios en origen incluso aunque se mantenga cierta protección fiscal. Además, algunas marcas han empezado a lanzar modelos sin motores diésel, lo que altera la oferta y demanda en el mercado.

En este contexto, los diez repuntes semanales consecutivos registran una dinámica de fondo que va más allá de los vaivenes puntuales. El conflicto en Oriente Próximo, unido a la fuerte demanda de gasóleo en Europa, ha hecho que la tradicional “ventaja” del diésel en España quede prácticamente neutralizada en los surtidores.

El papel del conflicto en Oriente Próximo y el estrecho de Ormuz

La subida del diésel no se entiende sin la geopolítica. El conflicto bélico en Oriente Próximo y el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz han introducido una fuerte inestabilidad en la oferta de crudo y productos refinados. Este corredor marítimo es uno de los puntos neurálgicos del comercio mundial de petróleo.

Desde el inicio de las hostilidades y los bombardeos en la región, la cotización del crudo se ha tensionado de manera continuada. Aunque no se ha producido un corte total del suministro, el mero riesgo de interrupciones logísticas y las primas de seguridad añadidas se han trasladado al alza en el precio del barril y, con cierto retraso, a los carburantes que pagan los consumidores europeos.

plataforma petrolífera

En el caso del diésel, este efecto se multiplica por la ya mencionada dependencia europea de las importaciones. Cualquier sobresalto en Oriente Próximo -o incluso la expectativa de que pueda haberlo- se traslada con rapidez a la cotización del gasóleo, amplificando la subida respecto a la gasolina, cuya cadena de suministro está algo más diversificada.

Impacto en agricultores, pescadores y ganaderos

El encarecimiento del combustible no solo afecta a los conductores particulares. Los agricultores, pescadores y ganaderos están entre los más perjudicados, ya que dependen del gasóleo para el funcionamiento de maquinaria, embarcaciones y vehículos de transporte.

Organizaciones del sector agrario consideran que las medidas anticrisis se han quedado cortas y reclaman un apoyo específico, al entender que el incremento de costes pone en riesgo la rentabilidad de muchas explotaciones. En el mar, las cofradías de pescadores trasladan la misma preocupación: mantener la flota faenando con un diésel tan caro se vuelve cada vez más complicado.

En el ámbito ganadero, el impacto llega tanto por el lado del transporte de animales y productos como por el encarecimiento de las cadenas de suministro. Buena parte de estas subidas termina repercutiéndose al precio final de los alimentos, lo que añade presión a una inflación que ya venía tensionada por la energía y las materias primas.

Precios en España frente a la media europea

Paradójicamente, y pese a la sensación de precios disparados, España sigue siendo uno de los países con carburantes relativamente más baratos dentro de la Unión Europea. La gasolina sin plomo de 95 octanos se sitúa por debajo de la media comunitaria, que ronda los 1,881 euros por litro, y también por debajo de la zona euro, donde se pagan unos 1,920 euros.

En cuanto al diésel, la referencia española está igualmente por debajo de la media europea, fijada en torno a 2,034 euros por litro, y de los 2,042 euros de la eurozona. Esta diferencia obedece en buena parte a una fiscalidad algo menor sobre los carburantes que en otros países del entorno, lo que amortigua parcialmente el impacto de las tensiones internacionales.

Con todo, el hecho de mantenerse por debajo del promedio europeo no evita que, en términos internos, se haya alcanzado el diésel más caro en una Semana Santa. Para el consumidor español, la comparación que pesa no es tanto con Francia o Alemania, sino con lo que pagaba el año pasado o hace dos años en la misma estación de servicio, y para decidir qué coche comprar.

Otros factores que determinan el precio final

El coste que aparece en el surtidor no depende solo del petróleo. El precio de los carburantes se configura a partir de múltiples elementos: la cotización específica de la gasolina y el gasóleo en los mercados mayoristas, los impuestos vigentes, el coste de la materia prima, los gastos de refino y distribución y los márgenes comerciales de las compañías.

A ello se suma un componente temporal relevante. Los cambios en el precio del crudo no se reflejan de inmediato en las gasolineras, sino que llegan con retraso, ya que las compañías trabajan con compras y almacenamientos previos. Por eso puede ocurrir que el barril empiece a abaratarse y los consumidores tarden días o semanas en notar la diferencia en el surtidor.

En el contexto actual de alta volatilidad, las autoridades y organismos supervisores siguen de cerca el comportamiento de la red de estaciones de servicio. Mientras el Gobierno defiende que la mayor parte de la rebaja fiscal ya se ha trasladado a los precios, asociaciones de consumidores denuncian que algunas grandes cadenas habrían aprovechado el cambio impositivo para maquillar subidas de varios céntimos en el gasóleo.

Con este panorama, la Semana Santa llega marcada por un escenario inédito: nunca había sido tan caro llenar el depósito de diésel en estas fechas, incluso después de la reducción del IVA y del ligero respiro en las últimas semanas. Los datos confirman que el conflicto en Oriente Próximo, la dependencia europea del gasóleo importado y una larga racha de subidas han llevado el precio del combustible a niveles que se notan en cada repostaje, obligando a ajustar presupuestos familiares y empresariales justo en uno de los momentos del año con más kilómetros en carretera.

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