Ford ha vuelto a colocar a los vehículos eléctricos en el centro de su hoja de ruta, pero con un enfoque muy distinto al de sus primeros planes. Tras varios meses ajustando inversiones y replanteando proyectos, la marca del óvalo azul ya trabaja en un nuevo coche eléctrico de precio contenido que tendrá como objetivo directo a los Tesla Model 3 y Model Y, dos de los modelos de batería más vendidos del mercado.
Este movimiento llega en un momento en el que la industria aún está decidiendo cómo y a qué ritmo acelerar la adopción del coche eléctrico, especialmente en mercados como Europa, donde las normativas medioambientales son cada vez más estrictas, pero la sensibilidad al precio y a la infraestructura de carga sigue marcando las decisiones de compra.
Un giro estratégico: del volumen sin márgenes al equilibrio económico…

En los primeros compases de su apuesta eléctrica, Ford planteó una ofensiva de modelos a gran volumen con márgenes muy ajustados, una estrategia que, en la práctica, dejaba demasiadas dudas sobre su rentabilidad a medio plazo. Ante este escenario, la dirección de la compañía decidió revisar sus prioridades y reajustar el portafolio de productos. El resultado de ese replanteamiento ha sido un refuerzo de la oferta híbrida junto con una selección más afinada de eléctricos puros.
Los híbridos han pasado a ocupar un papel central como respuesta a la demanda actual, especialmente en países donde los enchufes no son la primera opción para la mayoría de clientes. En paralelo, Ford ha recortado inversiones en algunos programas eléctricos y ha llegado incluso a cancelar proyectos emblemáticos como ciertas versiones del F‑150 Lightning. No obstante, la casa insiste en que no se trata de una renuncia a la electrificación, sino de una forma de priorizar aquellos modelos con mayor potencial comercial.
La visión de Jim Farley: la movilidad eléctrica aún está en fase temprana…

Jim Farley, CEO de Ford, ha utilizado una metáfora deportiva para explicar el momento actual del sector: «Estamos en la tercera entrada de un partido de nueve». Con esta imagen, el directivo pretende subrayar que el proceso de adopción del coche eléctrico todavía está lejos de su etapa final.
Según Farley, todavía queda margen para introducir nuevos productos, ajustar precios y mejorar la tecnología antes de que la movilidad eléctrica alcance su madurez. Por eso, lejos de dar marcha atrás, Ford está reordenando sus cartas para llegar mejor posicionado al tramo decisivo del partido.
El propio contexto de algunos anuncios también refleja un cambio de filosofía. En lugar de limitarse a presentaciones corporativas tradicionales, el CEO ha optado por experiencias sobre el terreno, incluyendo recorridos de varios cientos de kilómetros en vehículos de la marca y encuentros directos con usuarios, con los que ha llegado incluso a acampar para conocer de primera mano cómo utilizan sus coches.
Un eléctrico asequible para competir de tú a tú con Tesla…

Dentro de esta nueva etapa, Jim Farley ha señalado con especial énfasis un proyecto concreto. Un coche eléctrico 100% de precio accesible, concebido expresamente para enfrentarse a los Tesla Model 3 y Model Y, tanto en Europa como en otros mercados clave. Ford ya comercializa el Mustang Mach‑E, un SUV eléctrico que se posiciona como alternativa al Model Y y que se vende también en el mercado europeo, incluido España. Sin embargo, la propia marca reconoce que este modelo se queda algo corto frente a Tesla en aspectos como la autonomía, la eficiencia energética, la velocidad de recarga y el rendimiento general.
La nueva propuesta pretende cerrar esa brecha mediante un equilibrio más afinado entre precio, prestaciones y costes de producción. La intención de Ford no es solo igualar la oferta de Tesla, sino tratar de superarla en aquellas características que más pesan en la decisión de compra de un conductor medio europeo: coste de acceso, consumo, tiempos de carga y versatilidad en el uso diario.
Calendario previsto: objetivo 2027 para el eléctrico asequible…

Las previsiones internas de la compañía sitúan la llegada del nuevo eléctrico asequible en la horquilla que va de finales de 2027 a comienzos de 2028. Este calendario lo posicionaría en un momento clave, cuando se espera que el mercado europeo de coches eléctricos empiece a dar un salto cualitativo en volumen, siempre que los precios se acerquen a los de los modelos de combustión.
Antes de ese lanzamiento, Ford planea estrenar una pick up eléctrica de tamaño medio desarrollada sobre la misma base técnica, con un precio de partida que podría situarse en torno a los 30.000 dólares. Este modelo actuaría como banco de pruebas para la tecnología que luego se trasladará al compacto o berlina asequible destinado a rivalizar con Tesla.
En la práctica, esto significa que la marca utilizará la experiencia acumulada con esta camioneta eléctrica para afinar costes, procesos de fabricación y comportamiento real del sistema de propulsión antes de llevar al mercado europeo un coche de volumen que deba competir frente a frente con propuestas ya asentadas.
La Plataforma Universal para Vehículos Eléctricos…

El pilar técnico de esta ofensiva será la conocida como Plataforma Universal para Vehículos Eléctricos (UEV), una arquitectura completamente nueva diseñada para vehículos a batería. Este desarrollo interno busca precisamente reducir complejidad y permitir economías de escala.
Ford asegura que esta base puede adaptarse hasta a ocho tipos diferentes de carrocería, desde sedanes tradicionales y crossovers compactos hasta camionetas, furgonetas y SUV de mayor tamaño. Esta flexibilidad es clave para amortizar la inversión y responder a las particularidades de mercados tan diversos como el europeo, el estadounidense o el asiático.
Otro elemento llamativo es el equipo responsable del proyecto: la plataforma UEV ha sido creada por un grupo de trabajo de tipo skunkworks, un equipo reducido y discreto en el que, según la propia compañía, participan ingenieros con experiencia previa en Tesla y en competiciones como la Fórmula 1. El objetivo es combinar conocimiento práctico en vehículos eléctricos de gran volumen con soluciones de alto rendimiento.
Híbridos, eléctricos puros y autonomía extendida: la apuesta «a todo»

Lejos de centrar todos sus esfuerzos en un único tipo de propulsión, Ford quiere cubrir un abanico amplio de tecnologías. Farley ha asegurado que prácticamente toda la gama contará con versiones híbridas, incluyendo modelos icónicos como el Bronco. Junto a los híbridos convencionales, la compañía prepara también vehículos eléctricos de autonomía extendida (EREV), pensados para usos exigentes como el remolque de cargas pesadas o largos desplazamientos.
En estos modelos, un pequeño motor de combustión actúa como generador para recargar la batería, reduciendo la ansiedad por la autonomía sin renunciar a la conducción eléctrica en la mayor parte del tiempo. Sobre esta base, el nuevo coche eléctrico asequible que llegará alrededor de 2027 se integrará en una gama mucho más diversificada que la de hace apenas unos años. La idea de la marca es ofrecer al cliente europeo varias alternativas dentro de la misma familia de productos: híbrido, eléctrico puro o EREV, en función de sus necesidades y de la infraestructura disponible.
Una apuesta a largo plazo en un mercado aún incierto: impacto y escenario en Europa y España…

Ford busca el equilibrio perfecto entre rentabilidad y movilidad sostenible para no perder terreno en la carrera tecnológica. La dirección afirma que la electrificación es imparable, pero exige modelos financieros sólidos. Por ello, la estrategia se centra en ajustar costes de fabricación para lanzar un coche eléctrico asequible en 2027. Este vehículo deberá competir en autonomía y conectividad frente a Tesla y los fabricantes asiáticos que ya dominan el mercado global con propuestas muy agresivas.
El futuro de la marca en Europa depende de la nueva plataforma UEV y de una oferta que combine híbridos con modelos de emisiones cero. Jim Baumbick, presidente de la división europea, ha mostrado su preocupación por mantener la producción local y proteger la capacidad industrial del continente. Un lanzamiento global con precios contenidos permitiría a Ford ganar relevancia en mercados como el español, donde el coste final y las ayudas públicas son factores determinantes para el consumidor.
Para los conductores, disponer de un vehículo eléctrico que iguale las prestaciones del Model 3 en tiempos de carga y servicio posventa sería una alternativa ideal. Ford apuesta por garantizar una experiencia de uso superior y soluciones de carga integradas para fidelizar al cliente. Lograr un posicionamiento competitivo a finales de esta década marcará la supervivencia de la firma en la transición energética, asegurando que sus modelos sigan siendo prácticos, eficientes y, sobre todo, accesibles para todos.