La mĂtica casa inglesa Morgan ha vuelto a demostrar que su ritmo de fabricaciĂłn es ajeno a las prisas de la industria moderna. Con el debut del Morgan Midsummer CoupĂ©, la casa evoluciona su reciente concepto barchetta hacia una variante de techo cerrado que destaca por una elegancia atemporal. Este proyecto es el resultado de una estrecha colaboraciĂłn con la prestigiosa casa italiana Pininfarina, logrando una fusiĂłn natural entre la sobriedad tĂ©cnica del Reino Unido y el refinamiento estĂ©tico transalpino.
Aunque a simple vista pueda parecer que se trata simplemente de añadir una cubierta rĂgida al modelo anterior, el desarrollo ha supuesto un reto de ingenierĂa que ha durado dos años. Todo comenzĂł por la peticiĂłn expresa de un cliente que deseaba una versiĂłn cupĂ©, lo que finalmente derivĂł en una serie ultra exclusiva de tan solo nueve unidades destinadas a coleccionistas. El vehĂculo no solo representa un hito por su diseño, sino por ser el primer cupĂ© que sale de las instalaciones de Pickersleigh Road desde que finalizara la producciĂłn del Aero Coupe hace casi una dĂ©cada.
Arquitectura y tecnologĂa de origen bĂĄvaroâŠ

Bajo su piel de aspecto clĂĄsico, este modelo se sustenta sobre la avanzada plataforma de aluminio pegado CXV, la misma que utilizan otros modelos prestacionales de la marca. Para mover este conjunto, Morgan ha confiado de nuevo en la ingenierĂa alemana, instalando un motor BMW de seis cilindros en lĂnea y 3.0 litros turboalimentado. Este bloque, capaz de entregar 340 CV, se gestiona a travĂ©s de una caja de cambios automĂĄtica ZF de ocho velocidades, lo que asegura un comportamiento dinĂĄmico a la altura de los mejores deportivos europeos actuales.
El trabajo realizado en la zona superior es especialmente reseñable, ya que el nuevo techo apenas incrementa el peso total del coche. SegĂșn los datos tĂ©cnicos facilitados, el Midsummer CoupĂ© solo pesa un 2,5 por ciento mĂĄs que un modelo equivalente de la gama con techo rĂgido convencional. Esto se ha logrado gracias a unos pilares A fabricados en aluminio macizo y a un sistema de acristalamiento estructural donde el propio cristal ayuda a soportar las tensiones de la carrocerĂa, eliminando la necesidad de pesados marcos de goma tradicionales.
ArtesanĂa pura y materiales noblesâŠ

En el interior, la cabina parece mĂĄs el camarote de un yate de lujo que el habitĂĄculo de un coche convencional. El uso de la madera de teca es el gran protagonista, extendiĂ©ndose por el salpicadero, las puertas y la consola central en un despliegue de ebanisterĂa sin parangĂłn. Para los clientes que busquen algo diferente, la marca permite experimentar con distintas especies de madera y acabados, asegurando que no existan dos ejemplares iguales entre los nueve que se van a fabricar.
La construcciĂłn de la carrocerĂa sigue procesos que parecen sacados de otra Ă©poca, utilizando tĂ©cnicas manuales de moldeado. Cada panel de aluminio se le da forma mediante la tĂ©cnica de la rueda inglesa, un oficio que requiere cientos de horas de trabajo manual antes de ser verificado mediante modernos escĂĄneres lĂĄser. Este equilibrio se mantiene tambiĂ©n en el chasis, donde el armazĂłn de madera de fresno sigue siendo un elemento vital para aportar flexibilidad y una absorciĂłn acĂșstica que los materiales sintĂ©ticos no consiguen replicar.
Un legado para coleccionistasâŠ

En el mercado español, resulta difĂcil encontrar rivales directos para un vehĂculo de estas caracterĂsticas, siendo lo mĂĄs parecido el Hurtan Grand AlbaycĂn, aunque este Ășltimo apueste por una base mecĂĄnica mĂĄs convencional. El Midsummer CoupĂ© se sitĂșa en un escalĂłn superior de exclusividad y personalizaciĂłn artesanal, con detalles como las llantas forjadas de 19 pulgadas, que son las mĂĄs complejas jamĂĄs diseñadas por Morgan. La unidad de presentaciĂłn, conocida como la «prueba del artista», terminarĂĄ su viaje en el prestigioso Museo Louwman de La Haya, quedando como un testimonio histĂłrico de esta colaboraciĂłn.
Esta creaciĂłn de Malvern se consolida como una pieza de colecciĂłn que evita las estridencias de los superdeportivos modernos para centrarse en la pureza de lĂneas y el tacto de los materiales naturales. Con su mecĂĄnica de seis cilindros contrastada y una estructura que mezcla el aluminio con el fresno, el modelo ofrece una experiencia de conducciĂłn autĂ©ntica y alejada de la digitalizaciĂłn excesiva. Los pocos afortunados que se pongan al volante de una de estas unidades poseerĂĄn un automĂłvil que, mĂĄs allĂĄ de su rendimiento, es una declaraciĂłn de intenciones sobre cĂłmo debe entenderse el lujo automovilĂstico en el siglo veintiuno.
Fuente â Morgan
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