Parece que la idea de sobrevolar los atascos matutinos para llegar a la oficina está dejando de ser un guion de ciencia ficción para convertirse en un plan de negocio tangible. Lo que hace años parecía un sueño de película, ahora está más cerca de ser una realidad cotidiana gracias a que Toyota y Joby Aviation han decidido unir fuerzas de manera definitiva para que estos vehículos dejen de ser prototipos de exhibición y pasen a las líneas de montaje.
La noticia no es solo que el cacharro vuele, sino que el gigante japonés ha pasado de ser un simple inversor a meterse de lleno en la cocina del proyecto. Con la creación de una empresa conjunta donde Toyota ostenta el 51% de la participación, el objetivo está claro. Aplicar toda la experiencia de la industria del automóvil para fabricar estos taxis aéreos de forma masiva, fiable y, sobre todo, logrando que los costes no se disparen por las nubes.
Una gran alianza industrial para conquistar el cielo…

No es ningún secreto que Toyota lleva casi una década vigilando de cerca los pasos de Joby Aviation, pero ahora han puesto toda la carne en el asador con una inversión que ya alcanza los 894 millones de dólares. Esta inyección de capital no es solo para pagar facturas, sino para levantar la infraestructura necesaria bajo el nombre de Joby Toyota Aero Manufacturing Preparation Company. En esta nueva etapa, el fabricante nipón aportará sus famosos procesos de producción y control de calidad para optimizar la fabricación, permitiendo que la transición desde los ensayos hasta la comercialización sea lo más suave posible.
El cuartel general de esta operación se sitúa en California, donde ya se trabaja para que el proceso de ensamblaje sea capaz de responder a una demanda que se prevé alta. Al final, lo que busca esta unión es que la fabricación de una aeronave compleja se parezca más a la producción en serie de un coche que a la construcción artesanal de un avión convencional, algo fundamental para que el servicio sea viable económicamente a largo plazo.
Así es el S4: silencioso, rápido y eléctrico…

El protagonista de esta aventura es el Joby S4, un vehículo eléctrico de despegue y aterrizaje vertical, conocido técnicamente como eVTOL. Este aparato está diseñado para llevar a un piloto y cuatro pasajeros, moviéndose por el aire gracias a seis motores basculantes que le permiten despegar como un helicóptero y avanzar como un avión. Lo más impresionante es que puede alcanzar los 320 kilómetros por hora, lo que reduciría un trayecto de casi una hora en coche por el centro de una gran ciudad a apenas diez minutos de vuelo.
Además de la velocidad, uno de los puntos donde más se ha insistido es en la contaminación acústica. Estos taxis aéreos están pensados para operar en entornos urbanos densos, por lo que su funcionamiento es extremadamente silencioso para no molestar a los vecinos. Con una autonomía de unos 160 kilómetros, el S4 tiene margen de sobra para conectar aeropuertos con centros financieros o barrios periféricos con el corazón de las metrópolis sin emitir ni un gramo de CO2 durante el trayecto.
El horizonte de 2026 y la competencia mundial…

Aunque en España todavía estamos mirando al cielo con curiosidad, los planes ya tienen fechas y lugares marcados en el calendario. El primer gran escenario será Dubái, con un lanzamiento previsto para 2026, tras haber firmado un acuerdo de exclusividad para operar en los puntos más estratégicos del emirato. Después de esta primera toma de contacto, la intención es saltar a mercados como el de Estados Unidos, Reino Unido y, eventualmente, el resto de Europa, una vez que las autoridades aeronáuticas den el visto bueno definitivo a las certificaciones.
Pero Toyota y Joby no están solos en esta carrera por dominar el aire. Otras grandes compañías como Stellantis, que se ha aliado con Archer Aviation, o Hyundai con su división Supernal, que ha desarrollado su propio taxi volador eléctrico, también están moviendo ficha para no quedarse atrás. Sin embargo, contar con el respaldo industrial y financiero de Toyota le da a Joby una ventaja competitiva muy potente a la hora de escalar la producción, algo que suele ser el talón de Aquiles de muchas startups tecnológicas que mueren antes de llegar a la fase comercial.
En definitiva, estamos ante el inicio de una nueva era en el transporte donde la movilidad deja de estar anclada al asfalto para aprovechar la tercera dimensión de nuestras ciudades. Gracias a la combinación de la tecnología eléctrica de Joby y el músculo de fabricación en serie de Toyota, el taxi aéreo S4 se perfila como la solución más avanzada para descongestionar el tráfico terrestre. Con la vista puesta en 2026 y una inversión millonaria que respalda cada paso, parece que el cielo dejará de ser exclusivo de las aves y los aviones comerciales para convertirse en la nueva autopista de los ciudadanos.
Fuente – Toyota Motor – Joby Aviation
Imágenes | Toyota Motor – Joby Aviation