Los 23.000 trabajadores que el Grupo Volkswagen tiene en EspaƱa contemplan, a distancia pero con expectación, la que va camino de convertirse en la mayor crisis laboral que ha vivido el fabricante alemĆ”n en dĆ©cadas. Mientras la dirección defiende, por ahora con el rechazo de la mayorĆa del consejo de administración, una reestructuración radical que podrĆa alcanzar los 100.000 empleos y reducir drĆ”sticamente la capacidad industrial del consorcio, las plantas espaƱolas se benefician del aumento de la producción y de la plantilla gracias al despliegue de los primeros modelos elĆ©ctricos āMade in Spainā. La paradoja resume el cambio de equilibrio que atraviesa el grupo.
Alemania intenta adelgazar una estructura que considera sobredimensionada, mientras EspaƱa se ha convertido en uno de los pilares de la ofensiva elĆ©ctrica. El consejero delegado, Oliver Blume, no logró el pasado jueves 9 de julio una mayorĆa en el consejo de supervisión para su plan āGroup Target Pictureā, que incluĆa el cierre de varias fĆ”bricas en Alemania y la salida de 50.000 empleados adicionales en todo el mundo. El rechazo, con los votos en contra de los representantes sindicales y del Estado de Baja Sajonia, que posee un 20% del capital, obliga a Blume a buscar una segunda vuelta para intentar sacar adelante su estrategia de competitividad.
La tormenta perfecta en Wolfsburgoā¦

La crisis de Volkswagen responde a una combinación de factores: caĆda de mĆ”rgenes, transición elĆ©ctrica mĆ”s lenta de lo esperado y pĆ©rdida de terreno en China, donde fabricantes locales como BYD y Geely han ganado protagonismo. Las ventas del grupo en el segundo trimestre cayeron un 8,6% interanual, con una caĆda del 36% en el mercado chino, segĆŗn datos publicados el 10 de julio. Para hacer frente a esta situación, la dirección plantea reducir la gama de modelos hasta un 50%, simplificar las plataformas tecnológicas y adaptar la capacidad de producción global de 12 millones a 9 millones de unidades anuales. El objetivo es alcanzar una rentabilidad operativa del 8% al 10% antes de 2030 y convertirse en el fabricante mĆ”s atractivo del mundo.
EspaƱa, en el ojo del huracĆ”nā¦

De momento, las plantas espaƱolas del grupo āSeat en Martorell y Volkswagen en Navarraā no aparecen en los planes de cierre. Ambas factorĆas han recibido recientemente el encargo de fabricar cuatro modelos elĆ©ctricos asequibles: el Volkswagen ID. Polo y el Cupra Raval en Martorell, y el Skoda Epiq y el Volkswagen ID. Cross en Navarra. Volkswagen ha comprometido alrededor de 10.000 millones de euros para impulsar la electrificación industrial en EspaƱa, incluyendo la planta de baterĆas de Sagunto (Valencia). Sin embargo, la gran incógnita es la llegada de una segunda plataforma elĆ©ctrica a Martorell, prevista para finales de la dĆ©cada, que se considera fundamental para garantizar el futuro industrial de la fĆ”brica. La plantilla de Martorell, formada por unos 14.000 empleados, acaba de incorporar a 500 trabajadores temporales como indefinidos, y la de Navarra, con 4.000 empleados, prevĆ© sumar hasta 1.000 trabajadores en 2027.
El futuro de Seat y Cupra, en el aireā¦

La marca Seat, que ha quedado con solo tres modelos (Ibiza, Arona y León) a la venta, afronta un horizonte incierto. La falta de asignación de nuevos vehĆculos electrificados ha llevado a la compaƱĆa a abonar recientemente una compensación a la plantilla por una subida salarial adicional prevista en el convenio colectivo. MatĆas Carnero, secretario general de UGT en Seat y miembro del consejo de supervisión del Grupo Volkswagen, advierte de que el escenario abierto en Alemania puede condicionar el futuro industrial de las fĆ”bricas espaƱolas. āNecesitamos esa segunda plataforma de cara al futuroā, seƱaló. Por su parte, Rafa Guerrero, secretario general de CCOO en Seat, atribuye la situación del grupo a errores estratĆ©gicos acumulados, como las dificultades del desarrollo de software con Cariad, los sobrecostes del proyecto de baterĆas PowerCo y la falta de alianzas tecnológicas con fabricantes chinos.
Reacciones sindicales y movilizacionesā¦

En Alemania, el poderoso sindicato IG Metall, el comitĆ© de empresa de Volkswagen y la agrupación de mandos y directivos han rechazado categóricamente los objetivos de reducción generalizados. Miles de trabajadores se manifestaron en las principales plantas alemanas bajo el lema āLuchando juntos por nuestro futuroā. La presidenta del sindicato, Christiane Benner, calificó los planes de ābrutalesā y advirtió de un āconflicto graveā. En EspaƱa, los sindicatos coinciden en que el empleo no corre peligro inmediato, pero temen que los recortes acaben repercutiendo de forma indirecta. Carnero ya ha alertado de que āsi se empieza a recortar en Alemania, una parte se repartirĆ” solidariamenteā. La verdadera amenaza, segĆŗn los representantes sindicales, puede llegar cuando el grupo tenga que decidir dónde fabrica la siguiente generación de vehĆculos elĆ©ctricos.
La crisis de Volkswagen ha dejado de ser un problema interno de la industria alemana para convertirse en una amenaza latente para sus plantas espaƱolas. El mayor fabricante europeo de automóviles prepara una profunda transformación que pasa por reducir su catĆ”logo de modelos, limitar su capacidad de producción mundial y concentrar sus inversiones en los proyectos que considere mĆ”s rentables. Un cambio de estrategia que, aunque no implica recortes inmediatos en EspaƱa, introduce incertidumbre sobre el futuro de algunas inversiones clave, especialmente la segunda plataforma elĆ©ctrica de Martorell y la continuidad de la marca Seat. Las próximas reuniones entre dirección, sindicatos y representantes polĆticos serĆ”n decisivas para definir el futuro industrial de miles de trabajadores.