El motor rotativo Wankel ha sido una de las apuestas más singulares de la industria del automóvil. Mientras la mayorÃa de fabricantes abandonaron su desarrollo en los años 70, Mazda decidió seguir adelante y perfeccionarlo durante décadas. Este motor, de diseño radicalmente distinto a los convencionales de pistones, se caracteriza por su tamaño reducido, bajo peso y una relación potencia-peso excepcional. Gracias a estas cualidades, Mazda logró crear deportivos icónicos como el RX-7, que aún hoy despiertan pasión entre los aficionados.
Sin embargo, el motor Wankel no está exento de problemas. Su ineficiencia térmica y sus altas emisiones lo convirtieron en un desafÃo para cumplir con las normativas medioambientales. A pesar de ello, Mazda no ha renunciado a esta tecnologÃa. En la actualidad, el motor rotativo resurge con un nuevo rol: como generador de electricidad en el Mazda MX-30 e-Skyactiv R-EV, un hÃbrido enchufable que se comercializa en Europa. Este artÃculo repasa la historia, las virtudes y las limitaciones del motor Wankel, asà como su presente y futuro.
Historia del motor Wankel en Mazda

El motor Wankel fue patentado en 1929, pero no fue hasta los años 60 cuando varios fabricantes comenzaron a experimentar con él. Marcas como General Motors, NSU, Mercedes-Benz y Citroën probaron el diseño, pero Mazda fue la única que perseveró y lo llevó a producción en serie. La compañÃa japonesa vio en el motor rotativo una oportunidad para diferenciarse y ofrecer prestaciones únicas. El primer modelo en montarlo fue el Mazda Cosmo Sport en 1967, y a partir de ahà la saga de motores 13B se convirtió en la más famosa. El 13B-REW, con dos rotores y turbocompresor, alcanzó potencias de hasta 280 CV en el RX-7 FD, aunque en realidad rendÃa más gracias a su potencial oculto.
El RX-7 FD: el deportivo que marcó una época
El Mazda RX-7 de tercera generación, conocido como FD3S, se produjo entre 1992 y 2002. Su motor 13B-REW pesaba apenas 107 kg y entregaba una potencia similar a la de un V8 de la época, pero con un tamaño y peso mucho menores. El sonido caracterÃstico del motor rotativo y su capacidad de giro hasta 9.000 rpm lo convirtieron en un objeto de deseo para entusiastas de todo el mundo. A dÃa de hoy, el RX-7 FD es uno de los deportivos japoneses más buscados por coleccionistas, aunque su mantenimiento requiere conocimientos especÃficos debido a la peculiaridad del motor Wankel. Los sellos de apex, piezas crÃticas, se desgastan y deben sustituirse periódicamente, y la disponibilidad de repuestos es limitada fuera de los mercados principales; por ello es vital seguir una guÃa completa sobre el cambio de aceite en motores Wankel para prolongar su vida útil.
Ventajas y desafÃos del motor rotativo

Las ventajas del motor Wankel son claras: es más ligero, compacto y con menos piezas móviles que un motor de pistones. Esto permite un centro de gravedad bajo y una respuesta rápida. Sin embargo, su principal inconveniente es la ineficiencia térmica. La forma de la cámara de combustión provoca que la mezcla aire-combustible se desplace sobre superficies frÃas, perdiendo calor y reduciendo el rendimiento térmico del motor. Como resultado, el consumo de combustible es elevado y las emisiones son difÃciles de controlar. Estas limitaciones llevaron a que Mazda dejara de producir motores rotativos para coches de calle a principios de los 2000, aunque nunca abandonó por completo la investigación.
El presente: el MX-30 y el futuro del Wankel
En 2023, Mazda lanzó el MX-30 e-Skyactiv R-EV, un hÃbrido enchufable que utiliza un pequeño motor rotativo de un solo rotor y 0,8 litros como generador de electricidad. Este motor, que produce 74 CV, no impulsa las ruedas directamente, sino que recarga la baterÃa cuando es necesario. El MX-30 se comercializa en Europa y Japón, y representa la vuelta del Wankel a la producción, aunque con un papel secundario. No obstante, su eficiencia sigue siendo baja: según el ciclo WLTP, el consumo es de unos 15,4 km/l, muy por debajo de la media de motores de tamaño similar. Aun asÃ, Mazda demuestra que no ha renunciado a su ingenierÃa de motor rotativo como generador de electricidad.

A pesar de sus limitaciones, el motor Wankel sigue siendo una muestra del espÃritu innovador de Mazda. Su legado perdura tanto en el recuerdo del RX-7, un deportivo que marcó a toda una generación, como en la tecnologÃa actual del MX-30, que mantiene viva la llama del motor rotativo. Mazda ha sabido adaptar su obsesión por la ingenierÃa a los nuevos tiempos, y aunque el Wankel ya no sea el protagonista, su influencia sigue presente en la filosofÃa de la marca.