
La marca bávara vive una de las etapas más dinámicas de su historia, con proyectos que van desde el homenaje al arte y la velocidad hasta una importante renovación de su catálogo. Lo cierto es que BMW ha sabido cultivar durante décadas una imagen donde la ingeniería se mezcla con la cultura más vanguardista, algo que de nuevo ha quedado patente en Múnich, donde por primera vez se muestran juntas las 20 piezas de los Art Cars de BMW. El motivo: el cincuenta aniversario de este proyecto, iniciado en 1975, y que ha ido sumando la creatividad de artistas universales sobre sus modelos más emblemáticos.
Mientras esa exposición ofrece una mirada distinta al motor y al arte, la casa de Múnich afronta también cambios en su cartera, con la incorporación de una nueva arquitectura y nuevos modelos electrificados basados en ella. El resultado es una compañía que no se resigna a quedarse en la nostalgia y que busca seducir, al mismo tiempo, a los amantes del producto de siempre y a los que llegaron la era digital.
El arte de conducir sobre la cultura

El recinto BMW Welt de Múnich acoge hasta el 31 de agosto de 2026 la exposición “BMW ART CARS – 20 ARTISTAS, 50 AÑOS DE INNOVACIÓN”, que permite ver por primera vez la colección completa en un solo lugar. El proyecto nació en 1975 por iniciativa del piloto Hervé Poulain y de Jochen Neerpasch, director de BMW Motorsport, y Alexander Calder fue el primer pintor que convirtió un BMW 3.0 CSL de carreras en un lienzo móvil. Desde entonces, firmas como Frank Stella, Andy Warhol, Roy Lichtenstein o Jeff Koons han ido dibujando un museo itinerante sobre la historia del arte y del automóvil.
La organización de la muestra ha apostado por un recorrido inverso, comenzando por las obras más recientes y retrocediendo hasta la que originó toda la serie. Por ejemplo, la pieza número 20, firmada por Julie Mehretu, cuenta con un proyecto solidario para el colectivo audiovisual AFMAC en favor de cineastas africanos, mientras que el punto central lo ocupa la gran obra de Calder.
También se expone en la explanada este la instalación “BMW H2R Project” de Olafur Eliasson, una escultura con dos toneladas de peso que convierte la carrocería de un prototipo de hidrógeno en una red metálica recubierta de hielo, un icono de la reflexión sobre la movilidad y el medio ambiente.
Serie 1, el compacto que marcó una era
Uno de los capítulos más importantes de la historia reciente de BMW está ligado a su modelo de acceso. El Serie 1 cumple ya 22 años desde su llegada en 2004, y fue entonces la primera vez que la compañía apostó por un compacto de BMW que rompiera con la idea del BMW de tres volúmenes. El primer Serie 1 (E87) sorprendió por su morro largo, su propulsión trasera y su sistema de eje posterior con cinco brazos, además de un reparto de pesos cercano al 50:50. Con el tiempo llegaron versiones como el 130i con motor de seis cilindros en línea, el 1 M Coupé de 340 CV y el M140i, modelos hoy convertidos en clásicos modernos.
La historia de este modelo ha ido evolucionando y también ha vivido cierta desilusión: la tercera generación (F40) de 2019 cambió la arquitectura y adoptó la tracción delantera, lo que fue discutido por la pérdida de propulsión trasera entre los seguidores. La cuarta generación (F70) ha llegado en 2024 con un enfoque más digital y con pantallas que dominan todo el habitáculo, aunque el coche actual sigue siendo el mismo lugar de entrada a la marca para muchos europeos. En España, el Serie 1 ha logrado desde su nacimiento acumular más de 180.000 ventas, según las cifras difundidas por BMW.
El motor, un caso aparte: de la moto al todocamino

En el segmento de las dos ruedas, BMW Motorrad también pone las cosas en marcha con la futura F 600 GS, una trail de peso medio con claras referencias a la F 900 GS. Las imágenes espías publicadas recientemente dejan ver un chasis multitubular de acero, horquilla invertida y llantas de radios con medida 21 pulgadas delante, pensadas para una conducción camp. Se espera que la firme desvele en septiembre el nuevo modelo, que probablemente se situará entre la F 450 GS y la F 900 GS, con un precio que también ocupará ese hueco. La marca mantendría el desfase de cigüeñal a 135 grados y el embrague semiautomático ERC, una tecnología nueva.
Por su parte, la reciente colaboración con Kith (que podéis ver más específicamente en el artículo dedicado a ella) ha terminado por convertirse en una de esas combinaciones que no se esperan. En la última cita de Monterey, la unión presentó un BMW X5 E53 del año 2000 restaurado a fondo, con un motor V10 S85 de 507 CV, cambio manual de seis velocidades y una estética en titanio plata que rinde homenaje a la primera generación del SUV. No es la única sorpresa: junto a esta pieza única mostraron un BMW X5 40xDrive de nueva generación con el mismo estilo Frozen Titanium, que cuenta con un seis cilindros turbo de 400 CV y detalles interiores firmados por Kith. Ambas obras son la versión definitiva de la industria al mismo tiempo que el arte de moda.
La fiabilidad y las sombras del negocio
La durabilidad ha sido otro caballo de batalla en la movilidad eléctrica. La OCU publicó una encuesta realizada entre más de 3.800 conductores de diez países europeos para saber qué marcas de coches eléctricos averían menos. En la parte alta de la lista aparecían BMW y Smart con 91 puntos, seguidos de cerca por Tesla, BYD y Dacia, que se colocan en 89. El dato se puede completar con la satisfacción de los clientes, donde Tesla es la más apreciada y BMW se mantiene en el segundo lugar.
Sin embargo, el análisis económico de la asociación también desvelaba que asegurar un eléctrico cuesta hoy, de media, un 36% más que uno de gasolina, un contratiempo que sigue condicionando la decisión de millones de usuarios. A pesar de ello, los coches de batería son algo más baratos de mantener y el coste por kilómetro sigue siendo mucho menor que el de los de combustión, especialmente si se recarga en casa.
Una puerta abierta al futuro

La diversidad de señales convierte a BMW en un gigante con muchos frentes. En Múnich, el Arte y el Automóvil se dan la mano en una exposición de un acceso increíblemente democrático; en la calle, los compactos como el Serie 1 siguen protagonizando historias de vida, mientras que las nuevas motos y los eléctricos de la familia quieren intentar a todo aquel que busque precisión. Además, la compañía atraviesa una etapa de cambio, con resultados dispares entre la fiabilidad que piden los clientes y las decisiones comerciales de algunos modelos de alto precio.
BMW parece convencido de que el futuro pasa por una fusión entre su tradición y la nueva sociedad tecnológica, aunque no todo son alegrías. La cancelación del XM puede significar un freno a la estrategia de grandes escenarios, pero también deja la puerta abierta a reinterpretaciones de lo que es un todoterreno deportivo. Al final, queda una lección: la estrecha relación que la marca tiene con sus público, mezcla de nostalgia por los Series 1 y la vanguardia de los art cars, es lo que mantiene en movimiento a la empresa.

