En plena era de electrificación y pantallas, Mercedes-AMG ha lanzado un producto que mira en dirección contraria a todo lo que dicta la industria. El nuevo CLE 646 Spezialanfertigung, que se podría traducir como “fabricado a medida”, es un coupé de altas prestaciones que basa su filosofía en la renuncia: nada de tracción total, nada de asientos traseros, nada de aislamiento acústico ni asistentes innecesarios. Solo un V8 biturbo, propulsión trasera y una puesta a punto orientada al circuito. Es el segundo modelo de la gama Mythos de Mercedes-Benz, la serie ultraexclusiva para coleccionistas que estrenó el Mercedes-AMG PureSpeed, y sus 30 unidades ya tienen dueño desde antes de su presentación mundial.
La marca alemana lo desveló en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid, en el marco del Gran Premio de España de F1, y pilotos como George Russell o Kimi Antonelli ya han tenido la oportunidad de probarlo por las calles de la capital. El propio Russell llegó a confesar que pudo comprarlo pero lo rechazó porque estaba invirtiendo en un piso y en un anillo de compromiso. Frases como “es como conducir un coche de GT3” o “todavía puedo oler los neumáticos quemados de antes” resumen la impresión que dejó el coche en el piloto británico.
Un V8 con alma de carreras y tracción trasera

Bajo el capó se esconde el motor M177 EVO, un V8 biturbo de 4.0 litros que desarrolla 646 CV (de ahí el nombre) y 850 Nm de par máximo, disponible entre 2.500 y 4.500 revoluciones. Este bloque incorpora un cigüeñal plano que reduce las masas rotativas y mejora la respuesta del acelerador, además de un sistema de hibridación ligera de 48 voltios con un generador de arranque integrado que aporta 23 CV y 205 Nm extra. A diferencia del C63 híbrido enchufable de cuatro cilindros, el CLE 646 mantiene la esencia de un V8 de gasolina de toda la vida.
En lugar del sistema 4MATIC+ que equipa el Mercedes-AMG CLE 53, toda la potencia se envía exclusivamente a las ruedas traseras mediante un diferencial autoblocante de control electrónico. La caja de cambios es la AMG Speedshift TCT 9G de convertidor de par, adaptada para aprovechar la configuración de propulsión. Se ha recalibrado el Launch Control para esta disposición, y con el ESP desconectado el control de tracción permite ajustar hasta nueve niveles de deslizamiento del eje trasero, algo pensado para que el conductor pueda dosificar la potencia al límite.
170 kilos menos y una puesta a punto de circuito
El proceso de aligeramiento es uno de los más ambiciosos de la historia reciente de AMG, con una reducción de 170 kilogramos respecto al CLE 53 del que deriva. Para conseguirlo, los ingenieros han empleado fibra de carbono en el capó, aletas delanteras, estribos, difusor, tapa del maletero y alerón posterior. Las ventanillas traseras y la luneta también son de policarbonato, y la batería de 12 voltios se ha sustituido por otra más ligera, por no hablar de la retirada de los asientos traseros y del aislamiento acústico.
El chasis se ha ensanchado 60 milímetros por eje, lo que permite alojar unas llantas forjadas de 20 pulgadas con neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2 R en medidas 305/30 y 335/30. La suspensión es de tipo coilover y ha sido desarrollada junto a KW automotive, con amortiguadores ajustables en cuatro vías que permiten regular por separado la compresión y extensión, tanto a baja como a alta velocidad. Esto da la posibilidad de adaptar el comportamiento a cada circuito o carretera, algo que en la práctica marca la diferencia frente a rivales directos.
Frenada de competición y carga aerodinámica superior a 250 kilos

El sistema de frenos tampoco escatima en recursos: discos carbocerámicos de 420 milímetros con pinzas fijas de seis pistones en el eje delantero y de 360 milímetros con pinzas flotantes en el trasero. Todo ello con conductos específicos que canalizan el aire hacia los frenos para mejorar la refrigeración durante tandas exigentes en pista. Son datos que evidencian el enfoque radical del vehículo, más propio de un GT3 de competición que de un coupé de calle.
El apartado aerodinámico también ha recibido un tratamiento profundo. Un difusor delantero ajustable manualmente ofrece dos posiciones: Street y Race, y el alerón trasero de fibra de carbono también cuenta con reglaje en su sección central. A esto se le suma un fondo plano y canales junto a los faros que conducen aire hacia los pasos de rueda. Según Mercedes-AMG, la carga aerodinámica total supera los 250 kilogramos a velocidad máxima, una cifra clave para mantener la estabilidad cuando la aguja del velocímetro toca los 310 km/h.
Interior de carreras y experiencia de conducción innegociable
Dentro, el criterio es coherente con el exterior: quitar todo lo que sobra. Los asientos traseros desaparecen para dejar paso a un arco antivuelco que también refuerza la rigidez torsional de la carrocería, y las plazas delanteras son baquets ultraligeros con gran sujeción lateral. Los paneles de las puertas están fabricados en fibra de carbono, y se ha eliminado el asistente de aparcamiento Parktronic y parte del sistema de infoentretenimiento. El sistema de sonido se simplifica y la mayoría de los asistentes de conducción se retiran, algo que encaja con un coche que prioriza sensaciones puras frente a cualquier comodidad digital.
El sistema de escape, desarrollado junto a Akrapovic, cuenta con un tramo final de titanio que además contribuye al ahorro de peso. La marca ha confirmado que el motor posee tres circuitos de refrigeración independientes para el agua, el aceite y los componentes eléctricos, diseñados para aguantar tandas intensivas en circuito a altas temperaturas ambientales.
Un precio estimado de siete cifras

Aunque Mercedes-AMG no ha comunicado oficialmente el precio, las estimaciones lo sitúan en torno al millón de euros. El precedente del PureSpeed, que se vendió por 922.000 euros, refuerza esta hipótesis. Si añadimos que todas las unidades del CLE 646 ya están vendidas, es probable que la cifra final supere incluso esa referencia. En cuanto a rivales, el Porsche 911 GT3 RS (con un PVP oficial de 286.470 euros que en el mercado de segunda mano supera los 400.000) y el Ford Mustang GTD (desde 398.500 euros) son los principales puntos de comparación, aunque la exclusividad de las 30 unidades y el enfoque artesanal de Affalterbach otorgan al CLE 646 un estatus diferenciado.
Este lanzamiento llega en un momento delicado para AMG, ya que el fracaso comercial del C63 híbrido enchufable de cuatro cilindros ha sido evidente, y la marca ya trabaja en volver al seis cilindros. El CLE 646, por tanto, se interpreta como un ejercicio de coherencia y una declaración de intenciones: demostrar que la marca del estrella todavía sabe hacer coches que emocionan. Una pieza de coleccionista que, aunque nunca llegará a las manos de la mayoría, devuelve la esperanza a los entusiastas que llevaban tiempo esperando una reacción de AMG frente a la electrificación impuesta.

