Parece que las grandes marcas han aprendido la lección tras los baches de años anteriores y no quieren que la falta de chips para coches y semiconductores y componentes electrónicos les vuelva a pillar con el pie cambiado. En este contexto, Ford y Micron Technology han sellado un acuerdo de suministro a largo plazo que busca dar estabilidad a la fabricación de la próxima generación de coches, vehículos eléctricos y automóviles. Esta alianza no solo trata de comprar piezas, sino de asegurar que la tecnología necesaria para que un vehículo moderno, con memoria NAND, DRAM y sistemas electrónicos avanzados, funcione esté disponible cuando se necesite.
La industria está cambiando a pasos agigantados y los coches conectados ya no son solo metal y ruedas, sino auténticos ordenadores con mucha potencia. Con esta firma, ambas compañías pretenden asegurar las plataformas de memoria para automoción y almacenamiento de datos que son vitales para los sistemas de infoentretenimiento, la conectividad, los vehículos inteligentes y la conectividad permanente. El objetivo está claro: evitar cuellos de botella en un mercado que se ha vuelto extremadamente competitivo y volátil en los últimos meses para la industria del automóvil y los fabricantes de coches.
La presión de la inteligencia artificial en los precios de las materias primas tecnológicas…

No es ningún secreto que la fiebre por la inteligencia artificial está acaparando muchísimos recursos tecnológicos a nivel global. Esta situación ha provocado que la demanda de chips se dispare, generando un crecimiento del 70% en los precios de las memorias DRAM desde finales del año pasado, según apuntan diversas fuentes del sector. Los centros de datos para IA utilizan el mismo tipo de tecnología que los coches modernos, lo que obliga a los fabricantes de automóviles a pelear por el mismo inventario.
Para que nos hagamos una idea, los sistemas de asistencia avanzada al conductor requieren procesar una cantidad ingente de información en tiempo real para ser seguros y eficaces. Esto ha convertido a la memoria de acceso aleatorio en un componente crítico, dejando de ser un accesorio secundario para pasar a ser el corazón del cerebro electrónico del coche. Sin estos chips, sencillamente no hay innovación posible en los modelos que veremos circular por nuestras carreteras próximamente.
Micron no se ha quedado de brazos cruzados y está moviendo ficha para ampliar su capacidad de fabricación de forma notable. Una de las piezas clave de esta estrategia es la ampliación de su planta de Manassas, en Virginia, donde se centrarán en producir memorias avanzadas para el sector de la automoción. Al localizar la producción, se reducen los riesgos logísticos y se gana una previsibilidad que ahora mismo vale su peso en oro para empresas como Ford.
Expansión de la producción y soberanía industrial…

El máximo responsable de Micron, Sanjay Mehrotra, ha dejado caer que esta unión es clave ahora que los coches inteligentes dependen de los datos. Esta visión coincide con la de Ford, que busca una transición hacia vehículos definidos por software donde la fiabilidad del hardware es innegociable. No es un movimiento aislado, ya que la compañía de semiconductores ha cerrado recientemente pactos similares con otros actores importantes como General Motors.
Este tipo de movimientos se encuadran dentro de una actividad comercial frenética, habiéndose anunciado hasta 16 acuerdos estratégicos durante el último trimestre fiscal de la tecnológica. La intención es clara: crear una red de seguridad que proteja a la industria automotriz de las fluctuaciones del mercado asiático y de las tensiones geopolíticas que a veces complican el transporte de materiales esenciales.
Contar con un flujo constante de componentes permitirá que el desarrollo de funciones automatizadas y pantallas de alta resolución no se detenga por falta de stock. La apuesta por blindar la capacidad de procesamiento de datos es, a fin de cuentas, una forma de garantizar que el usuario final reciba un producto tecnológico a la altura de las expectativas actuales. El sector sabe que el futuro se juega en el terreno de los semiconductores y nadie quiere quedarse atrás en esta carrera por la eficiencia digital.
Imágenes | Ford – Micron