Coches nuevos por las nubes: ¿por qué se han disparado los precios?

  • Los precios de los coches nuevos en España han subido entre un 45% y un 80% desde 2018-2019, mientras los salarios solo han crecido alrededor de un 20%.
  • La combinación de inflación, nuevas exigencias tecnológicas y normativas medioambientales ha encarecido especialmente los segmentos pequeños A y B.
  • Los eléctricos e híbridos enchufables siguen siendo muy caros y las marcas tradicionales mantienen márgenes elevados sin bajar precios ante la llegada de competidores chinos.
  • Ante este escenario, cada vez más conductores recurren a la importación desde otros países europeos para encontrar coches más baratos que en el mercado español.

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En los últimos años, estrenar coche nuevo se ha convertido en un lujo para muchos conductores en España. Lo que antes era una compra relativamente asumible, sobre todo en los segmentos más pequeños, hoy implica desembolsar cantidades que hace nada se asociaban a vehículos de gama claramente superior.

La realidad es que los coches nuevos están por las nubes y el bolsillo medio no ha seguido el mismo ritmo. Mientras los precios de los vehículos se han disparado, los salarios apenas han avanzado, lo que está cambiando por completo la forma en que los españoles acceden a la movilidad, alargando la vida de sus coches o buscando alternativas fuera de nuestras fronteras.

De los 13.000 a más de 25.000 euros: así se han encarecido los coches pequeños…

Citroën C3 2009 0

Hace apenas unos años, un utilitario básico, tipo Renault Clio o Citroën C3, arrancaba en torno a los 13.000 euros. Un compacto muy vendido como el Seat León o el Ford Focus se podía comprar en versiones intermedias por unos 18.000 euros. Eran cifras altas, pero todavía encajaban dentro de lo que se entendía como «coche para todos».

Hoy el panorama es muy distinto: resulta complicado encontrar utilitarios sencillos por debajo de los 19.000 euros, y que un compacto nuevo baje de los 25.000 euros es poco habitual. Es decir, en el plazo de unos años los precios han pegado un salto cercano al 50%, mientras que los sueldos han subido solo alrededor de un 20% en el mismo periodo.

Los datos del Barómetro VN de Ganvam refuerzan esa sensación. Los segmentos A y B, los más pequeños y teóricamente baratos, son precisamente los que más se han encarecido desde 2019, con subidas que en algunos casos rondan el 80%. Un coche que costaba unos 14.164 euros en 2019 se sitúa ahora en unos 25.260 euros de media, lo que supone pagar casi 10.000 euros más por un vehículo equivalente.

Segmentos A y B: los económicos que han dejado de serlo…

Suzuki Swift 2024

Si se mira con detalle el segmento A, el de los coches urbanos más pequeños, el salto es llamativo. En 2019 el precio medio rondaba los 14.164 euros, mientras que en 2025 ha escalado hasta los 25.260 euros. Es un incremento cercano al 78%, una subida que convierte a estos modelos en una opción mucho menos popular para quienes simplemente buscan un coche barato para moverse por ciudad.

Lo llamativo es que en 2024 estos modelos aún eran algo más caros, con una media de 25.742 euros. La ligera caída, de menos de un 2%, tiene mucho que ver con la entrada de algunos fabricantes chinos que están ofreciendo productos algo más contenidos en precio, pero esa corrección es mínima y no cambia la fotografía global. La media sigue muy alta y los coches pequeños ya cuestan prácticamente lo que valía un SUV compacto hace unos años.

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En el segmento B, el de los utilitarios compactos por debajo de los cuatro metros, el panorama tampoco invita al optimismo. Los precios han pasado de unos 19.331 euros en 2019 a unos 28.354 euros en 2025, lo que supone una subida de casi el 50%. Hablamos de coches que eran el recurso habitual de muchas familias y que ahora exigen un esfuerzo económico que no siempre se puede asumir sin endeudarse o alargar plazos de financiación.

Inflación, tecnología y envejecimiento del parque automovilístico…

El aumento constante del precio de coches nuevos en España está provocando un notable envejecimiento del parque automovilístico español. Hace pocos años la edad media rondaba los 12 años y ahora se aproxima a los 16, reflejo de que muchos conductores retrasan la compra ante costes cada vez más elevados. Esta tendencia implica riesgos en seguridad vial y en emisiones contaminantes, ya que los vehículos antiguos incorporan menos asistentes de conducción y motores menos eficientes, generando un efecto contrario al objetivo de modernizar la flota.

Una de las causas principales de este escenario es la inflación acumulada, que ha encarecido bienes y servicios de forma generalizada. A ello se suma la incorporación obligatoria de nuevas tecnologías en los vehículos, como frenada automática, alertas de carril o sistemas de vigilancia del conductor. Aunque cada elemento individual parece asumible, el conjunto incrementa de forma notable el coste de un coche nuevo. Esta evolución responde también a mayores exigencias de seguridad en automóviles, que elevan el nivel de equipamiento de serie y reducen las opciones básicas.

Las normativas anticontaminación europeas completan este cóctel de factores al exigir motores más complejos y sistemas de reducción de gases avanzados. Muchos fabricantes han optado por la electrificación parcial mediante microhíbridos para cumplir objetivos de emisiones, lo que incrementa los costes de producción y el precio final. El resultado es un mercado donde adquirir un vehículo nuevo resulta menos accesible, empujando a los usuarios a conservar coches antiguos o buscar alternativas, mientras el mercado del automóvil en España afronta un equilibrio cada vez más delicado.

El eléctrico como gran inversión pendiente… que pagan los de combustión

Tesla logo sin nombre

Detrás de esta subida también hay un factor clave: la necesidad de las marcas de invertir fuerte en el desarrollo del coche eléctrico. Los grandes grupos automovilísticos europeos arrastran una tradición de reparto de dividendos generosos a sus accionistas, algo que resulta complicado recortar sin castigar su valoración en bolsa.

En ese escenario, una parte importante de la financiación para la transición hacia la movilidad eléctrica está saliendo de quienes siguen comprando vehículos de combustión. Dicho de forma sencilla, el cliente que se lleva a casa un coche de gasolina o diésel ayuda, sin saberlo, a costear las enormes inversiones necesarias para competir con Tesla o los fabricantes chinos en el terreno eléctrico.

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Este modelo de negocio ha permitido mantener e incluso mejorar la rentabilidad de las marcas, pero a costa de precios de venta muy elevados en prácticamente todos los segmentos. El resultado es que el coche nuevo se aleja cada vez más del bolsillo medio, mientras las empresas preservan sus márgenes.

Los eléctricos e híbridos enchufables (PHEV) siguen fuera del alcance de muchos…

Aunque se repite a menudo que los coches eléctricos se están abaratando, los números cuentan otra historia. En 2025, los eléctricos puros rondan un precio medio de 47.413 euros y los híbridos enchufables se sitúan cerca de los 55.469 euros. Son cifras muy alejadas del presupuesto de gran parte de los conductores.

Es cierto que frente a 2024 se observa un pequeño respiro, con descensos del 4,6% en los eléctricos y del 2,2% en los enchufables, pero si se mira a largo plazo el panorama cambia: desde 2019, los eléctricos han acumulado una subida cercana al 35,5%, y los híbridos enchufables alrededor de un 8,8%. Esa idea de que cada año son sensiblemente más baratos no termina de reflejarse en los precios que ve el cliente en el concesionario.

La brecha con los coches de combustión se va reduciendo poco a poco, pero a día de hoy seguir optando por un diésel o un gasolina suele ser más asequible. En 2025, un coche diésel se sitúa en torno a los 43.891 euros de media, un 27,2% más que en 2019, mientras que un gasolina ronda los 39.288 euros, con un incremento del 34,1% en el mismo periodo.

Los SUV tiran al alza del precio medio…

Otro factor que explica el encarecimiento global es el auge de los SUV. Según apunta el director general de Ganvam, Fernando Miguélez, la demanda de este tipo de vehículos ha empujado al alza el precio medio de los segmentos más grandes. Los conductores valoran muy positivamente la comodidad, el espacio interior y la mayor altura respecto al suelo, lo que genera una sensación de seguridad y mejor visibilidad.

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El problema es que, mientras los compradores se inclinan por este tipo de carrocerías más voluminosas, los utilitarios pequeños dejan de ser la alternativa claramente barata. Hoy hay modelos urbanos que se mueven en cifras que hace cinco años se asociaban a un SUV compacto. Las marcas han aprovechado este tirón para justificar precios más altos, amparándose en el mayor equipamiento, las ayudas a la conducción y los motores más eficientes.

Fabricantes chinos: mucha expectativa y, por ahora, poco impacto real…

La irrupción de marcas chinas como MG o BYD se presentó como el antídoto perfecto contra el encarecimiento del coche en España. En la práctica, su impacto ha sido más bien limitado. Es cierto que algunos de sus modelos ofrecen precios algo más ajustados que los equivalentes europeos, pero la media global apenas se ha movido.

En lugar de entrar en una guerra de precios, los fabricantes tradicionales han optado por subir el listón en tecnología y equipamiento, manteniendo o incluso aumentando las tarifas. Así, el cliente compara coches llenos de sistemas y pantallas, pero casi nunca ve reflejado un descenso significativo en el importe final. Ni siquiera la competencia asiática ha logrado pinchar la burbuja de precios en el mercado español.

El precio medio del coche nuevo roza ya los 45.000 euros…

El valor venal

Si se miran las matriculaciones en concesionarios oficiales, el precio medio de los coches nuevos ha avanzado alrededor de un 45% entre 2019 y el cierre de 2025, hasta situarse en cifras cercanas a los 45.000 euros. Esa cantidad, que hace no tanto se asociaba a berlinas de representación o modelos de marcas premium, se ha ido normalizando para una amplia variedad de coches familiares y SUV.

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Con estos números, el coche nuevo deja de ser un bien de acceso generalizado para convertirse en algo que muchas familias solo pueden plantearse con financiación a muy largo plazo o, directamente, no pueden pagar. Para algunos conductores, estrenar coche se parece cada vez más a darse un capricho de alto nivel que a responder a una necesidad básica de movilidad.

España se encarece y Europa se convierte en una vía de escape…

En este contexto, la falta de oferta de vehículos a buen precio en España y la presión de la demanda han disparado también el mercado de segunda mano, de modo que tanto lo nuevo como lo usado se han encarecido. Ante esta situación, no son pocos los que miran más allá de nuestras fronteras y viajan a otros países europeos en busca de coches más baratos.

Destinos como Alemania se han convertido en un referente para quienes quieren ahorrar en la compra. Allí el mercado es mucho más amplio y la rotación de vehículos es mayor, lo que se traduce en precios más competitivos que en España. Aunque pueda parecer exagerado, hay compradores dispuestos a recorrer buena parte del continente, adquirir un coche allí y luego matricularlo en España, porque incluso sumando trámites y desplazamientos el coste final puede ser inferior.

Importación: una alternativa para abaratar la factura final…

Coches ocasión más vendidos

La dificultad de localizar, negociar y traer un vehículo desde otro país ha impulsado la aparición de empresas especializadas en importar coche de Alemania y otros mercados europeos. Firmas de consultoría como Nettcars se enfocan en ayudar a particulares a encontrar mejores precios que en concesionarios nacionales, aprovechando la amplitud de oferta exterior. Este modelo responde al creciente interés por el mercado de coches de segunda mano y por alternativas más asequibles frente al encarecimiento de los vehículos nuevos en España.

Estas compañías acompañan al cliente durante todo el proceso. Búsqueda del automóvil en portales extranjeros, negociación con vendedores, transporte internacional, entrega y matriculación de coches importados. El propósito es reducir la incertidumbre sobre costes, plazos y trámites legales que suelen frenar a muchos compradores. Operan con múltiples marcas dentro de la Unión Europea, aunque concentran su actividad en países como Alemania, Bélgica, Austria o Francia, referentes en coches baratos en Europa por su volumen de oferta.

Entre las principales ventajas destacan diferencias fiscales, renovación más rápida del parque automovilístico y precios generalmente más competitivos. Según estimaciones del sector, el ahorro al importar coche puede situarse entre un 10 % y un 20 % respecto al mercado nacional. Los modelos alemanes de gasolina e híbridos no enchufables lideran la demanda, mientras el eléctrico puro avanza con lentitud. Con los coches nuevos caros y un parque envejecido, importar vehículos se consolida como solución para mantener la movilidad sin asumir costes desproporcionados.

Fuente – Ganvam

Imágenes | Archivo


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