Geely ya habría comprado una parte de la fábrica de Ford en Almussafes…

  • Geely adquiere la nave Body 3 de la factoría de Ford en Almussafes para producir vehículos propios.
  • La operación permite al grupo chino esquivar aranceles y refuerza la carga de trabajo de la planta valenciana.
  • Se prevé fabricar un modelo multienergía (eléctrico, híbrido e híbrido enchufable) y se valora un coche para Ford.
  • El movimiento se enmarca en la ofensiva de marcas chinas por instalar capacidad productiva en España y Europa.

La entrada de la china Geely en la factoría de Ford Almussafes está cada vez más encarrilada y ya ha pasado de ser un simple rumor a ser una operación industrial con contornos muy definidos. Diversas fuentes del sector apuntan a que el grupo asiático ha cerrado o está a punto de cerrar la compra de parte de las instalaciones de montaje de la planta valenciana, un movimiento que podría marcar un antes y un después en el futuro de este histórico complejo automovilístico.

En concreto, Geely habría pactado con Ford la compra de la nave de carrocerías Body 3, la zona más moderna del complejo técnico, actualmente sin actividad, para poner en marcha allí su propia línea de producción de vehículos y, potencialmente, fabricar también un modelo para la multinacional estadounidense. La operación responde tanto a la necesidad de la marca china de contar con una base industrial en Europa como al interés de la planta valenciana por recuperar volumen de producción y empleo.

Qué habría comprado Geely en Almussafes y cómo es Body 3…

Según la información adelantada por medios especializados en automoción, la compañía china se ha hecho con una nave de unos 80.000 metros cuadrados integrada en la factoría de Ford Almussafes y conocida internamente como Body 3. Esta instalación fue la última gran ampliación que se realizó en la planta y está situada en la parte más cercana a la autopista, con un acceso muy directo al parque de proveedores de la zona.

Body 3 fue construida hace algo más de una década para dar salida a la plataforma CD4 de Ford y se utilizó para ensamblar modelos como el Mondeo, Galaxy y S-Max, que llegaron a Valencia tras el cierre de la fábrica belga de Genk. Se trata de un espacio muy robotizado, que funcionaba con en torno a cien personas por turno, y que hoy está prácticamente parado porque el único modelo que actualmente se produce en Almussafes, el Ford Kuga, pasa sobre todo por las líneas de Body 1 y Body 2.

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La compra de la nave permitirá a Geely desplegar actividad industrial de manera independiente, con su propia cadena de montaje separada de la de Ford. Pese a ello, el acuerdo va más allá de una mera operación inmobiliaria. La marca china usaría esta nave no solo para sus coches, sino también como proveedor de Ford, en el marco de una colaboración industrial más amplia.

Un acuerdo discreto que Ford aún califica de «especulación»…

Ford Mondeo Sportbreak Hybrid

Las conversaciones entre Ford y Geely arrancaron hace unos meses y fueron filtradas inicialmente por agencias internacionales y medios económicos, que hablaban de un posible intercambio de capacidad de fabricación en la planta valenciana. Desde el principio, la multinacional del óvalo ha tratado el tema con extrema cautela y se ha limitado a declaraciones muy medidas.

Preguntada por estas informaciones, Ford España ha mantenido una línea oficial prácticamente invariable: “no comentamos especulaciones”. La compañía ha reiterado que mantiene conversaciones constantes con muchas empresas sobre asuntos diversos, insistiendo en que algunas fructifican y otras no. En la misma línea de prudencia se ha movido UGT, sindicato mayoritario en la factoría, que ha señalado que cuando haya decisiones claras será la propia Ford quien las anuncie por los canales oficiales.

Pese a ese silencio formal, distintas fuentes del sector de la automoción confirman que el entendimiento entre ambas partes está muy avanzado e incluso dan por cerrada la compra de Body 3 por parte de Geely. La propia Administración valenciana daba prácticamente por hecho el anuncio del acuerdo y lo esperaba para finales de abril, aunque finalmente la comunicación oficial se ha aplazado.

Qué planea producir Geely: el EX2/E2 y un modelo para Ford…

El aterrizaje de Geely en Almussafes supone un movimiento estratégico para consolidar su capacidad industrial en Europa. El consorcio chino evalúa utilizar la planta de Valencia para ensamblar un vehículo multienergía avanzado. Este ambicioso proyecto se centraría en la nave Body 3, donde se fabricarían versiones con propulsión híbrida autorrecargable, híbrida enchufable y totalmente eléctrica. La clave de esta versatilidad reside en el uso de la plataforma GEA, una arquitectura inteligente que permite adaptar el desarrollo técnico a diversas motorizaciones y segmentos de mercado de forma eficiente.

Internamente, este modelo se identifica con el código 135, que correspondería a la adaptación europea del exitoso Geely EX2. Este SUV compacto destaca por sus dimensiones equilibradas, con unos 4,14 metros de longitud y una habitabilidad optimizada. En su variante de movilidad eléctrica, el coche integra un motor de 116 CV y una batería LFP de gran durabilidad. Con una autonomía estimada de 325 km y soluciones prácticas como el maletero delantero o frunk, el vehículo busca replicar en el continente europeo las excelentes cifras de ventas que ya ha cosechado en el mercado asiático.

Geely E5 0
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La hoja de ruta contempla una alianza profunda, pues se estudia desarrollar una silueta exclusiva bajo la marca Ford compartiendo la misma base técnica. Esta sinergia permitiría a la firma estadounidense lanzar un nuevo modelo electrificado fabricado en España, optimizando los costes de producción mediante el uso de la arquitectura modular de Geely. Así, la factoría valenciana se transformaría en un centro neurálgico para la transición energética, asegurando su futuro mediante la fabricación de coches que combinan tecnología de vanguardia china con los estándares de calidad exigidos por los conductores europeos actuales.

Impacto en la planta de Ford Almussafes…

Ford Kuga BlueCruise 2026

La llegada de Geely a la planta de Almussafes ocurre en un contexto crítico debido a la drástica caída de la producción automotriz en Valencia. Tras alcanzar hitos históricos de fabricación, la factoría cerró ejercicios recientes con cifras alarmantes, muy alejadas de su capacidad real. Actualmente, la actividad depende casi en exclusiva del Ford Kuga, tras la desaparición de modelos emblemáticos como la Transit o el Mondeo. Esta situación ha forzado la aplicación de un ERTE que afecta a miles de empleados, evidenciando la urgente necesidad de nuevos proyectos industriales para garantizar la viabilidad de las instalaciones y el empleo.

Frente a este escenario, la multinacional Ford prepara el lanzamiento de un nuevo vehículo multienergía previsto para finales de 2027. Aunque las previsiones iniciales de unidades anuales se han ajustado, la creación de una planta piloto permitirá reactivar la actividad de parte de la plantilla afectada por la suspensión temporal. Este modelo híbrido representa una pieza fundamental para la recuperación económica del centro técnico. La integración de tecnologías avanzadas y nuevas líneas de montaje busca estabilizar el volumen de trabajo y devolver la competitividad a una infraestructura que ha sido referente en el sector europeo.

El éxito final de la factoría dependerá de combinar este lanzamiento con la carga de trabajo que aportaría el grupo chino. Si se consolidan ambos proyectos, la planta podría recuperar niveles de fabricación de vehículos similares a la etapa precovid, superando las trescientas mil unidades anuales. Esta sinergia estratégica no solo aseguraría el futuro de los puestos de trabajo actuales, sino que abriría la puerta a nuevas contrataciones. Así, la transición energética y la colaboración internacional se perfilan como los motores definitivos para revitalizar la industria valenciana y recuperar su liderazgo en el mercado global.

Ventajas para Geely: aranceles, logística y ecosistema industrial…

Para Geely, la operación tiene un claro componente estratégico en el contexto de la política comercial europea hacia el coche eléctrico chino. Producir en Almussafes le permite esquivar los aranceles que la Unión Europea aplica a los vehículos eléctricos fabricados en China y reducir al mismo tiempo los costes logísticos derivados del envío de coches completos desde Asia.

España ofrece además una serie de ventajas competitivas que han atraído el interés de varios fabricantes asiáticos: un coste energético relativamente contenido gracias al peso de las renovables, una larga experiencia en fabricación de automóviles —es el segundo productor europeo—, una cadena de proveedores consolidada y unos costes laborales y de suelo industrial que resultan atractivos frente a otros países del este de Europa.

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El propio Ayuntamiento de Almussafes lleva tiempo moviendo ficha para aprovechar este contexto y ha empezado a preparar unos 600.000 metros cuadrados de suelo junto al parque de proveedores de Ford con el objetivo de atraer nuevas inversiones del sector de la automoción, especialmente de firmas chinas interesadas en asentarse en España. La idea es ofrecer un entorno donde fabricantes y suministradores puedan integrarse en una cadena productiva ya madura.

Competencia entre marcas chinas por instalarse en España…

Geely no ha sido la única compañía china que ha mostrado interés por la factoría de Almussafes o por tener una base de producción en España. En los últimos meses han sonado nombres como Changan —socia de Ford en China desde 2001— o MG, marca del grupo SAIC Motor, que también habrían mirado con atención las instalaciones valencianas. Otras firmas, como BYD o Leapmotor, han tanteado diferentes ubicaciones en Cataluña, Comunitat Valenciana, Aragón, Asturias o Galicia.

Más allá de la Comunitat Valenciana, también se han producido movimientos en otras regiones. Algunos fabricantes chinos, como Zhengzhou Nissan Automobile Co y Anhui Coronet Tech, se han aliado con Santana Motors para montar todoterrenos en Jaén, mientras que la alianza con grandes grupos europeos, como Stellantis, se baraja como alternativa para utilizar factorías ya existentes en España.

El interés creciente de estos grupos responde a la intención común de disponer de capacidad de ensamblaje en Europa para consolidar su presencia en el mercado comunitario y sortear, en la medida de lo posible, las barreras comerciales. En este tablero, la apuesta de Geely por Almussafes sitúa a la planta valenciana en una posición destacada frente a otras candidatas europeas que pugnan por atraer inversiones similares.

Quién es Geely y qué papel juega en la automoción europea…

Geely logo

El conglomerado Zhejiang Geely Holding Group ha pasado de ser un actor lejano a un gigante de la industria automotriz global. Su expansión occidental es evidente tras comprar Volvo Cars a Ford y controlar firmas como Polestar, Lotus o Smart. Con una visión estratégica, el grupo combina el desarrollo de coches eléctricos competitivos con inversiones en marcas de lujo. Esta diversificación permite cubrir todos los segmentos, consolidando una presencia internacional que ahora pone su foco en el sur de Europa para fortalecer su red operativa y logística.

La llegada de esta potencia a Almussafes responde a un plan para sortear aranceles y reducir costes. España es un destino clave para las marcas de vehículos que buscan estabilidad y proveedores consolidados en la Unión Europea. El uso de la nave Body 3 permitiría producir modelos de movilidad sostenible cerca de los clientes finales, optimizando la distribución continental. Este movimiento estratégico no solo beneficia la competitividad del grupo, sino que reafirma el papel de la industria española como polo de atracción para la inversión tecnológica extranjera.

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Para la planta valenciana, esta alianza es una oportunidad histórica de recuperar su volumen de producción y garantizar la estabilidad laboral. La integración de nuevos modelos multienergía compensaría años de ajustes y caídas en la fabricación. Además, el desembarco de tecnología china avanzada acelera la transición energética del sector nacional, creando un ecosistema de innovación. De confirmarse el acuerdo, la planta no solo salvaría su futuro inmediato, sino que se transformaría en un centro neurálgico para la producción de vehículos electrificados de última generación para todo el mercado europeo.

Imágenes | Geely – Ford


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