La llegada de la marca china Leapmotor a tierras aragonesas ya no es solo una declaración de intenciones, sino una realidad que se puede palpar. Y esta ya ha cogido velocidad en el municipio de Mallén. A través de la alianza estratégica con el gigante Stellantis, se ha puesto en marcha un ambicioso proyecto para el ensamblaje de módulos de baterías que servirá para alimentar los futuros vehículos eléctricos que saldrán de la cercana factoría de Figueruelas.
Con esta iniciativa, la comarca de Campo de Borja se mete de lleno en el mapa de la automoción europea de nueva generación. El arranque de la actividad oficial está marcado en el calendario para el próximo 31 de julio, lo que supone un hito para una localidad que ve en esta inversión de 25 millones de euros una oportunidad de oro para revitalizar su tejido industrial y fijar población en la zona. Toma nota…
Infraestructura y capacidad de producción en el Eje del Ebro…

El proyecto ha aprovechado unas instalaciones ya existentes, concretamente las antiguas naves logísticas de la cadena Dia junto a la autovía A-68, lo que ha permitido acelerar los plazos de ejecución de forma notable. El complejo cuenta con una superficie total de 34.000 metros cuadrados, de los cuales unos 19.000 están construidos y ya se encuentran en fase de adecuación técnica con el objetivo de albergar las líneas de montaje de alta precisión.
En cuanto al volumen de trabajo, las previsiones son bastante sólidas. Se espera que de estas líneas salgan de media unas 60.000 unidades al año, aunque la fábrica está diseñada para ser escalable. En momentos de máxima demanda, la planta podría alcanzar un pico de producción de 100.000 baterías, destinadas principalmente a la plataforma B de Leapmotor. Esta flexibilidad es clave para adaptarse a los vaivenes de un mercado eléctrico que todavía está encontrando su sitio en Europa.
Tecnología LFP y colaboración con expertos chinos…

Uno de los puntos más interesantes de esta fábrica es el tipo de tecnología que se va a manejar. Se centrarán en baterías de química de litio-ferrofosfato (tecnología LFP) para las versiones Pro y ProMax del modelo B10. Esta pieza es muy valorada hoy en día en el sector por ofrecer un equilibrio muy competitivo entre seguridad, durabilidad y costes de fabricación, algo esencial para que el coche eléctrico sea más accesible y llegue al gran público.
Para que todo ruede a la perfección, se ha apostado por un intercambio de conocimientos muy directo entre los equipos locales y los especialistas venidos desde Asia. De hecho, varios trabajadores de la plantilla de Figueruelas ya han viajado a China para recibir una formación específica en las fábricas de Leapmotor. La idea es que este personal actúe como punta de lanza en Mallén y sean un enlace con los expertos desplazados para asegurar que los estándares de calidad sean idénticos a los de la matriz.
Impacto económico y ampliación del tejido empresarial local…

La planta no funcionará como una isla aislada, sino que pretende tirar del carro de la economía regional. Se estima que la plantilla alcanzará los 90 trabajadores directos cuando esté a pleno rendimiento, pero el efecto multiplicador es mayor. Al menos diez empresas aragonesas estarán implicadas de forma directa en la cadena de suministro, lo que demuestra que no se trata solo de ensamblar piezas que vienen de fuera, sino de crear un ecosistema industrial real en el territorio.
Esta apuesta por la industria avanzada refuerza la posición de Aragón como un centro de operaciones estratégico para el grupo Stellantis en el sur de Europa. Al situar la producción de baterías a escasos 50 kilómetros de la línea de montaje de los vehículos, se optimiza la logística y se mejora la competitividad de toda la cadena de valor del sector del automóvil, que sigue siendo el motor principal de la economía de la comunidad.
La puesta en marcha de este centro de ensamblaje en la Ribera Alta del Ebro asienta las bases para que la región compita de tú a tú con otros polos industriales europeos. Al sumar la tecnología de vanguardia china con la experiencia productiva acumulada de Stellantis, el proyecto de Mallén se convierte en una pieza clave para asegurar que la transición hacia el vehículo eléctrico deje riqueza y puestos de trabajo cualificados en el entorno rural aragonés.
Fuente – Stellantis International
Imágenes | Stellantis International