La Dirección General de Tráfico ha dado un nuevo impulso a su red de radares fijos y de tramo con la puesta en marcha de decenas de dispositivos repartidos por gran parte del territorio. El objetivo declarado es claro: contener los excesos de velocidad, reducir la siniestralidad y reforzar la seguridad en las carreteras donde más se concentran los accidentes graves.
Estos nuevos puntos de control se integran en el plan de ampliación de radares que la DGT viene ejecutando desde hace años y que se centra, sobre todo, en vías convencionales y en trayectos muy transitados. Buena parte de estos cinemómetros se han colocado en tramos con histórico de siniestros o tráfico intenso, donde la velocidad inadecuada es un factor recurrente.
¿Radares que salvan vidas? Nuevo despliegue de 33 radares extra por 11 comunidades autónomas…

La seguridad vial en España enfrenta un reto constante, ya que el exceso de velocidad está detrás del 24% de los accidentes mortales actuales. Solo en el último año, esta conducta peligrosa estuvo presente en más de trescientos siniestros con fallecidos, lo que refuerza la necesidad de aumentar la vigilancia. Desde la implementación del primer gran plan de control en 2005, la mortalidad en las carreteras ha descendido un 75%, un dato que las autoridades utilizan para justificar la instalación de nuevos radares de la DGT en puntos estratégicos de la red viaria nacional.
Dentro del actual plan de expansión, Tráfico ha activado recientemente un paquete de 33 dispositivos adicionales repartidos por once comunidades autónomas del país. Esta ofensiva incluye 20 radares fijos y 13 radares de tramo, diseñados para vigilar tanto las circunvalaciones de grandes núcleos urbanos como los trayectos interurbanos de alta siniestralidad. De los 122 puntos de control previstos originalmente, 106 ya se encuentran operativos, mientras que el resto se terminarán de colocar a lo largo de 2026 para completar la cobertura de vigilancia en los tramos más críticos.
El objetivo principal de estos controles de velocidad es reducir la siniestralidad en regiones clave como Andalucía, Madrid, Valencia o Galicia, adaptando la vigilancia a las necesidades de cada vía. Al combinar cinemómetros fijos con sistemas de tramo, la administración busca fomentar una conducción más responsable y homogénea entre los usuarios. Esta estrategia de prevención, apoyada en tecnología de vanguardia, pretende consolidar la tendencia a la baja en las cifras de víctimas mortales, asegurando que los desplazamientos por carretera sean cada vez más seguros para todos los conductores.
Dónde se sitúan los nuevos radares fijos y de tramo…

La DGT ha detallado la ubicación específica de cada uno de estos 33 nuevos cinemómetros, que se distribuyen entre tramos de autovía, carreteras autonómicas y nacionales. Estas son las principales localizaciones:
Comunidad Valenciana
- Alicante (radares de tramo):
- A-31, del km 216+550 C al km 218+900 C.
- A-31, del km 211+700 D al km 203+995 D.
- A-7, del km 523+360 D al km 519+200 D.
- Valencia:
- Radar de tramo en la CV-30, del km 4+150 D al km 1+625 D.
- Radar fijo en la CV-400, en el km 0+735 C.
Asturias
En el Principado, dos nuevos radares fijos refuerzan el control de la velocidad en vías con tráfico intenso y antecedentes de accidentes vinculados al exceso de velocidad:
- AS-377 (carretera Gijón – Pola de Siero), en el km 1,150 en sentido creciente, a la altura de Granda, un tramo con firme deteriorado y circulación densa.
- AS-116 (Olloniego – Riaño), en el km 3,200 en sentido decreciente, en la recta de Tudela de Agüeria, otro punto donde se han producido siniestros por ir demasiado rápido.
Además de estos nuevos equipos, en Asturias ya existían 24 emplazamientos de radares fijos, cinco radares de tramo y una treintena de tramos preparados para controles móviles, lo que configura una red de vigilancia bastante tupida en la comunidad.
Castilla y León
- Ávila (radares de tramo):
- AV-562, del km 11+435 al km 9+190.
- AV-562, del km 9+190 al km 11+435 (sentido inverso).
- N-403, del km 86+250 D al km 83+320 C.
- N-403, del km 83+320 C al km 86+250 D (sentido inverso).
- León (radar fijo):
- CL-623, en el km 7+110 D.
- Valladolid (radar fijo):
- VA-30, en el km 16+160 D, en la ronda de circunvalación.
Cantabria y Galicia
- Cantabria (radares fijos):
- N-611, en el km 194+330 D.
- CA-142, en el km 23+360 D.
- CA-141, en el km 21+300 C.
- A Coruña (radar fijo):
- N-550, en el km 15+730 C.
- Pontevedra (radar fijo):
- VG-20, en el km 10+280 D.
Canarias
- Gran Canaria (Las Palmas):
- Radar fijo en la GC-20, km 2+700 D.
- Radar de tramo en la GC-23, del km 1+480 C al km 4+030 C.
- Tenerife:
- Radar fijo en la TF-1, en el km 76+940 D.
Comunidad de Madrid
La región madrileña incorpora cuatro nuevos puntos de control, combinando radares fijos y de tramo en carreteras de alto uso diario:
- Radar fijo en la M-601, km 0+930 C.
- Radar fijo en la M-100, km 22+940 D.
- Radar de tramo en la M-501, del km 46+224 D al km 42+375 C.
- Radar de tramo en la M-501, del km 42+375 C al km 46+224 D (sentido contrario).
Andalucía
- Málaga (radares de tramo):
- A-355, del km 4+450 D al km 0+990 D.
- A-355, del km 0+990 D al km 4+450 D.
- Sevilla (radar fijo):
- A-8077, en el km 3+180 D.
Aragón
En Aragón, además de reforzar la vigilancia en carreteras nacionales, destacan los nuevos cinemómetros de la N-232 en Zaragoza, donde se han instalado dispositivos capaces de sancionar en ambas direcciones:
- Zaragoza (radares fijos):
- N-232, en el km 244+220 C.
- N-232, en el km 244+945 D, en un tramo donde la velocidad máxima está limitada a 80 km/h.
Estos equipos, situados cerca de puntos reconocibles como talleres y restaurantes en las afueras de la capital aragonesa, comenzaron a multar tras un periodo inicial de pruebas, en línea con la política general aplicada al resto de nuevos radares.
Castilla-La Mancha y Región de Murcia
- Toledo (radar fijo):
- CM-4008, en el km 4+910 C.
- Murcia (radar fijo):
- RM-620, en el km 4+228 C.
Señalización, avisos y periodo de adaptación con campañas especiales…

Los nuevos radares de la DGT se encuentran debidamente señalizados en las carreteras y sus ubicaciones exactas están disponibles en la web oficial del organismo para consulta pública. Durante el primer mes de funcionamiento, Tráfico ha establecido un periodo de aviso donde los infractores reciben una carta informativa en su domicilio en lugar de una sanción económica inmediata. Una vez superada esta fase de adaptación, estos dispositivos de control de velocidad comenzarán a generar denuncias de forma automatizada, aplicando las multas correspondientes y la retirada de puntos del carné según la normativa vigente en España.
Este despliegue de seguridad coincide con las épocas de mayor movilidad, como la Operación Salida o los puentes festivos, momentos en los que el volumen de desplazamientos se multiplica exponencialmente. La estrategia de las autoridades consiste en integrar estos cinemómetros fijos y de tramo en dispositivos especiales de vigilancia para evitar que el aumento del tráfico derive en un repunte de la siniestralidad. Al vigilar los accesos a grandes ciudades y las rutas turísticas más concurridas, se busca garantizar que los conductores mantengan una velocidad adecuada y respeten los límites establecidos en cada vía.
La ampliación de esta red de vigilancia, con 33 nuevos puntos operativos en once comunidades, refuerza una infraestructura que ha logrado reducir drásticamente la mortalidad en las últimas dos décadas. Los dispositivos se concentran en tramos de alta peligrosidad donde el exceso de velocidad suele ser un factor concurrente en los accidentes graves. Con esta medida, la administración persigue fomentar una conducción más responsable, protegiendo a todos los usuarios de la vía y consolidando una cultura de prevención que disminuya tanto el número de siniestros como la gravedad de sus consecuencias finales.
Régimen sancionador por exceso de velocidad y uso de detectores…

Las multas por superar los límites de velocidad pueden ir desde los 100 hasta los 600 euros, en función de cuánto se exceda la velocidad máxima permitida. A esto se suma la pérdida de entre dos y seis puntos del carné, según la gravedad de la infracción. Cuanto mayor es el exceso, mayor es el castigo, y no se descarta que, en casos extremos, pueda llegar a constituir un delito contra la seguridad vial.
Además del exceso de velocidad en sí, la DGT recuerda que el uso de dispositivos para eludir los radares también está sancionado. Llevar detectores de radar se castiga con 200 euros de multa y la retirada de tres puntos. Si lo que se utiliza es un inhibidor, la cosa se agrava aún más: la sanción alcanza los 6.000 euros y la pérdida de 6 puntos del permiso, al considerarse una conducta especialmente peligrosa.
Fuente – Dirección General de Tráfico
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