Prueba BMW X3 xDrive20d 190 CV xLine

Como sabéis, días atrás publicamos una prueba comparativa -con vídeo- entre el Audi Q5 y el BMW X3. Los dos SUV premium para el segmento D llevaban motor diésel 2.0 de 190 CV, cambio automático y tracción integral. Hoy nos vamos a centrar individualmente en el BMW X3, hablando más en profundidad de cada uno de sus detalles. De este modo, empezamos la prueba del BMW X3 xDrive20d con acabado opcional xLine.

El BMW X3 llegaba al mercado por primera vez en el año 2003 siendo el hermano menor del BMW X5, que debutó en 1999. Sin embargo, y por mucho que nos pese, el tiempo pasa más deprisa de lo que creemos y el SUV mediano de BMW ya ha estrenado su tercera generación. El nuevo modelo llegaba al mercado a finales de 2017 con una imagen continuista, pero, como os voy a contar a continuación, mejorando notablemente las cualidades de su predecesor.

Antes de empezar a desglosar todo sobre este BMW X3, quería dejaros unos breves datos y detalles sobre la evolución que ha experimentado en este salto generacional. Por ejemplo, es interesante saber que ha crecido 51 mm en su longitud, 10 mm en su anchura y 15 mm en altura, “estirando” 55 mm su distancia entre ejes. Y digo que es interesante especialmente porque, gracias a la mayor longitud de su batalla, ahora es bastante más espacioso.

Por otro lado, los ingenieros han logrado obtener una distribución del peso perfecta entre los dos ejes, repartiendo el 50 % a cada tren. El chasis también ha sido optimizado, mientras que, a pesar de las mayores dimensiones del vehículo, el peso se ha reducido en 55 kilos respecto a su predecesor gracias al uso de materiales más ligeros. Parte de ese “adelgazamiento” se ha llevado a cabo en las masas no suspendidas, lo que mejora el comportamiento dinámico del vehículo. El resto os lo iré contando poco a poco durante esta prueba del BMW X3.

Elegante, pero poco arriesgado

Por su estética no cabe la menor duda de que el X3 es un modelo de BMW, pues conserva los rasgos típicos de la firma bávara. El detalle más característico de todo BMW son sus “riñones” del frontal. Ahora tienen una forma más cuadrada en comparación con su predecesor, siendo algo más estrechos y ligeramente más altos. Además, ahora no quedan en contacto directo con sus nuevos faros que, por cierto, son de LED.

Los conocidos aros de las ópticas han sido modificados, adoptando ahora una forma hexagonal, mientras que los antinieblas también cambian por completo, con iluminación de LED y en forma de tira horizontal. En este acabado Xline no faltan las protecciones inferiores.

En a vista lateral encontramos modificaciones muy notables en comparación con el modelo anterior. Mientras el diseño del costado del X3 de segunda generación trazaban líneas ascendentes para dar sensación de velocidad, el modelo actual es más plano y se mucho más maduro, como si quisiera transmitir una imagen de mejor pisada y robustez.

El capó es más horizontal, como todos los nervios de tensión que aparecen en las aletas y puertas; mientras que las ventanillas tienen una mayor superficie, especialmente las traseras de custodia. Como en el frontal y en la zaga, aparecen detalles cromados y protecciones plásticas a contraste en los bajos.

Ya en la parte trasera, la diferencia más característica es el nuevo diseño de sus pilotos de luces, que son de LED. La forma exterior de los mismos es más ancha y algo más fina, lo que incrementa la sensación de anchura total de la carrocería. Con la salvedad de los pilotos y las salidas de escape -ahora incorpora una en cada lado en lugar de dos en el extremo izquierdo- no hay demasiados cambios, con unas formas de portón del maletero y paragolpes casi idénticas.

Un interior muy amplio, de calidad y continuista

El cambio del exterior a nivel estético ha sido suave, pero notable. En el habitáculo se mantienen las líneas generales utilizadas por BMW en sus recientes lanzamientos, que viene a ser más una evolución que un cambio drástico. Eso sí, se aprecia un claro salto tecnológico gracias al cuadro de instrumentos digital de 12,3 pulgadas, a la pantalla de 10,2 pulgadas que aparece en lo alto del salpicadero y a un nuevo Head-up Display que nos muestra informaciones de velocidad del vehículo, señales viales o indicaciones del navegador, entre otras.

Por cierto, gracias al reconocimiento gestual podemos subir el volumen del audio, cambiar de emisora o pasar a la siguiente canción de la lista de reproducción con un simple movimiento de la mano. No es un extra demasiado funcional, pues resulta más natural, preciso y sencillo hacerlo de forma tradicional -pulsando un botón o girando una ruleta-, pero tal vez haya personas a las que les resulte interesante.

Uno de los aspectos que más me ha sorprendido del BMW X3 es la calidad de acabados. Aquí sí se aprecia una mejora muy notable en comparación con el modelo anterior. Cierto es que nuestra unidad venía con muchos opcionales, como el tapizado de asientos y puertas en cuero marrón o las inserciones acabadas en madera para el salpicadero, pero la sensación de calidad de este modelo no la había experimentado anteriormente en ningún BMW de tamaño medio, recordándome bastante al BMW Serie 5 en este sentido.

El tacto, el sonido, la calidad al utilizar cualquiera de sus mandos, como digo, me recuerda a modelos más lujosos. Eso sí, alrededor de los mandos del climatizador y audio y en prácticamente todo el túnel central abunda el acabado negro brillante. Ya sabéis, porque en todas las pruebas de vehículos que cuentan con este acabado nos quejamos bastante, no nos gusta en absoluto por ser demasiado sucio y difícil de mantener en buen aspecto.

Por lo demás, y como es habitual en la marca, todos los mandos principales y pantallas tienen cierta orientación hacia el conductor. El cuadro de instrumentos es configurable y modifica su diseño en función del modo de conducción seleccionado. La pantalla del salpicadero es de gran resolución y, además de controlarse de forma táctil, el mando iDrive nos permite insertar caracteres dibujándolos sobre su superficie de una manera muy sencilla. También podemos controlar muchas funciones por comandos de voz.

Habitabilidad y maletero

Las dimensiones totales del exterior de la carrocería del BMW X3 son 4,71 metros de largo, 1,89 de ancho y 1,68 de alto, con una batalla de 2,86 metros. Como decía al inicio de este artículo, la batalla crece 5,5 centímetros. ¿Se nota ese crecimiento de la distancia entre ejes en la habitabilidad interior? Sí, las plazas traseras son más amplias, pero antes te informo de que las dos butacas delanteras parecen casi de un modelo superior, pues son muy holgadas en todas sus cotas.

Las plazas traseras del BMW X3 ofrecen un espacio más que suficiente para que cuatro adultos de talla normal, de 1,80 de altura, por ejemplo, puedan viajar sin ningún problema. De hecho, me atrevo a decir que incluso cuatro personas de 1,95 metros de altura podrían estar sentados sin que los ocupantes traseros rozasen con sus rodillas en los respaldos ni con la cabeza en el techo. Yo, que mido 1,76, y con el asiento del conductor en mi posición de conducción, tenía mucho espacio de sobra para piernas (unos 20 o 25 cm) y para cabeza (unos 15 cm).

El lado negativo de la segunda fila es que la plaza central es poco aprovechable. Siguen sin haber problemas de altura, pues el techo queda lejos, pero las formas de esta plaza son mucho más rígidas, carecen de sujeción lateral, es más estrecha y, además, el túnel de transmisión es bastante prominente. Esta unidad cuenta con climatizador trizona, pudiendo regular la temperatura y caudal de aire para las plazas posteriores de forma independiente. Tras el respaldo tenemos un práctico (cuando no hay un quinto ocupante) reposabrazos.

Esta segunda fila de asientos permite regulación en inclinación del respaldo en dos mitades asimétricas, pudiendo obtener posiciones más erguidas o más tumbadas. Sin embargo, y a diferencia de algunos de sus rivales, la banqueta no puede deslizarse longitudinalmente para ganar unos litros de maletero, algo que curiosamente sí ofrece el BMW X1. Y hablando del maletero, vamos a él.

Maletero del BMW X3 con 550 litros

El maletero del BMW X3, que se puede abrir de forma automática desde el mando o pasando el pie por debajo del paragolpes, cubica 550 litros de capacidad, una capacidad generosa y más o menos en la media de sus principales rivales. Las formas son regulares y encontramos dos carriles con argollas para sujetar la carga, algunos ganchos, mallas de sujeción y un estor a modo de bandeja que puede alojarse bajo el piso del maletero. Precisamente el piso puede levantarse, con ayuda de un bombín hidráulico que lo mantendrá elevado, apareciendo un generoso hueco donde cabe incluso alguna mochila de tamaño mediano.

Si necesitamos más capacidad de carga siempre podemos abatir los asientos traseros, en proporción 40:20:40, y así obtendremos un volumen de hasta 1.600 litros. Dicha operación se realiza de forma sencilla utilizando unos prácticos tiradores que se encuentran en el maletero.

Gama mecánica y acabados

Actualmente, la gama mecánica del BMW X3 está compuesta por bloques diésel y gasolina de 2 y 3 litros de cilindrada y cuatro o seis cilindros. Las potencias van desde los 150 CV de la versión BMW X3 xDrive18d hasta los 340 CV del BMW X3 M40i, la versión de mayores prestaciones de la gama, con una configuración muy deportiva.

En diésel tenemos un bloque de 2 litros y cuatro cilindros disponible con potencias de 150, 190 y 231 CV; mientras que un potente 3.0 desarrolla 265 CV. Todas las mecánicas, excepto la versión de 150 CV que viene con tracción trasera y posibilidad de escoger entre cambio manual o automático, se asocian obligatoriamente a una caja automática Steptronic de 8 velocidades y a la tracción integral.

La gama gasolina se compone de un motor 2.0 de cuatro cilindros con turbo, que se ofrece en potencias de 184 y 252 CV; siendo el tope de gama el M40i con un seis cilindros de 3 litros que desarrolla 360 CV. Todas las motorizaciones de gasolina cuentan con el cambio automático de 8 marchas y la tracción integral xDrive.

En cuanto a los acabados, el BMW X3 se ofrece con un nivel de acabado base, el acabado Advantage (2.400 euros), el xLine (por 4.800 euros), Luxury (6.700 euros) y M Sport (por 7.400 euros). Cada uno de ellos muestra una estética y una presencia diferente, con distintos enfoques. Nuestra unidad utiliza el xLine.

BMW X3 xDrive20d

La unidad que probamos de este modelo recibe el nombre comercial de BMW X3 xDrive20d. Bajo su capó se ubica un motor diésel de 1.995 cc de 16 válvulas en posición longitudinal. Dicho motor recurre a un turbo de geometría variable (BMW TwinPower Turbo) y a inyección directa por rail común, desarrollando 190 CV a 4.000 rpm y un par de 400 Nm entre 1.750 y 2.500 vueltas.

Esta mecánica, en el BMW X3 se asocia obligatoriamente a una caja de cambios automática Steptronic de 8 velocidades y a la tracción integral xDrive. Dicha tracción ha sido revisada para enviar más par motor al tren trasero, lo que mejora su comportamiento dinámico y percepción de deportividad al volante.

Algunos de los datos de rendimiento de esta variante mecánica son un 0 a 100 en 8 segundos, una velocidad máxima de 213 km/h y un consumo mixto homologado de entre 5 y 5,4 litros cada 100 kilómetros recorridos con emisiones de CO2 de 132 a 142 g/km (consumos y emisiones varían en función de las dimensiones de los neumáticos).

Comportamiento del BMW X3 xDrive20d

El BMW X3 xDrive20d transmite un alto confort de marcha al conductor y al resto de ocupantes. Es un coche bien insonorizado del exterior, tanto por el sonido de su mecánica como a nivel aerodinámico, aunque es cierto que alta velocidad se filtra levemente el ruido de rodadura porque sus neumáticos son muy anchos.

El tarado de sus suspensiones es acertado. No resulta tosco ante baches bruscos o al sobrepasar juntas de dilatación de puentes, por ejemplo, -algo a destacar por el bajo perfil de sus neumáticos- y tampoco deja lugar a inclinaciones notables de la carrocería cuando elevamos el ritmo por una carretera de montaña.

Si seleccionamos el modo de conducción Sport, la respuesta del motor se aviva, la caja de cambios estira más las marchas y el tacto de dirección y suspensión se endurece. Cierto es que, tratándose de un BMW, esperábamos un comportamiento algo más vivo; pero en esta ocasión su configuración sigue siendo confortable y no transmite grandes sensaciones. Dicho lo anterior, debemos tener en cuenta que estamos ante un modelo SUV destinado especialmente a devorar kilómetros en autopista, algo que se le da francamente bien.

En ciudad, debido a sus grandes dimensiones, no es el coche más ágil. Por suerte, esta unidad cuenta con una cámara de 360 grados sensacional, la cual nos permite vigilar muy eficazmente cada ángulo de la carrocería, quitándonos el miedo a callejear por zonas estrechas o a maniobrar entre las columnas de un parking. Sin duda, una de las mejores cámaras de visión del mercado.

Respecto al motor 2.0 diésel, sus 190 CV son suficientes para mover bien a este modelo del segmento D-SUV. No ofrece unas sensaciones de aceleración grandes, pero me parece la opción más acertada dentro de todas las motorizaciones si no se requieren altas prestaciones. La variante 18d, de 150 CV, resultará muy justa para garantizar unas recuperaciones aceptables, pues el BMW X3 es un coche de gran tamaño y peso.

La caja de cambios Steptronic, un convertidor de par con ocho velocidades prefijadas, resulta suave en maniobras lentas y a la hora de saltar de una marcha a otra. Como es habitual, tiende a subir de marcha con prontitud con el objetivo de reducir consumos. Si decidimos ser nosotros quienes gestionamos la transmisión mediante las levas, no es la caja más rápida del mercado, pero su velocidad es más que buena teniendo en cuenta el tipo de coche ante el que nos encontramos.

Al tratarse de un SUV con tracción integral, nos aventuramos a salir del asfalto. No es el coche más indicado para ir más allá de caminos y pistas en un estado relativamente aceptable. Primero porque sus neumáticos no son los adecuados y segundo, porque no es un coche pensado para ello. Como veis en las imágenes, nos topamos con una zona bastante embarrada que pudimos sortear gracias a la tracción xDrive, pero no sin pasar cierto miedo a quedarnos atascados. Lo dicho, mejor no complicarse en lo marrón más allá de zonas en buen estado.

Y para finalizar, hablemos de su consumo. Durante los casi 1.000 kilómetros que hemos recorrido durante la prueba, el BMW X3 ha ido oscilando entre los 7 y 7,5 l/100 km, realizando una conducción normal durante la mayor parte de los recorridos, exceptuando algunos momentos en que hemos hecho una conducción más alegre. Eso sí, como era de esperar, el callejeo penaliza notablemente. En cualquier caso, no nos parece un dato elevado para un coche de estas características y peso.

Precios BMW X3

Versión Motor y potencia Cambio Tracción Precio
Versión Motor y potencia Cambio Tracción Precio
X3 xDrive20i 2.0 184 CV Automático 8v Integral 50.349 €
X3 xDrive30i 2.0 252 CV Automático 8v Integral 56.800 €
X3 M40i 3.0 360 CV Automático 8v Integral 71.000 €
X3 sDrive18d 2.0 150 CV Manual 6v Trasera 42.950 €
X3 sDrive18d 2.0 150 CV Automático 8v Trasera 45.494 €
X3 xDrive20d 2.0 190 CV Automático 8v Integral 51.050 €
X3 xDrive25d 2.0 231 CV Automático 8v Integral 53.450 €
X3 xDrive30d 3.0 265 CV Automático 8v Integral 59.550 €

Opinión del editor

BMW X3 xDrive20d
  • Valoración del editor
  • Puntuación 4 estrellas
42.950 a 71.000
  • 80%

  • BMW X3 xDrive20d
  • Reseña de:
  • Publicado el:
  • Última modificación: 18 de junio de 2018
  • Diseño exterior
    Editor: 60%
  • Diseño habitáculo
    Editor: 75%
  • Plazas delanteras
    Editor: 90%
  • Plazas traseras
    Editor: 90%
  • Maletero
    Editor: 85%
  • Mecánica
    Editor: 80%
  • Consumos
    Editor: 85%
  • Confort
    Editor: 90%
  • Precio
    Editor: 50%

Pros

  • Confort de marcha
  • Habitabilidad interior y calidad
  • Consumo

Contras

  • Diseño poco diferenciado
  • Precio
  • Modo de conducción Sport no aporta demasiado

Extra: Vídeo comparativa BMW X3 y Audi Q5

Galería BMW X3

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