El fresco, la lluvia y uno de esos monumentales atascos en Madrid ya propios de los lunes de lluvia se iban apoderando de la mañana. TenĂa una cita, y probablemente mi semblante feliz y expectante llamaba la atenciĂ³n entre pitidos y reprimendas. SĂ, ese sabor a victoria, a saber que vas a hacer algo de lo que realmente tenĂas ganas. Y la culpa de ello la tiene Francia, mĂ¡s exactamente Peugeot Sport.
Me han citado en el Circuito del Jarama para poner a prueba el nuevo Peugeot 308 GTI by Peugeot Sport, la Ăºltima incorporaciĂ³n a la gama deportiva del fabricante que no para de crecer, y que lo hace con un departamento deportivo que ya en otras ocasiones ha dejado el listĂ³n muy alto. AsĂ, voy dos barajas en la mano mientras me acerco al 308, una en la que ya me espero lo que voy a probar, o sentir, y otra en la que me pregunto si podemos sumarlo a la magnĂfica oferta deportiva que actualmente puebla el segmento compacto.
¿Fiero?
¿Te soy sincero? El Peugeot 308 GTI me ha sorprendido en bastantes aspectos antes incluso de probarlo. Y te digo una cosa, en vivo gana bastante frente a las imĂ¡genes. Hay detalles como los aditamentos en los bajos del paragolpes delantero que no se aprecian bien en fotos, un detalle extremadamente necesario en un coche, aunque no deja de ser bastante discreto en sus formas.
La trasera la puebla una doble salida de escape, esta vez sĂ es real y de grandes dimensiones, insertada en un difusor en negro que realza la parte mĂ¡s deportiva del conjunto. Unas taloneras y unas llantas de hasta 19 pulgadas hacen el resto para diferenciarse de las versiones mĂ¡s mundanas del resto de la gama.
Es discreto en el color blanco que ves en las fotos, de hecho no hay un marcado alerĂ³n ni unas enormes tomas de aire. Parece que Peugeot ha querido ser serio con su compacto deportivo. Hasta que lo ves en rojo. Hasta que lo ves en negro. Bueno, y si me apuras hasta que los ves en rojo y negro a la vez. La marca ofrece una pintura bitono con un acabado exquisito, nada de vinilos ni marcas de separaciĂ³n, un acabado que le queda tan bien al coche que no me cabe duda de que todo 308 GTI deberĂa de ser asĂ.

El interior es mĂ¡s recatado todavĂa. Vamos, que te valen los dedos de una mano para contar las diferencias con un 308 estĂ¡ndar. Pero claro, son las diferencias necesarias. El volante pequeño recibe el tratamiento GTI, la palanca recurre a una nueva moldura en rojo y los asientos ahora son backets en la versiĂ³n de 270 caballos. Lo justo y necesario para crear un ambiente deportivo que casa muy bien con el i-cockpit que nos vende Peugeot.
Un repaso a sus datos

Metemos en un cajĂ³n los ideales de belleza y nos metemos de lleno en los datos. ¿QuĂ© nos ofrece el Peugeot 308 GTI? Pues lo primero de todo es un motor 1.6 THP, muy conocido en la gama, pero ahora con los ajustes necesarios para rendir 270 caballos de potencia y 330 Nm de par entre las 1.900 y las 5.500 vueltas. La presiĂ³n de soplado del turbo es de 2,5 bares, mientras que los pistones firmados por Mahle son reforzados. Hay nuevos colectores, inyecciĂ³n o intercooler. Vaya, que nada se ha dejado al azar.
El resultado es una aceleraciĂ³n de 0 a 100 km/h en 6 segundos y una velocidad mĂ¡xima de 250 km/h. TambiĂ©n hay una versiĂ³n de 250 caballos que comparte motor y mejoras, pero que a base de electrĂ³nica rinde 20 caballos menos. La aceleraciĂ³n 0-100 km/h en este caso sube hasta los 6,2 segundos y no disfruta de muchas de las mejoras del 270.

La caja manual de 6 relaciones ha sido reforzada, mientras que el chasis ha recibido distintas mejoras. La estabilizadora delantera es de 21 mm y hueca, trabajando tambiĂ©n en la trasera, consiguiendo en total una mayor rigidez en ambos ejes. La suspensiĂ³n es de nuevo tarado, ofrece 11 mm menos de altura libre al suelo, mientras que la direcciĂ³n tambiĂ©n es mĂ¡s directa. La caĂda de ambas ruedas es mayor para favorecer el paso por curva.
Pero el diferencial de deslizamiento limitado Torsen es la novedad que impera en el 308 GTI. SĂ³lo llega con la versiĂ³n mĂ¡s potente de 270 caballos. Los frenos tambiĂ©n son especiales y mĂ¡s exclusivos en el GTI 270. Monta unas pinzas Alcon firmadas por Peugeot Sport, de 4 pistones delante y dos atrĂ¡s, con discos rayados de 380 mm delante y de 268 mm detrĂ¡s.
Al volante en circuito

Toca salir a la pista para saber si todos estos datos tienen validez en la vida real. No obstante el circuito estĂ¡ mojado. Es mĂ¡s, cuando tocaba mi turno comenzĂ³ a llover, por lo que siempre habĂa que ir con mucho cuidado, pues el Jarama es un trazado muy resbaladizo en lluvia. Tampoco conocĂa las reacciones del coche. No en vano, es la manera mĂ¡s divertida de probar el coche.
SalĂ la primera vuelta con cierta confianza, apoyado en el diferencial. El Torsen tuvo una mañana de trabajo intenso en un asfalto que agarraba poco. El pedal derecho habĂa que pisarlo con tiento, pero lo cierto es que se notaba el trabajo del diferencial repartiendo la potencia entre las dos ruedas delanteras, y la realidad es que en esas condiciones lo mĂ¡s fĂ¡cil era hacerse un recto en la salida de alguna curva. No ocurriĂ³. Tampoco habĂa sacudidas incontrolables, el trabajo era exquisito.
El motor, mientras, empujaba como lo hace el THP de 270 caballos. La mecĂ¡nica destaca por una curva de par plana desde 1.900 vueltas hasta mĂ¡s de 5.000. En otras palabras, la parte baja funciona bien pero la parte media es la que verdaderamente estĂ¡ llena. No es un motor puntiagudo pero tampoco se le nota desfallecer demasiado a altas vueltas. Ahora, este funcionamiento tiene sus consecuencias.
En un circuito se puede correr mĂ¡s y con menos miedo, pero en carretera este motor permite una cosa, realizar un mismo tramo casi con una sola marcha. La caja de cambios se puede permitir unos desarrollos largos, ha sido reforzada, pero no se nota un trabajo tosco o duro. Y la verdad es que no me importarĂa un grado mĂ¡s de dureza que nos introduzca mĂ¡s en la parte mecĂ¡nica de la conducciĂ³n.

Primeras curvas y descubro unos frenos con una potencia de frenada excepcional. Hay que acostumbrarse las primeras frenadas a no comerte el volante, pues la deceleraciĂ³n es intensa. ¡Y sĂ³lo pesa 1.250 kilos! Las pinzas Alcon muerden con firmeza el disco y lo hacen con una primera parte del recorrido en la que no hay medias tintas. Una vez ya muerde es mĂ¡s dosificable, pero no cabe duda de que la potencia de frenado es muy exigente con el conductor, capaz de descolocar la trasera y obligarnos a corregir con el volante. Al menos en las condiciones en las que jugĂ¡bamos en el circuito.
Y eso es precisamente uno de los mayores puntos positivos del 308 GTI. ¡Podemos jugar con Ă©l! Nos obliga a estar atentos porque tenemos un eje trasero que se insinĂºa. Pero no me malinterpretes. No hablo de un coche incontrolable, sino de un coche que quiere jugar contigo y que no te pone las cosas difĂciles una vez lo hace. Te involucra en la conducciĂ³n, y te permite jugar con un pequeño volante que da vida a una direcciĂ³n bastante directa, aunque todavĂa carente de demasiada informaciĂ³n.
¿Y el sonido?

Soy, lo digo otra vez, un amante de un coche deportivo que suene bien. Vivo tiempos difĂciles en lo que lo polĂticamente correcto estĂ¡ de moda. Y lo cierto es que aquĂ el Peugeot 308 GTI falla. Me impresionĂ³ cĂ³mo habĂa configurado Peugeot Sport el sonido de su 208 GT 30th, y me esperaba algo similar. Sin embargo me he encontrado con un sonido simulado.
Si os digo la verdad, desde el interior el sonido simulado por los altavoces es evidente, al menos con el casco puesto, pero me gustarĂa exigir un sonido real, un sonido que muestre el potencial mecĂ¡nico del coche. Por fuera es tambiĂ©n discreto, aunque a altas vueltas el aullido es palpable y entre cambio y cambio de marchas hay un bufido arrebatador.
El 308 GTI tiene un botĂ³n Sport del Driver Sport Pack que configura el acelerador de una forma mĂ¡s viva, del mismo modo que amplifica el sonido. Entre otras cosas tambiĂ©n tiñe de rojo el cuadro de instrumentos, y me parece un tremendo error. Nos quedamos sin ver la parte roja del cuentavueltas o del testigo de temperatura, algo que en conducciĂ³n deportiva no debe ocurrir. En realidad no sabemos cuĂ¡ndo vamos a llegar al corte hasta que llegamos, porque la indicaciĂ³n desaparece.
Concluyendo

Peugeot lo ha vuelto a hacer. O mejor dicho, Peugeot Sport lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a crear un coche que emociona y no sĂ³lo un compacto deportivo mĂ¡s. No se ha centrado exclusivamente en la potencia y ha creado un chasis divertido que te hace trabajar. Cierto es que hay todavĂa que probarlo en seco para sacar unas conclusiones mĂ¡s cercanas a lo cotidiano.
El diferencial Torsen es uno de sus atributos mĂ¡s activos, y me atrevo a decir que el equipo de frenos tambiĂ©n. Con ello no deja de ser un coche bastante usable a diario, aunque en Peugeot ya nos aseguran que su pĂºblico objetivo es alguien joven, con mĂ¡s de un coche en casa y que no usarĂ¡ el GTI de forma tan habitual. EstĂ¡ a la venta desde 29.900 euros con motor 250 y desde 32.400 euros con motor 270.
No me hubiese importado ver una estĂ©tica mĂ¡s llamativa o agresiva, pero lo importante, la diversiĂ³n al volante, estĂ¡ hecho, y bien hecho. Me sorprende que Peugeot compare al 308 GTI con el Golf GTI. Su versiĂ³n mĂ¡s potente es claramente menos prestacional que el 308 GTI 250, por eso creo que Peugeot deberĂa de ir un paso mĂ¡s allĂ¡. Debe compararse con los compactos mĂ¡s deportivos, al menos en sensaciones, algo que estoy seguro que su pĂºblico va a aceptar con los brazos abiertos. No en vano, nadie nos dice que Peugeot tenga entre manos algo mĂ¡s radical, algo con sello R, algo que me haga cambiar de opiniĂ³n y pensar que el Peugeot 308 GTI no es uno de los compactos deportivos mĂ¡s divertidos que jamĂ¡s he probado.