La historia de Renault Valladolid vive un momento de contraste: mientras la factoría celebra un hito productivo sin precedentes, el futuro de su especialización en vehículo eléctrico se replantea entre decisiones empresariales y trámites administrativos. La planta acaba de alcanzar la cifra de 11 millones de vehículos fabricados, al tiempo que se paraliza el proyecto de construir una fábrica de baterías eléctricas en la ciudad.
En este cruce de caminos conviven la celebración por las siete décadas y media de actividad industrial con la preocupación por la pérdida de inversiones vinculadas al coche eléctrico. Valladolid es un pilar clave del grupo automovilístico en España y Europa, pero las últimas decisiones sobre ayudas públicas y licencias ponen el foco en cómo se articulará su papel en la transición hacia la movilidad cero emisiones.
De FASA a un referente europeo: 75 años de automoción en Valladolid…

La presencia de Renault en la capital castellana se remonta al 29 de diciembre de 1951, cuando se constituyó Fabricación de Automóviles Sociedad Anónima (FASA), germen de lo que hoy es Renault Group en España. Apenas dos años después, en agosto de 1953, una pequeña remesa de once Renault 4/4 salía de la primera factoría rumbo al Ayuntamiento de Valladolid, marcando el inicio de una actividad que sería decisiva para la economía local.
Durante sus primeras décadas, la histórica unidad de Montaje 1 se convirtió en el escenario donde se ensamblaron algunos de los modelos más populares de la marca en Europa. Por sus líneas pasaron, además del 4/4, vehículos tan reconocibles como el Dauphine, el R5, el R6, el R12 o el R11. Esta instalación, que operó hasta 1991, superó los 2,4 millones de vehículos fabricados antes de ceder el protagonismo a una planta más moderna.
El relevo lo tomó en 1972 la actual unidad de Montaje 2, que convivió durante años con Montaje 1 y hoy concentra la producción de vehículos en Valladolid. Desde que salió de sus líneas el primer Renault R8, esta factoría ha ido acumulando volumen hasta alcanzar, por sí sola, 8,6 millones de coches ensamblados, con un peso destacado del Renault Clio, del que se han producido en la ciudad cerca de tres millones de unidades.
11 millones de vehículos y una foto de familia histórica…

El último gran hito de la planta vallisoletana ha sido la fabricación del vehículo número 11 millones, cifra que coincide con la conmemoración de los 75 años de presencia industrial de Renault en España. A lo largo de este tiempo, por las diferentes líneas de la planta han pasado 23 modelos distintos, desde los primeros utilitarios hasta los actuales SUV urbanos.
Para marcar el momento, la factoría organizó un acto en el taller de montaje en el que trabajadores y miembros del Comité de Dirección posaron juntos para una imagen simbólica. En la fotografía se juntan un histórico Renault 4/4 meticulosamente conservado con los dos modelos que hoy protagonizan la producción: Captur y Symbioz, reflejando de un vistazo la evolución de la marca en España.
Según datos de la propia compañía, la planta de Valladolid cuenta actualmente con más de 2.200 empleados y un ritmo de producción superior a las 1.000 unidades diarias. Los vehículos que salen de sus líneas se destinan tanto al mercado nacional como a la exportación, llegando a 28 destinos internacionales, lo que consolida a la instalación como uno de los polos industriales más relevantes del grupo en Europa.
Una factoría tecnológica y digitalizada, clave para el grupo…

Renault Group presenta la fábrica vallisoletana como un referente en tecnología y digitalización dentro de su red europea. La planta ha ido incorporando sistemas avanzados de control de calidad y herramientas de producción conectada que permiten ajustar en tiempo real los procesos y mejorar la competitividad frente a otras factorías del continente.
La actual Montaje 2 se ha especializado en la fabricación de vehículos de alto volumen, con especial protagonismo del Renault Captur, uno de los superventas de la marca en el mercado europeo, y del más reciente Renault Symbioz. Entre ambos modelos, la instalación mantiene una cadencia superior al millar de coches al día, lo que la sitúa como una pieza central en la estrategia industrial del grupo.
En este contexto, el director de la factoría, Diego Paulini, ha subrayado en los actos conmemorativos que detrás de los 11 millones de vehículos hay también millones de historias personales. La empresa resalta el papel de varias generaciones de trabajadores que han contribuido a consolidar la presencia de Renault en la ciudad y a que Valladolid se identifique, en buena medida, con la industria del automóvil.
La apuesta eléctrica cuestionada: renuncia a ayudas europeas…

Mientras se celebran los logros productivos, el futuro eléctrico de Renault Valladolid se ha visto alterado por la decisión del grupo de renunciar a importantes apoyos públicos. La compañía desistió en octubre de 2024 de una ayuda de 27,7 millones de euros procedente de los fondos europeos para la creación de un polo de fabricación de baterías en la ciudad, dentro de la tercera convocatoria del Perte del Vehículo Eléctrico y Conectado (Perte VEC).
El proyecto, presentado como «inversión para la creación de un polo de fabricación de baterías eléctricas en el establecimiento industrial de Valladolid«, se inscribía en la sección A del Perte, centrada en baterías. Contemplaba la puesta en marcha de una instalación especializada en la tecnología denominada cell to chassis, con capacidad para producir unas 300.000 unidades anuales, integrando de forma más eficiente las baterías en la estructura del vehículo.
Pese a haber obtenido una asignación inicial, la compañía terminó renunciando a esos 27,7 millones y descartando el diseño de esa nueva planta de baterías en los términos planteados. A esta decisión se sumó el abandono de otra línea de apoyo público relevante: una ayuda de 31,4 millones de euros destinada a desarrollar una plataforma de fabricación «ultraflexible» para vehículos 100 % eléctricos en la factoría vallisoletana.
Un proyecto de plataforma eléctrica que también se queda en el cajón…

La segunda renuncia afectó a un plan bautizado como «inversión para el desarrollo e implementación de una nueva plataforma de fabricación ultraflexible» para vehículos eléctricos ensamblados en Valladolid. Esta financiación procedía de la segunda convocatoria del Perte VEC II (sección B, centrada en la cadena de valor), y combinaba 20,2 millones en subvención directa con 11,1 millones en préstamos blandos.
El objetivo era adaptar las líneas de producción para poder fabricar diferentes modelos eléctricos sobre una base común, optimizando costes y tiempos de cambio entre versiones. Sin embargo, poco más de un mes después de que el Gobierno central anunciara la adjudicación provisional, Renault comunicó que también desistía de estas ayudas y no seguiría adelante con el planteamiento inicial del proyecto.
Estas renuncias han generado interrogantes en el sector sobre la estrategia del grupo en España y, en particular, sobre el papel que jugará Valladolid en el despliegue del vehículo eléctrico en Europa. La compañía, no obstante, ha remarcado que continúa trabajando para mejorar la competitividad de sus instalaciones y adaptar su producción a la evolución de la demanda.
Perte VEC: fondos europeos y reajuste de prioridades…

El contexto de estas decisiones está marcado por la política industrial europea para el vehículo eléctrico. El Perte del Vehículo Eléctrico y Conectado se ha diseñado para impulsar la cadena de valor del coche de cero emisiones, desde el desarrollo de sistemas y componentes hasta las infraestructuras necesarias para su despliegue. Renault ha sido uno de los actores relevantes en estas convocatorias, con proyectos vinculados a sus centros de Valladolid y Palencia.
Tras las renuncias parciales, el grupo ha reforzado la financiación de sus plantas de Castilla y León a través de nuevas líneas de apoyo. En julio de 2025, Renault blindó recursos para sus factorías con una inyección total de 58,4 millones de euros dentro de la tercera convocatoria del Perte VEC, esta vez en el apartado de cadena de valor.
De esa cantidad, la instalación de Valladolid captó cerca de 20 millones, repartidos entre 16,7 millones en forma de subvenciones y 3 millones en préstamos, mientras que la planta de Palencia recibió 32,9 millones de ayuda directa y otros 3 millones de financiación reembolsable. Estos fondos se dirigen a mejorar procesos, ampliar capacidades productivas y adaptar líneas a nuevas tecnologías asociadas al vehículo electrificado.
Paralelamente, el Ministerio de Industria y Turismo ha puesto en marcha la cuarta convocatoria del Perte VEC, dotada con 1.250 millones de euros y gestionada por Sepides. Esta nueva edición está orientada a crear nuevos establecimientos, ampliar fábricas ya operativas y reconvertir líneas hacia productos innovadores, ofreciendo una ventana de oportunidad para proyectos revisados en enclaves como Valladolid.
Impacto en el empleo y en el tejido industrial de Valladolid…

La paralización de la planta de baterías, unida a la renuncia a ayudas públicas y al freno administrativo, ha generado preocupación entre plantilla, sindicatos y proveedores. Este proyecto se veía como una garantía de futuro para el empleo en un momento en el que el motor de combustión entra en declive en Europa. Su retraso obliga a replantear cómo mantener la carga de trabajo cuando la electrificación del parque se acelere y el coche eléctrico gane peso.
El impacto va más allá de la fábrica principal, ya que existe un amplio ecosistema de empresas auxiliares en Valladolid y su entorno, desde proveedores de componentes hasta logística y servicios industriales. Para este tejido industrial, una inversión de este calibre suponía un impulso directo, por lo que cada mes de demora implica pérdidas millonarias en actividad y facturación potencial. En términos de industria automovilística, el coste del retraso se traduce en incertidumbre y menor capacidad de planificación.
Por ahora, Renault mantiene la producción de Captur y Symbioz a buen ritmo, y las últimas aportaciones de fondos públicos sostienen la estabilidad a corto plazo. Sin embargo, el gran desafío será asegurar que Renault Valladolid tenga un papel clave en la estrategia eléctrica del grupo frente a otras plantas europeas. Con más de siete décadas de historia y 11 millones de vehículos fabricados, su futuro dependerá de decisiones sobre baterías, plataformas eléctricas y fondos europeos, en plena transición hacia la movilidad eléctrica.
Fuente – Renault
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