Prueba Subaru Outback 2.0D Lineartronic, al volante

Subaru Outback

Tras comentaros las novedades que incluye el Subaru Outback 2013 interior y exteriormente, ahora nos toca el plato fuerte. Hablaros sobre las novedades mecánicas. Como ya os comentamos la gama de gasolina se limita al 2.5i CVT, que ha sido levemente mejorado , y al bóxer diésel. Se han cambiado los casquillos de suspensión, barra estabilizadora delantera de mayor tamaño para aumentar la estabilidad, nuevos tarados de los amortiguadores y dureza de los muelles delanteros y traseros (ahora con función autonivelante) y han desarrollado una nueva generación de reparto de par activo, que mejora el reparto de par entre los ejes delantero y trasero.

Como veis son varias modificaciones que buscan mejorar el comportamiento dinámico del vehículo. Sin embargo, nos queda por presentar la novedad más importante. Como ya os comentamos se trata del cambio CVT Lineartronic de segunda generación asociado con el motor bóxer diésel de la marca. Desde Subaru España, nos comentan que el trabajo de desarrollar la caja CVT para que trabaje conjuntamente con el motor bóxer diésel ha sido propio, sin acudir a otras marcas especializadas como ocurre con otros fabricantes de automóviles, por lo que Subaru se merece un aplauso por su trabajo duro y por obsequiar al mundo del motor con coches que se diferencian del resto por su exclusiva tecnología.

Outback Diesel Lineartronic

La caja automática para el motor bóxer diésel ha sido reforzada para digerir sin problemas el alto par motor (350 Nm frente a los 235 Nm del motor de gasolina). Utiliza un nuevo convertidor de par y un nuevo liquido específico para soportar los mayores esfuerzos de la caja. Además el Subaru Outback cuenta con una dureza de amortiguación y unos ajustes de los anclajes de suspensión específicos para adecuarse a las características del bóxer diésel Lineartronic.

Destaca el control adaptativo, con el que la caja pasa de funcionar como una transmisión variable (CVT)  para actuar de modo secuencial con marchas escalonadas en fuertes aceleraciones, en bajadas o subidas y cuando realizamos una conducción deportiva, algo muy de agradecer ya que suple el mayor inconveniente de las CVT convencionales. La Lineartronic del motor diésel cuenta con 6 marchas prefijadas en modo automático y 7 marchas en modo manual.

Al volante

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Subaru nos “prestó” el Subaru Outback Lineartronic diesel de 2013 y el Outback Lineartronic gasolina de 2009, para poder compararlos y sacar conclusiones. La ruta , de unos 80 km aproximadamente de ida y vuelta, concentraba un tramo de autovía y otro tramo de carretera autonómica por los alrededores de Madrid. La verdad es que era un día muy desapacible y llovía bastante, pero eso nos animo mucho para probar la alabada tracción permanente de Subaru.

Arrancamos el motor y la ausencia de ruido al habitáculo es muy notoria, sin duda el silencio de marcha es una de las características del bóxer diesel. Conduciendo por la autovía podemos apreciar una buena estabilidad con unos reglajes de suspensión y muelles muy acertados que consiguen controlar perfectamente el balanceo de la carrocería y con una dirección precisa que permiten llevar al Outback por donde queremos. El coche pisa muy bien y da mucha confianza. Además el motor bóxer diésel de 150 cv va muy bien. Los 350 Nm de par se notan, y mucho. El motor muestra mucha fuerza desde abajo, acelera y recupera con mucha decisión; en definitiva, mueve con soltura al Outback en todo tipo de condiciones.

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Para realizar la sesión de fotos nos adentramos por un camino que estaba bastante embarrado a causa de la lluvia; la excusa perfecta para probarlo con el barro. El Outback ni se inmutó, pasó por el barro sin perder motricidad y demostró que es un compañero perfecto para circular por caminos. La última parte de la ruta incluía una carretera autonómica con pequeñas curvas, y el Outback siguió demostrando un gran aplomo.

El cambio automático CVT Lineartronic de segunda generación funciona a la maravilla con el bóxer diésel. La cualidad más notoria respecto al Lineartronic del Outback gasolina que también probamos es que pasa del funcionamiento CVT a trabajar con marchas escalonadas cuando pisamos con decisión el acelerador, lo cual hace su conducción mucho más placentera. Quizás me hubiese gustado más que el cambio bajase alguna marcha y no funcionase como un CVT en ciertas frenadas de la ruta, pero esto se soluciona fácilmente reduciendo manualmente con las levas que incorpora el volante. En modo manual los cambios de marcha son muy suaves y bastante rápidos, por lo que no hay nada que objetar.

Conclusión

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Podemos decir que este Outback con el conjunto bóxer diésel y el cambio Lineartronic funciona francamente bien. Presenta una muy buena habitabilidad incluso para cinco ocupantes y un maletero de generosas dimensiones. El equipamiento Executive es muy completo, y por un precio desde  34.400 euros se sitúa como el que mejor precio tiene frente a sus principales competidores (Volkswagen Passat Alltrack, Volvo XC70, Audi a4 Allroad…), con un sistema de tracción permanente bastante más efectivo. El consumo es muy razonable (6,3 l/100 km en uso combinado en homologación) teniendo en cuenta que posee la tracción permanente.Lo único que no nos ha gustado es la ausencia de una rueda de repuesto convencional, incluyendo un kit reparapinchazos que nos puede dejar tirados. A pesar de ello, una opción muy recomendable.

Más en ActualidadMotor: Prueba Subaru Outback 2.0D Lineartronic, diseño, equipamiento y precio

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