El Citroën 2 CV se prepara para volver a las carreteras europeas con una reinterpretación completamente eléctrica y enfocada a la movilidad urbana. La marca francesa quiere recuperar uno de sus nombres más influyentes, adaptándolo a un contexto marcado por la electrificación, las restricciones en las ciudades y la necesidad de coches más asequibles para el día a día.
Este futuro 2 CV eléctrico nacerá con una misión muy clara: trasladar al siglo XXI la filosofía de coche sencillo, práctico y barato que hizo famoso al modelo original en la Europa de posguerra. Citroën pretende posicionarlo como una opción de acceso dentro de su gama eléctrica, por encima del pequeño Ami pero por debajo de modelos como el ë-C3.
Un icono que marcó la movilidad popular en Europa…

El Citroën 2 CV tiene un peso especial en la historia del fabricante y del automóvil europeo. Presentado en 1948 en el Salón del Automóvil de París, fue diseñado por André Lefèbvre y Flaminio Bertoni con una idea muy concreta. Ofrecer un coche robusto, barato y fácil de mantener para la población rural y las familias con menos recursos. Durante más de cuatro décadas de producción, hasta 1990, el 2 CV superó los 5 millones de unidades fabricadas en todo el mundo.
Motorizó a buena parte de la Europa rural de la posguerra, se convirtió en el primer coche de muchas familias y terminó asociado a una imagen de libertad, sencillez y movilidad sin complicaciones. Su planteamiento técnico era extremadamente simple. Mecánica fácil de reparar, carrocería ligera y soluciones prácticas pensadas tanto para ir al campo como para viajar con la familia. Esa combinación de bajo coste, funcionalidad y carácter lo situó como uno de los modelos más influyentes de la historia de Citroën.
Por qué Citroën recupera ahora el nombre 2 CV…

La industria vive un momento en el que los coches eléctricos pequeños y urbanos empiezan a ganar protagonismo, especialmente en Europa. Marcas como Renault, Fiat, Volkswagen, Skoda o Cupra han apostado por utilitarios de batería de precio más ajustado, y muchas de ellas están rescatando denominaciones clásicas para conectar con el público.
Citroën no quiere quedarse fuera de esa tendencia. Siguiendo la estela de proyectos como el Renault 5 E-Tech, los Fiat 500e o Fiat 600e o el nuevo Renault Twingo E-Tech, la firma de los dos chevrones ha visto en el 2 CV una oportunidad perfecta para ofrecer un eléctrico con fuerte carga histórica pero planteamiento muy terrenal.
Según declaraciones del responsable de diseño de Citroën, Pierre Leclercq, la clave no será copiar el diseño del modelo clásico, sino reinterpretar sus valores: coche barato, sencillo, pensado para pueblos y ciudades, y capaz de acercar la electrificación a quienes buscan algo práctico antes que un escaparate tecnológico.
Un proyecto que ya tiene luz verde interna y que será oficial en París…

El proyecto del nuevo Citroën 2 CV eléctrico se ha consolidado bajo la dirección de Xavier Chardon, quien ha fijado una hoja de ruta clara para su desarrollo. Tras años de rumores y prototipos como el Revolte del año 2009, la casa gala apuesta por un enfoque pragmático y real. Este coche eléctrico no será solo un ejercicio de nostalgia, sino un modelo de producción competitivo diseñado para liderar el segmento de los urbanos económicos en el mercado europeo actual.
El escenario elegido para su debut oficial es el Salón del Automóvil de París, cerrando un círculo histórico iniciado en 1948. Allí se presentará un prototipo muy cercano a la serie, permitiendo a la firma medir la reacción del público ante un vehículo sostenible cargado de simbolismo. Con esta estrategia, Citroën busca maximizar el impacto mediático y apelar a la memoria colectiva, posicionando al modelo como una solución ideal para la movilidad urbana moderna.
La llegada de este icono eléctrico coincide con las restricciones de acceso a los centros de las ciudades y la creciente demanda de automóviles eficientes. El objetivo principal es ofrecer una alternativa asequible y funcional para el día a día sin renunciar al diseño distintivo francés. Al integrar tecnología avanzada y un precio razonable, el nuevo 2CV se perfila como un pilar fundamental en la transición hacia una conducción ecológica accesible para todos.
Dónde encajará el nuevo 2 CV dentro de la gama Citroën…

Dentro de la oferta de la marca, el futuro 2 CV se situará, a priori, entre el Citroën Ami y el ë-C3. No será tan básico como el pequeño cuadriciclo urbano, limitado por normativa y enfoque, pero tampoco buscará competir de tú a tú con el planteamiento de un utilitario eléctrico de mayor tamaño y precio. La filosofía del producto apunta a un coche compacto, funcional y con un equipamiento más bien sencillo, orientado a moverse por ciudad y alrededores con un coste de uso ajustado.
Su objetivo será recuperar el concepto de «coche del pueblo» en versión siglo XXI, siempre dentro del segmento A de urbanos. Este posicionamiento también permitirá a Citroën ofrecer una gama eléctrica más escalonada en precio y prestaciones, cubriendo desde la movilidad más básica con el Ami hasta un uso familiar ligero con propuestas mayores, de forma que el 2 CV se convierta en la opción intermedia más racional.
Plataforma y base técnica: la arquitectura Smart Car…

El nuevo Citroën 2 CV eléctrico usará la plataforma Smart Car de Stellantis para optimizar costes y ofrecer un precio competitivo en Europa. Esta arquitectura, compartida con modelos como el ë-C3, facilita el desarrollo de una movilidad urbana asequible mediante el uso de componentes comunes. Gracias a esta base técnica, la marca francesa puede centrar sus esfuerzos en el diseño icónico y la personalidad del habitáculo, garantizando al mismo tiempo todos los estándares de seguridad exigidos para un coche eléctrico moderno.
En cuanto a rendimiento, se prevén cifras similares a sus rivales del segmento A, con una potencia cercana a los 80 CV. Es probable que incorpore una batería de litio-ferrofosfato (LFP) de unos 27,5 kWh, ofreciendo una autonomía eléctrica superior a los 260 kilómetros. Este enfoque prioriza la eficiencia y la sencillez mecánica frente a las altas prestaciones, posicionando al modelo como una herramienta ideal para el día a día en entornos metropolitanos y trayectos cortos de carácter periurbano.
La estrategia de Citroën busca redefinir el concepto de vehículo económico sin renunciar a la innovación tecnológica necesaria. El uso de baterías de tamaño contenido permite reducir el peso total y el consumo energético, factores clave para mantener un coste de propiedad bajo. De este modo, el nuevo 2CV se perfila como una solución lógica y coherente para quienes buscan una conducción ecológica accesible. Es una apuesta clara por la sostenibilidad funcional que apela directamente a la esencia práctica del modelo original.
Diseño: equilibrar herencia y modernidad…
En el apartado estético, el trabajo de Pierre Leclercq y su equipo pasará por recuperar guiños reconocibles del 2 CV clásico sin caer en una copia literal. El objetivo es que cualquiera identifique la referencia, pero que el coche responda a las necesidades y gustos actuales. Citroën ya ha reconocido en ocasiones anteriores que «todos han intentado recrear el 2 CV» de una forma u otra. Conceptos como el Revolte dejaron claro que el equilibrio entre nostalgia y funcionalidad no es fácil.
Esta vez el listón está en crear un diseño simpático pero práctico, más allá de la simple imagen retro. Se espera que el resultado final muestre una carrocería compacta, con soluciones ingeniosas de espacio y acceso, manteniendo cierto aire retro a la vez que desenfadado. En esencia, el mismo que siempre acompañó al 2CV original. Todo ello adaptado a las exigencias de seguridad y confort del mercado europeo actual.
Objetivo: un eléctrico de precio creíble para ciudad…

El precio será el factor determinante para el éxito del Citroën 2CV eléctrico en el mercado europeo. Para mantener la filosofía de acceso del modelo original, la marca busca situar su tarifa por debajo de los 20.000 euros, compitiendo directamente con los urbanos más económicos. Si Citroën logra equilibrar el coste de fabricación con un equipamiento funcional, este coche eléctrico se convertirá en la puerta de entrada ideal para quienes buscan una solución de transporte asequible, sencilla y adaptada a las nuevas normativas ambientales.
Estratégicamente, el retorno de este icono no es solo marketing, sino una apuesta por la movilidad urbana realista. Mientras otros fabricantes se centran en lucir tecnología costosa, el nuevo 2CV prioriza el uso diario y la eficiencia económica. Este enfoque pragmático es fundamental para democratizar la electrificación en segmentos populares donde el presupuesto es la prioridad. Al ofrecer un vehículo sostenible con costes contenidos, la firma francesa recupera su esencia histórica de fabricar herramientas de movilidad para todos los públicos.
Finalmente, el proyecto pretende unir la nostalgia del diseño clásico con las exigencias de la conducción ecológica moderna. En países como España, donde el precio es la principal barrera, un urbano con autonomía suficiente y carácter propio podría acelerar la transición energética. El nuevo 2CV se perfila así como una pieza clave en el mapa de automóviles eficientes de Stellantis, demostrando que la sostenibilidad no debe ser un lujo, sino una opción práctica y coherente para los conductores del siglo XXI.

