¿Y si en caso de accidente por usar el móvil fuera el conductor quien asumiera los daños?

Usando el teléfono móvil y conducciendo

Está claro que los teléfonos móviles nos aportan mucha tranquilidad a los conductores; me explico. Hace años salías de viaje y en caso padecer algún percance, bien fuera una simple avería mecánica o bien un accidente, no resultaba sencillo comunicarte. Con el móvil, en unos instantes, has pedido la asistencia en viaje, has avisado a tu jefe de que llegarás tarde, también lo has comentado con tu familia para que estén tranquilos y comunicas al taller que tu coche va para allá.

Como todo invento, usándolo de forma correcta, todo son ventajas. El problema viene cuando se usa mal, y en el caso de los conductores es la combinación de conducción y el uso del smartphone. Según la DGT, en España, unas 500 personas murieron en 2017 por utilizar su smartphone al volante. La misma DGT cuenta que ya es el primer factor de distracción y siniestralidad.

Las llaves de coche se quedarán obsoletas

No hay ninguna duda de que esto no puede seguir así, hay que frenarlo. Debemos mentalizarnos de que realmente perdemos toda nuestra atención si utilizamos el móvil mientras conducimos. Y ya no solo es que si escribimos o leemos un mensaje desviemos la mirada de la carretera, es que además perdemos toda la concentración. De hecho, no es aconsejable ni hablar por el manos libres bluetooth del coche, porque igualmente dejamos de prestar atención a la carretera.

El caso es que ya hay quien pide que, en caso de que se demuestre un siniestro por el uso del smartphone, sea el conductor quien asuma los daños y no la aseguradora. Según PONS Seguridad Vial, consultoría estratégica pública y privada de movilidad, esta medida tendría un importante impacto en los conductores y sería capaz de reducir entre un 30 y un 40 % las muertes por esta causa en nuestro país, por lo que estaríamos hablando de entre 150 y 200 muertes menos.

Lista de radares de la DGT Fijos y Móviles

Recordamos que esta medida ya se da, aunque parece que muchos no lo saben, con el alcohol. No significa que el conductor, de primeras, tenga que hacerse cargo de todos los costes, pues habría peligro de que los daños (materiales o físicos) no fueran compensados; sino que se hace aplicando el “derecho de repetición”.

Resumiendo, el “derecho de repetición” supone que la compañía aseguradora del culpable del siniestro abonaría los daños ocasionados. Sin embargo, la empresa aseguradora puede reclamar al conductor el importe abonado cuando concurran ciertas circunstancias. Es decir, si has causado un accidente por el uso indebido del teléfono móvil, primero pagarán los daños y después podría reclamártelos.

No parece una mala idea, aunque mucho nos tememos que, como con el alcohol, a la mayoría de conductores se les olvidaría el “derecho de repetición” con el paso del tiempo. Ojalá salga adelante y realmente veamos menos móviles pegados a las orejas, menos conductores chateando o mandando notas de voz; reduciendo esa importante cantidad de 150 a 200 muertes anuales.


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