Brandalism y lo fácil que resulta criticar a las grandes corporaciones

Si todavía hoy no conoces el escándalo de los motores TDI de Volkswagen probablemente no te importe lo que te voy a contar. Pero si vives en París estos días te habrás fijado en una serie de carteles publicitarios en los que se pueden leer cosas como “Sentimos que nos hayan pillado” y el logotipo de Volkswagen en una esquina. Todo tiene una explicación: Brandalism, la cumbre sobre el cambio climático y lo fácil que resulta criticar a las grandes corporaciones.

Brandalism es una organización que se dedica a criticar mediante anuncios publicitarios muy imaginativos algunos escándalos sociales. También medioambientales. Y la cumbre sobre el cambio climático que se está celebrando en París es un nuevo escenario para su lucha. La lucha contra las grandes corporaciones, parece.

Allí se han expuesto nada menos que 600 carteles publicitarios en paradas de autobús donde, mediante dibujos e imágenes manipuladas, se habla de los escándalos que rodean a varios fabricantes. Entre esas marcas está Volkswagen, que además del anterior texto citado, también asegura que “Ahora que nos han pillado intentaremos hacerte pensar que nos preocupamos por el medio ambiente. Pero no somos los únicos”. Vamos, que es una crítica a Volkswagen y a todo aquél que se acabe demostrando que falsea emisiones. Y así se matan unos cuántos pájaros de un tiro.

El caso es que la cumbre sobre el cambio climático de París; curioso nombre, puesto que tiene tanto sentido como decir cumbre sobre el cambio del canto del mirlo; se ha convertido ahora en escenario donde fabricantes como Volkswagen, Mobil, Shell y hasta Ikea han visto sus nombres manchados. Si me apuras, hasta la BBC o el periódico The Sun se han visto salpicados.

De acuerdo estamos en que muchas de las empresas mencionadas han roto por completo su pacto con la sociedad, un pacto que deberían de seguir a rajatabla como un código ético impenetrable. No ha sido así y Brandalism critica, con razón, algunos de estos comportamientos pero, ¿por qué es tan fácil? ¿Por qué esa crítica a la marca y no también a la sociedad?

Bueno, pues del mismo modo que para nadar necesitas agua, Brandalism necesita su escenario para montar la propaganda, una cumbre donde asisten algunos de los hombres más poderosos, políticamente, del panorama actual. En cierto modo ellos son los que pueden poner algún remedio a una situación medioambiental que muchos expertos tildan de preocupante. A una parte, más bien, de esta preocupante situación medioambiental. Te lo digo hoy, desde un Madrid en alerta por alta contaminación donde se ha limitado la velocidad de los vehículos.

Y llegamos a ese gran damnificado. Al vehículo. Volkswagen ha mentido, sí, pero nadie se ha parado a pensar en la tremenda evolución en cuanto a consumos y emisiones que han sufrido los coches a lo largo de su historia, más en los últimos 20-30 años. Parece que lo fácil es siempre meter de por medio el coche y los combustibles fósiles. Claro, que al fin y al cabo es lo que se vende.

Y se vende porque es lo que se necesita. Organizaciones como Brandalism parecen exigir que se pase al vehículo eléctrico mañana por la mañana, seguramente sin pensar en la infraestructura que demanda y en el coste para el cliente. Piden que se erradiquen las centrales eléctricas contaminantes para mañana por la mañana, sin pensar en el coste y el impacto medioambiental que supondría. Sí, aunque ellos no te lo digan plantar bosques de generadores eólicos o placas solares limpias crea yermos. Yermos que afectan a nuestra querida y protegida fauna y flora, ¿no?

No seré yo, ni seguramente ninguno de los lectores, quien pretenda parar una reorganización de la energía. Un movimiento por un crecimiento sostenible. Una colleja en forma de millones en multas a corporaciones que no cumplan con sus obligaciones sociales, éticas y medioambientales. Pero tampoco promoveré un movimiento tan hipócrita. Tampoco que aplaudamos a Volkswagen sólo por haber pedido perdón.

La sociedad moderna es en gran parte responsable del mal llamado cambio climático. La despreocupación. ¿Acaso somos tan borregos que nuestras costumbres modernas van a tapar un problema de conciencia social? Y no, con conciencia social no me refiero a no comprar en Ikea. No me refiero a reciclar el periódico The Sun, que Dios sabe por qué aparece en los críticos anuncios de Brandalism.

Me refiero a acciones más completas y complejas, a no quedarse sentado en el sofá al calor de tu hogar mientras fuera respiramos aire tóxico. A ser activo y combatiente con un problema que nos atañe a todos, empezando por uno mismo. Tal vez Exxon sea culpable de vendernos combustible pero, ¿no somos nosotros culpables de no usarlo de forma eficiente?

Quiero decir, en estos episodios de contaminación en Madrid, no digo ya ahora, sino en los días pasados, ¿alguien se ha preocupado de apagar las calderas de las calefacciones cuando rozábamos los 25 grados en la calle? ¿Alguna comunidad o propietario se ha planteado instalar un sistema más moderno y eficiente? Imagino que no, mientras son muchos los que se aprovechan del Plan PIVE para hacerse con un coche menos contaminante. Pero ahora dime, ¿ese cambio viene dado por la eficiencia o por el ahorro? Y es que la problemática del coche probablemente mañana salga en… The Sun.

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Apasionado del motor desde que nací, comencé en esto de los blogs en 2009. Será fácil verme cualquier fin de semana en el Circuito del Jarama, en el que soy comisario desde 2010. En lo personal, soy natural de Madrid y estudiante universitario.

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