Coches deportivos y cambios automáticos. ¿Qué ventajas ofrece esta transmisión?

Cambio automático coche deportivo

Uno de los dilemas más habituales entre los amantes de los coches es el tipo de transmisión. Sobre todo cuando de comprar un modelo deportivo o de ciertas prestaciones se refiere. ¿Coche deportivo manual o coche deportivo automático? Hay que meditar bien la decisión pues darse cuenta de haberse equivocado tras la compra no es nada agradable.

Mi consejo es que lo mejor es seguir realmente lo que nos dicen nuestros sentimientos. Más aún si se trata de un coche muy pasional. Pero hay que pensar en todas las circunstancias y en el uso que se le va a dar al vehículo. Por otro lado, no es menos cierto que son cada vez más los deportivos y superdeportivos que solo se comercializan con transmisión automática.

Por norma general, un conductor purista te recomendará una caja de cambios manual. Es cierto, es mucho más emocional y ofrece un mayor placer si su tacto es bueno. Sin embargo, una caja de cambios automática no es ni mucho menos una mala opción. En los siguientes párrafos te explico las ventajas que ofrece una transmisión automática en un coche deportivo.

Hay que tener en cuenta que deportivos hay muchos y de muchos tipos. Tenemos utilitarios deportivos, como un Ford Fiesta ST; compactos deportivos, como un Renault Mégane RS; pequeños coupés deportivos, como un Audi TT RS; berlinas deportivas, como un BMW M3; así como superdeportivos, como un Lamborghini Huracán o un Porsche 918 Spyder.

Cupra Ateca

A mi forma de ver, según vamos escalando hacia un coche más rápido, potente y eficaz, más recomendable es la transmisión automática. Eso si existen dudas. Si tienes totalmente claro que quieres un coche deportivo manual, cómpralo manual. Por el contrario, si estás seguro de que quieres tu deportivo automático sea cual sea su categoría, no lo pienses.

Decía lo anterior porque suele ser una apuesta sobre seguro. Los deportivos utilitarios y compactos suelen ser más satisfactorios con transmisiones manuales. Son coches que no exigen tanto al conductor y que, aunque muy rápidos, no son extremos de reacciones. Por el contrario, las berlinas deportivas o los superdeportivos, hablando de coches que superan los 400 CV, siempre son más razonables con cambio automático. Son difíciles de llevar durante mucho tiempo a su límite.

Además, hay que tener en cuenta que las transmisiones automáticas de hace un par de décadas dejaban mucho que desear en cuanto a rendimiento se refiere. No eran demasiado rápidas en los cambios de marcha, ni suaves al maniobrar a baja velocidad, tampoco del todo fiables y además mermaban las prestaciones del coche en comparación con un cambio manual.

Pero en los últimos años todo ha cambiado. Las cajas de cambios automáticas han mejorado muchísimo. Tanto es así que cada vez tienen una mayor popularidad en Europa incluso en coches convencionales de tamaño medio. Ahora son más eficientes, más efectivas, más rápidas y, por supuesto, más cómodas tanto callejeando como en carretera abierta.

Veamos a continuación las ventajas que nos ofrece el cambio automático respecto al manual en coches de altas prestaciones:

Eficacia y rapidez a ritmo elevado

Mercedes-AMG A 35 Sedán

Una de las grandes ventajas que otorga el cambio automático respecto al cambio manual en un coche de altas prestaciones es su rapidez. Años atrás un conductor algo experimentado podía cambiar en un coche manual incluso más rápido de lo que lo hacía un coche automático de la época. Pero con el paso de los años las cajas automáticas han ido mejorando y han ganado velocidad.

Esa mayor rapidez en los cambios de marcha se traduce en una mayor efectividad, siempre refiriéndonos a una conducción deportiva. Fijaos que actualmente el salto entre marchas se aprecia en sonido del motor por el cambio de revoluciones, pero en el interior apenas hay un cambio de ritmo o un tirón.

En modelos superdeportivos de hace 15 o 20 años se notaban un claro tirón al subir de una marcha a otra.

Si tenemos muy en cuenta los datos sobre el papel a la hora de valorar un coche, esto está muy a su favor. Las cajas de cambios automáticas en coches de altas prestaciones son más rápidas y, por tanto, ayudan a detener el crono antes. Los deportivos automáticos actuales son más rápidos en maniobras como el 0 a 100 km/h y también en el tiempo a una vuelta en circuito.

Sobre todo si vamos a rodar en circuito con nuestro coche, la transmisión automática será una buena aliada. No disfrutaremos tanto a nivel de emociones como con un coche de cambio manual, pero nuestros tiempos serán más rápidos y podremos centrarnos más en otros aspectos, como la referencia de frenado o el paso por curva, por ejemplo.

Reduce el estrés del conductor, evita que se acumule el trabajo

Porsche 911

Y ya que hablamos de una conducción totalmente deportiva y de rodar en algún que otro trackday, tenemos que hablar del estrés del conductor. Si estamos rodando en circuito con un coche muy rápido, o si el coche deportivo no es tan potente pero la pista es muy revirada, el conductor se somete a mucho estrés si quiere ir realmente rápido.

Acelerar a fondo cuanto antes, corregir un sobreviraje, llegar a la referencia de frenada, no colarse en la curva, morder el vértice, adelantar rápido y de forma segura, controlar temperatura del refrigerante y el aceite, vigilar no estar entorpeciendo a otro conductor, mantener la trazada… Son muchas cosas, ¿verdad?

Cuanto mas rápido es el coche, a más estrés nos vemos sometidos por tener menos tiempo y margen de error. Las correcciones deben ser mucho más rápidas y precisas si no queremos acabar en la grava. ¿Quieres sumarle a todo lo anterior un cambio de marchas manual?

Si eres un conductor muy experimentado o que has hecho “tus pinitos” en el mundo de la competición, seguro que para ti no es tan sufrido añadir una transmisión manual. Pero igualmente reconocerás que una rápida caja de cambios secuencial en un coche deportivo es más eficaz.

Por el contrario, si no eres piloto o directamente no tienes una gran experiencia rodando a ritmo realmente fuerte, puede que una transmisión manual se te atragante. A todo lo que hemos dicho antes, añádele frenadas largas en las que debes bajar tres marchas. Tienes que frenar a fondo sin perder las referencias, hacer tres veces un buen punta tacón, controlar bien el embragado y desembragado para no descompensar el reparto de pesos…

Por supuesto, ahora no lo ves tan sencillo como dar tres golpes a una tecla sin separar la mano del volante, ¿verdad? Notarás que el trabajo se empieza a acumular y puede que te veas sobrepasado. Obviamente, con el paso del tiempo y la práctica mejorarás tu rendimiento con un coche manual y deportivo, pero difícilmente superarás a un modelo automático idéntico.

Confort a ritmo normal

Audi R8 en lluvia

Por otro lado, estamos hablando de deportivos y coches de altas prestaciones, pero también de coches que van a circular mucho por las calles. Mucho más tiempo y kilómetros que en circuitos y en tramos de montaña revirados. En todos esos momentos de trayectos del punto A al punto B, ¿no crees que es preferible ir más cómodos y olvidarnos del pedal de embrague?

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Prácticamente todos los deportivos puros anteriores al año 2000 eran coches incómodos en todo momento. Direcciones muy pesadas y con poco giro, pedales de embrague y freno duros, motores que daban tirones a baja velocidad y revoluciones, cajas de cambio duras… Por no hablar de las suspensiones. Pocos coches eran mínimamente cómodos si algún día tenías que hacer un trayecto normal por la ciudad.

Tal vez el Porsche 911 fuera el mejor en ese sentido, pero la verdad es que ese coche es más GT que deportivo puro.

Todo esto se ha ido puliendo en los últimos años. Ahora puedes ir con un cualquier deportivo agresivo a cualquier lado con el modo de conducción confort. Parece que vas en una berlina. No me quiero imaginar hace el suplicio de callejear durante 15 minutos con un Lamborghini Countach, un coche creado a mediados de los 70. Hoy, 45 años más tarde, puedes perfectamente ir a hacer la compra con un Audi R8 o con un Mercedes-AMG GT. Solo debes tener cuidado con los bajos en los parkings y los bordillos.

Ya que tienes un coche tan cómodo cuando tú lo deseas, lo que menos te apetece con los citados R8 o AMG GT es andar jugando con el embrague en la rampa del aparcamiento del supermercado o en un buen atasco, ¿verdad? Si en lugar de un AMG GT te hablo de un BMW M4, seguro que la respuesta es la misma. En esas situaciones dame toda la comodidad del mundo.

Y lo mismo ocurre a la hora de afrontar un viaje por carretera. Vale que en esas situaciones no se utiliza tanto la transmisión, pues si sexta y prácticamente solo cambiamos de marcha al pasar por un peaje, en caso de encontrarnos una retención o cuando paramos a hacer un descanso. Pero, de todos modos, no siempre es todo tan tranquilo y podemos encontrar una larga retención o que en nuestra ruta tengamos que atravesar pueblos o circular por carreteras más lentas.

Resumiendo

En resumen, un coche deportivo con cambio manual siempre será más emocional y pasional que un vehículo homólogo con cambio automático. Sin embargo, hay que tener en consideración muchas otras cosas.

¿Sabemos conducir realmente bien un coche con cambio manual? ¿Somos suficientemente ágiles al volante como para extraer el máximo partido a un coche deportivo con cambio manual? ¿Nuestro corazón qué nos dice? Hay que hacer balance de todo lo explicado durante este artículo y ver qué nos compensa más.

Si te preguntas por mi opinión personal, no soy ni mucho menos un piloto. Sin embargo, creo que si me comprara un deportivo lo asociaría a una caja de cambios manual. Prefiero perder tiempo pero disfrutar más del placer de conducir. Tampoco me importa pelearme con el embrague callejeando y no busco la mejor vuelta en circuito.

Eso sí, siempre dependería del modelo escogido. Por ejemplo, (repito, personalmente), siempre compraría un BMW M2 o un Civic Type R con caja de cambios manual, pero siempre preferiría una caja automática, de doble embrague o por convertidor de par, en modelos tipo Volkswagen Golf R. Siempre y cuando incluyera levas para el cambio. Si tuviera que comprarme un superdeportivo (y pudiera), casi seguro, lo compraría con cambio manual por el simple hecho de poseer un coche realmente especial. Si no fuera por ese detalle, por supuesto apostaría por un cambio automático.

Un problema grande es que esos coches no existen en el mercado de vehículos nuevos, pero el mayor de todos los problemas es que no puedo permitirme la compra de un BMW M4 (ni automático ni manual). Tampoco puedo acceder a un Ferrari 360 Modena manual en el mercado de ocasión (ni automático). Una pena. Seguiremos trabajando para intentar alcanzarlos algún día.

Interior BMW Z4 automático


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