Conducir con cambio manual: 5 (+1) típicos errores que provocan averías

Evitar averías coche manual

En Europa estamos muy habituados a conducir coches con cambio manual. Sin embargo, esto no significa que todos los conductores sepan utilizar correctamente la transmisión manual de su coche. Además, los errores que se aprecian son comunes; es decir, distintos conductores suelen cometer los mismos fallos.

Siempre que puedo, procuro conducir yo. Me gusta conducir y voy más tranquilo. Además, reconozco que el viaje también se me hace más ameno. Pero lógicamente en muchas ocasiones también viajo en el asiento del acompañante con familiares o amigos. Es ahí donde se detectan esos errores de conducción que pueden provocar averías en el cambio manual.

Ni mucho menos soy un don perfecto, ni el mejor conductor del mundo. ¡Ojalá! Seguro que también cometo algunos errores de conducción. Pero supongo que cuando algo te gusta tanto y tienes ciertos conocimientos, te lleva a fijarte más en esos detalles cuando vas en el asiento del copiloto. Estos son los cinco (+ 1) errores más habituales que he apreciado desde el asiento del acompañante y que pueden causar problemas al tren de transmisión.

Apoyar la mano en la palanca de cambios

Engranajes caja de cambios manual

El primer fallo bastante común es el de apoyar constantemente la mano en la palanca de cambios. Prácticamente como si se tratara de un elemento para descansar la mano y buena parte del peso del brazo derecho. Pues no, esa es una mala costumbre. La palanca de cambios solo se debe tocar en el momento de pasar de una marcha a otra.

El resto del tiempo la mano (las dos manos) debe estar en el volante. Y es que tener las dos manos en el volante nos permiten reaccionar más rápidamente y con mayor precisión en caso de imprevisto. Por ejemplo, si tenemos que dar un volantazo para evitar un accidente o atropellar a alguien.

Llevar la mano apoyada en la palanca (aunque no hagamos ninguna fuerza) provoca desgastes prematuros en las piezas internas de la caja de cambios. Por una vez que apoyemos la mano no va a pasar nada, pero si tenemos esa mala costumbre y conducimos así a diario sí crearemos problemas a largo plazo. Las varillas internas se irán desgastando, al igual que se fuerzan ligeramente los sincronizadores. Poco a poco iremos generando holguras y desgastes que se pueden evitar con ese simple gesto.

Pie izquierdo ligeramente apoyado en el embrague

Pedales de aluminio

Muy parecido al apartado anterior, pero en este caso con el pie izquierdo. Es común en muchos conductores llevar el pie izquierdo encima del pedal de embrague. Sobre todo en ciudad. No es que vayan a medio embrague, sino que tienen el pie justo encima del pedal, apoyando la suela del zapato sobre el mismo.

Supongo que en conductores inexpertos puede dar una mayor sensación de confianza para evitar que el motor se cale o pueden pensar que serán más rápidos si tienen que cambiar de marcha. Esto, a la larga, se termina convirtiendo en una mala manía y se puede apreciar que conductores con más de una década de experiencia al volante siguen cometiendo este error.

Esto es un fallo de conducción por dos motivos. El primero y más evidente es que conducimos de una forma mucho más incómoda, pues llevamos el pie y la pierna en una posición forzada. Lógicamente nos fatigaremos antes y puede incrementar nuestro estrés. Pero a nivel mecánico el problema es que con esa ligera presión sobre el pedal estamos reduciendo la fuerza de acoplamiento del embrague contra el volante de inercia (son dos partes mecánicas).

Con ese gesto estamos creando un ligero resbalamiento entre dos piezas que deben estar acopladas; los citados embrague y volante de inercia. Es un desgaste mínimo y de poca importancia a corto plazo, pero que sin duda alguna acabará reduciendo notablemente la vida útil del embrague. Y ya sabemos que sustituir un embrague no es una operación barata…

No marcar el guiado de la palanca de cambios en los cambios de marcha

Otro error de conducción con coches manuales es no marcar bien los cambios de marcha. Cuando pasamos de una marcha a otra debemos realizar la maniobra con suavidad. Si queremos pasar a una marcha superior, por ejemplo de cuarta a quinta, tenemos que dejar de acelerar suavemente, pulsar el pedal de embrague hasta el fondo también de forma suave y se salta de una marcha a otra.

Es importante que marquemos bien el cambio y ayudemos a la palanca. Hay personas que realizan esta operación con cierta brusquedad y, además, empujando el pomo en diagonal. Esto provoca desgastes y podemos engranar por error una marcha que no es la deseada. Lo correcto es guiar bien la palanca.

Siguiendo con el ejemplo de cuarta a quinta marcha, debemos hacerlo en tres pasos. Primero tenemos que sacar la transmisión de la cuarta velocidad empujando hacia delante, después desplazarla hacia la derecha y por último volver a empujarla hacia delante para insertar la quinta relación. Todo ello, como digo, sin prisa y con suavidad en los mandos.

Más importante aún es en las reducciones. Si lo hacemos de forma brusca y poco cuidadosa podemos reducir tres marchas en lugar de una. Nos ponemos en situación. Estamos realizando una conducción deportiva, vamos en quinta marcha y tenemos que bajar a cuarta. Si no hacemos el cambio debidamente podemos confundirnos y bajar de quinta a segunda.

Crearemos lo que se conoce como sobre régimen (o pasar el motor de vueltas). Llevaremos las revoluciones del motor mucho más allá de para lo que está diseñado, con lo que esto supone. La caja de cambios sufrirá muchísimo de forma instantánea, tanto que puede llegar a romperse por completo.

Lo mismo ocurre con el motor. Causaremos una avería grave. ¿Habéis escuchado alguna vez esa expresión de “sacar una biela por el costado”? El conjunto mecánico no está diseñado para girar a tantas revoluciones y las inercias internas de las piezas móviles causan roturas. Tal es así que, además de sacar una  biela por el costado, también puede ser que los pistones y las válvulas choquen, ya que el sistema de distribución no está preparado para girar a ese régimen. En resumen, destrozaremos el motor.

Sujetar el coche en una cuesta a medio embrague

Arrancar en cuesta

Los coches modernos cuentan con el sistema de arranque en pendientes, conocido en muchas marcas como Auto-Hold. Si nos detenemos en una pendiente, la electrónica frena el coche para que a la hora de iniciar la marcha no “se nos caiga”. Es un buen sistema de ayuda, pues evita golpes tontos con el coche que tenemos detrás si no somos muy hábiles, además del estrés que ocasiona en muchos conductores y también se reduce el esfuerzo del embrague. Pero claro, no todos los coches en circulación son tan modernos.

Es común ver a conductores que cuando están detenidos en ligeras pendientes no dejan la transmisión en punto muerto y utilizan el freno de servicio; sino que dejan la primera velocidad y juegan con el punto de embrague para, cuando tienen que reanudar la marcha, simplemente aplicar un poco de presión en el acelerador y liberar la presión sobre el pedal de embrague.

Esta maniobra causa importantes desgastes en el embrague, pues lo estamos haciendo patinar de forma innecesaria. Si esto se realiza varias veces al día, estamos quemando el embrague sin justificación, reduciendo considerablemente su vida útil.

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Un truco para estos conductores y que no perjudica a ninguna parte del sistema de transmisión es utilizar el freno de mano. Nos detenemos en ese semáforo que nos ha pillado cuesta arriba y ponemos punto muerto. Obviamente, con el freno de servicio apretado para que el coche no se caiga.

Cuando el semáforo se pone en verde ponemos la primera velocidad, subimos el freno de mano, hacemos el juego de pedales liberando poco a poco el embrague y acelerando muy suavemente y cuando vemos que el coche ya quiere salir adelante soltamos progresivamente el freno de estacionamiento. El coche no se calará y tampoco se caerá marcha atrás.

Soltar el embrague de golpe en marchas largas

Conducir bien coche manual

Anteriormente hemos hablado de guiar bien la palanca de cambios a la hora de cambiar marchas y de realizar esa operación de forma suave. También hay que tratar bien el embrague al pasar de una marcha a otra. En marchas cortas siempre lo hacemos de forma progresiva, ya que si lo hacemos bruscamente recibimos unos tirones muy incómodos, ¿verdad? ¿Pero lo hacemos también de forma suave en las marchas más largas?

Al pasar de quinta a sexta, por ejemplo, igualmente debemos realizar el desembragado y embragado suavemente. Ojo, suavemente no significa necesariamente de forma muy lenta. Si lo hacemos de forma brusca y excesivamente rápida, estamos provocando un golpe muy fuerte del embrague contra el volante de inercia. Lo estamos maltratando.

Recuerda: Desembragar es pisar el pedal de embrague: la caja de cambios y el motor se desacoplan. Embragar es soltar el pedal de embrague: la caja de cambios y el motor quedan acoplados.

El “problema” es que no llama tanto la atención como si lo hacemos al pasar de primera a segunda, ya que no notamos esos tirones al estar recibiendo menos par motor y retención. Sin embargo, también estamos perjudicando a todo el sistema de transmisión, pero sin apenas darnos cuenta. Por tanto, igualmente al cambiar en las marchas más largas hay que pisar y soltar el pedal embrague con suavidad y progresividad.

Salir quemando rueda

Quemar rueda

Cuando somos jóvenes y llevamos poco tiempo conduciendo hay ocasiones en las que queremos ser más chulos que nadie… Bueno, hay alguno que otro que parece que nunca llega a superar esa etapa. Bromas aparte, hablo del típico arrancón desde parado cuando el semáforo se pone en verde y arrancar quemando rueda.

Ya te imaginarás que ese acelerón para hacer chillar los neumáticos durante unos segundos no se lleva precisamente bien con la salud del coche. Hacer esto hace daño al motor, al embrague, a la caja de cambios, a las transmisiones y, por supuesto, a los neumáticos. También a muchos tacos y silentblocks.

Hay que tener en cuenta que el motor está girando a tope en vacío durante unos segundos, lo que hace mucho “daño” a las piezas internas del propulsor. Cuando soltamos el embrague de golpe la potencia máxima pasa instantáneamente a la caja de cambios.

Ahí ya habremos perjudicado mucho al embrague, pero poco en comparación con el golpe que se llevan los engranajes de la caja de cambios, que por un lado recibe la potencia máxima del motor y, por otro, se encuentra con la resistencia del asfalto, pues las ruedas están paradas y en contacto con el suelo. La caja se somete a mucho estrés en un instante. Lo mismo les ocurre a las transmisiones, que reciben una gran fuerza difícil de absorber y canalizar.

Lo mejor de todo ello (por decirlo de alguna manera) es que forzamos muchísimos todos estos componentes mecánicos y los ponemos al límite, pero ni siquiera realizamos una arrancada limpia y veloz. Ya sabéis que cuando las ruedas patinan tanto se pierde gran capacidad de aceleración. Saliendo de forma rápida, limpia y mucho más suave tendremos una mayor aceleración. Aunque claro, no seremos tan machotes y no llamaremos tanto la atención cuando el semáforo se ponga en verde…

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  1.   Oliver dijo

    Me atrevo a añadir un séptimo fallo, que observo es muy muy frecuente: el de circular con una marcha inadecuada, provocando regímenes de trabajo del motor innecesariamente altos o indebidamente bajos.

    1.    Diego Ávila dijo

      Hola Oliver, buenos días.

      Pues sí, llevas razón. Llevar el motor excesivamente revolucionado o, en el lado opuesto, demasiado «ahogado» perjudica bastante.

      No lo hemos tenido en cuenta porque este artículo está enfocado a maniobras en la conducción con cambio manual que perjudican al sistema de transmisión. Hemos citado algunos más, como los silentblocks, pero porque esa misma maniobra también afectaba a alguna parte del sistema de transmisión.

      De todos modos, se agradece mucho ;). Espero que te haya gustado el artículo. ¡Saludos!