A estas alturas, nadie puede negar que el Kia Niro se ha convertido en una de las piezas maestras de Kia en nuestro continente. Con más de 620.000 unidades vendidas desde que aterrizó en los concesionarios, este modelo ha sabido ganarse el favor del público gracias a una receta que mezcla sensatez, un tamaño muy apañado para el día a día y una eficiencia que no obliga a romperse la cabeza. Sin embargo, los tiempos cambian y Kia ha decidido que era el momento de darle un buen lavado de cara para afrontar lo que queda de década, simplificando las cosas para el comprador europeo.
La gran noticia de esta renovación no es solo estética, sino estratégica: el nuevo Niro deja de lado las versiones eléctricas y las híbridas enchufables para centrarse exclusivamente en la mecánica híbrida convencional. Es un movimiento valiente que busca posicionar al coche como la puerta de entrada más lógica y asequible a la electrificación dentro de la marca. De este modo, quien busque un coche que se mueva con soltura sin depender de un poste de carga ni de cables, encontrará en esta actualización su aliado perfecto, dejando el terreno de los enchufes para sus hermanos mayores o los nuevos modelos de la familia EV.
Cambio de imagen y un interior mucho más digital…

Por fuera, el Niro ha pasado por el gimnasio para lucir un aspecto más alineado con los últimos lanzamientos de la casa, como el EV9. Lo que más llama la atención es su mirada, con unos grupos ópticos frontales en disposición vertical que le dan un aire mucho más moderno y tecnológico. En la parte trasera, el portón se ha limpiado de elementos innecesarios y ahora luce un diseño más minimalista. Sus dimensiones siguen siendo ideales para el mercado español, con 4,43 metros de largo y un maletero que ofrece 451 litros de capacidad, suficiente para el equipaje de una familia media o la compra semanal sin tener que jugar al Tetris.
Si nos metemos dentro, el salto es todavía más evidente. El salpicadero está ahora dominado por una gran pantalla panorámica doble de 12,3 pulgadas que agrupa tanto el cuadro de mandos como el sistema de infoentretenimiento. Se acabó aquello de pelearse con cables, ya que cuenta con Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos. Un detalle que muchos agradecerán es que Kia ha escuchado a los conductores y ha sustituido el acabado negro piano, que siempre estaba lleno de huellas y polvo, por superficies metálicas mucho más sufridas y elegantes, además de incluir un volante de dos radios que es una gozada al tacto.
Seguridad reforzada y tecnología de vanguardia…

La marca no ha querido escatimar en lo que a seguridad se refiere, y ahora el Niro viene cargado de asistentes desde la versión más sencilla. Una de las novedades más curiosas es la inclusión de sensores capacitivos en el volante para la detección de manos. Esto significa que ya no hace falta dar un pequeño tirón al volante para que el coche sepa que estamos ahí cuando usamos el control de crucero; basta con rozarlo mínimamente. Además, el paquete de ayudas ADAS incluye desde el asistente de colisión frontal hasta el sistema de estacionamiento remoto mediante la llave, un gadget muy útil si tenemos una plaza de garaje estrecha.
Esta actualización del crossover coreano demuestra que no siempre hace falta complicarse con baterías gigantescas para ofrecer un producto redondo. Al apostar por una única variante híbrida, Kia simplifica la vida al cliente y refuerza un modelo que ya era un éxito por méritos propios. Con un equipamiento tecnológico de primer nivel y un diseño que ahora sí entra por los ojos, el Niro se postula como una de las opciones más sensatas y equilibradas para quienes buscan un coche para todo, eficiente y con la garantía de que su mecánica está más que probada en millones de kilómetros por toda Europa.
Un motor que prioriza el consumo y la etiqueta ECO de la DGT…

Bajo el capó no hay experimentos raros. Kia ha apostado por lo que sabe que funciona: un bloque de gasolina 1.6 GDI que trabaja codo con codo con un pequeño motor eléctrico. La potencia total combinada se queda en 138 CV, una cifra muy equilibrada que, junto a un par motor de 265 Nm, permite moverse con solvencia tanto en ciudad como en viajes por autovía. A diferencia de otros rivales que usan cajas de cambios un tanto desesperantes, aquí seguimos contando con una transmisión automática de doble embrague y seis velocidades que hace que la conducción sea mucho más natural y directa, evitando ese ruido excesivo al acelerar a fondo.
En cuanto a las prestaciones, no estamos ante un deportivo, y tampoco es que lo pretenda. El coche firma el 0 a 100 km/h en unos honestos 11,3 segundos y puede alcanzar los 170 km/h de velocidad punta. Lo que realmente importa al usuario de este tipo de vehículos es que mantiene todas las ventajas de la etiqueta ECO de la DGT, algo fundamental hoy en día para entrar en el centro de las ciudades sin que nos den un susto en forma de multa, y todo ello con una eficiencia aerodinámica mejorada que sitúa su coeficiente en un notable 0,28 Cx.
Fuente – Kia
Imágenes | Kia