El proyecto no se apoya en una instalación ya existente. El futuro circuito se levantará en Bugesera, a unos cuarenta kilómetros al sur de Kigali y junto al nuevo aeropuerto internacional del país.
La pista, aún pendiente de construcción, deberá obtener la homologación de Grado 1 de la FIA, el nivel que exige la máxima categoría para poder acoger un gran premio.
Un anuncio con dimensión continental
Stefano Domenicali, responsable ejecutivo del campeonato, ha presentado la operación como un paso histórico y ha subrayado que en África hay más de cien millones de seguidores de la F1. La organización considera que esta cita permitirá acercar el espectáculo a una afición que llevaba décadas esperando el regreso del certamen. Paul Kagame, presidente ruandés, también ha celebrado el acuerdo y ha defendido que el país acogerá el Gran Premio de África con Visit Rwanda en la denominación del gran premio.
La FIA, a través de Mohammed Ben Sulayem, ha indicado que colaborará con la Fórmula 1 y con los responsables del trazado para que las instalaciones cumplan los requisitos internacionales. El acuerdo se plantea a largo plazo, aunque el estreno dependerá de cómo avancen las obras y de que el recinto esté listo para recibir a los monoplazas.
Cómo será el recinto de Bugesera
El diseño del circuito aprovechará el entorno natural y se integrará junto a una zona aeroportuaria en desarrollo. Sus responsables prevén que las instalaciones no se limiten a las carreras de F1: también acogerán competiciones internacionales, grandes eventos y conferencias a lo largo del año, con el objetivo de convertirse en un polo de actividad turística y comercial para el país.
Todavía no hay una fecha cerrada para la primera carrera. Los organizadores han explicado que la cita se celebrará cuando finalice la construcción y que la fecha exacta queda pendiente de la evolución de las obras. Por ahora, el gran premio africano sigue pendiente de materializarse y avanza a medida que se desarrolla la infraestructura.
El debate sobre el sportswashing
El anuncio ha vuelto a poner sobre la mesa las críticas por sportswashing, es decir, el uso de grandes eventos deportivos para mejorar la imagen exterior de un país. Diversas organizaciones y sectores opositores han denunciado restricciones políticas y de expresión en Ruanda, mientras que el Gobierno ruandés sostiene que la celebración de citas internacionales impulsa el turismo, la inversión y el empleo.
La incorporación de Ruanda amplía la expansión internacional del campeonato, que busca consolidarse en nuevos mercados y acercarse a públicos de distintos continentes. El regreso a África se presenta como una oportunidad para ampliar la presencia del certamen, aunque también obliga a la F1 a responder a las preguntas sobre los criterios políticos y sociales que rodean a sus nuevos destinos.
Ruanda tendrá un hueco en la Fórmula 1 cuando el circuito de Bugesera esté terminado y reciba el visto bueno de la FIA. El acuerdo de diez años devuelve el campeonato a África después de más de tres décadas, celebra el respaldo de una afición estimada en más de cien millones de personas y deja pendiente la fecha definitiva, además del debate sobre el sportswashing que acompaña al proyecto.