La Unión Europea y China han dado un paso importante para desactivar una posible guerra comercial. Tras dos jornadas de conversaciones en Pekín, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, y el ministro chino del ramo, Wang Wentao, anunciaron un principio de acuerdo que busca moderar la entrada de vehículos híbridos e híbridos enchufables fabricados en el país asiático. El objetivo es recortar esas exportaciones en más de la mitad a lo largo de los próximos cuatro años, aunque todavía no se ha detallado el mecanismo exacto para lograrlo. El entendimiento, que Pekín asegura que respeta las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), tendrá que ser ratificado ahora por los líderes de los Veintisiete.
La relevancia de este pacto radica en el enorme desequilibrio comercial entre ambos bloques. Bruselas cifra el déficit con China en torno a los 360.000 millones de euros, una cantidad que considera insostenible. Los coches híbridos se habían convertido en el principal caballo de batalla después de que la UE impusiera aranceles a los eléctricos chinos, dejando fuera a los híbridos, que siguieron entrando con un gravamen mucho menor. Ese resquicio provocó un aumento espectacular de las importaciones de estos modelos, hasta el punto de que las marcas del gigante asiático han ganado un terreno enorme en el mercado europeo, y muy especialmente en el español.
Un acuerdo para frenar la avalancha de híbridos chinos
El comisario Sefcovic calificó el entendimiento como un primer paso crucial, aunque reconoció que aún queda camino por recorrer. La reducción pactada afectará tanto a los híbridos convencionales (HEV) como a los híbridos enchufables (PHEV), y supondrá varios millones de vehículos menos en las carreteras europeas. El representante europeo descartó que se esté gestando una guerra comercial y subrayó que la negociación genuina merece un esfuerzo real. China, por su parte, no ha precisado cómo supervisará el cumplimiento ni si las condiciones serán idénticas para todos los fabricantes.
Para entender cómo se ha llegado hasta aquí hay que retroceder a octubre de 2024, cuando la Comisión Europea aplicó aranceles compensatorios adicionales a los coches eléctricos de batería fabricados en China, de entre el 7,8% y el 35,3%, que se sumaban al 10% ordinario. Los híbridos quedaron excluidos de aquellas medidas y mantuvieron el arancel básico del 10%. El resultado fue un vuelco en las estadísticas: si en 2023 casi siete de cada diez automóviles importados desde China eran eléctricos puros (el 69%), en 2025 esa proporción cayó al 45%, mientras los híbridos pasaban del 7% al 31%. En el primer semestre de 2026 ya representaban el 39% del total. Las importaciones mensuales de híbridos chinos pasaron de 3.800 unidades en octubre de 2024 a 50.000 en julio de 2026.
El mercado español, en el punto de mira
España es uno de los países donde más se ha notado el desembarco de estas tecnologías. Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles (Anfac), las marcas chinas ya copan el 15% del mercado nacional, y hasta el 20% en el canal de particulares. MG y BYD son las firmas más vendidas, seguidas de Omoda y Jaecoo (del grupo Chery) y Leapmotor (la marca china de Stellantis). En la actualidad hay cerca de 40 marcas chinas comercializando coches en España, y en los últimos meses han aterrizado una docena de firmas nuevas como Geely, GWM, Lepas, Aion, Zeekr o Denza.
En el apartado de híbridos enchufables, BYD lidera las ventas en España con dos modelos, el Atto 2 y el Seal U DM-i, que se colocan en las primeras posiciones. El nuevo BYD Dolphin G DM-i se ha convertido en el híbrido enchufable más asequible del mercado y fue uno de los más vendidos en septiembre. Omoda & Jaecoo también ha multiplicado sus ventas con propuestas muy económicas como los Omoda 7 SHS, Omoda 9 SHS, Jaecoo 7 SHS y Jaecoo 8 SHS. El MG HS PHEV y el Geely Starray EM-i se sitúan igualmente entre los modelos más demandados de esta tecnología, que en España se beneficia de las ventajas de la etiqueta CERO de la DGT. Algunos de estos vehículos ofrecen autonomías eléctricas de más de 100 kilómetros y homologan hasta 1.200 kilómetros de alcance total combinado. El Lynk & Co 08 es el híbrido enchufable con mayor autonomía puramente eléctrica del mercado, con hasta 200 kilómetros. El nuevo Lotus Eletre X, que ya admite pedidos en España desde 98.990 euros, ofrece 350 kilómetros en modo eléctrico y más de 1.200 kilómetros combinados en ciclo WLTP.
En cuanto a los híbridos convencionales, el MG ZS Hybrid+ y el Omoda 5 SHS-H son los dos modelos chinos más vendidos en el mercado español. El MG ZS Hybrid+ acumula 10.409 unidades matriculadas en los nueve primeros meses de 2026, mientras que el Omoda 5 SHS-H suma 10.822 matriculaciones entre enero y septiembre. Los coches híbridos suponen más de la mitad de las ventas de MG en España. La marca del grupo SAIC Motor cuenta con tres modelos con tecnología híbrida: al mencionado ZS Hybrid+ se suman el MG3 y MG HS Hybrid+.
Más allá del automóvil: tierras raras y otros sectores
El acuerdo alcanzado en Pekín no se limita a los vehículos. Las dos potencias también han llegado a un entendimiento para mejorar el acceso al mercado chino de productos europeos, con la reducción de aranceles para componentes de automóviles, aceite de oliva y calzado, lo que afectará a un total de 4.000 millones de euros en exportaciones y permitirá ahorrar al menos 225 millones en aranceles, según la Comisión. Además, se facilitarán las licencias de exportación de China para tierras raras e imanes permanentes, materiales esenciales para las baterías y otras tecnologías. La Comisión Europea presentó esta misma semana 46 proyectos estratégicos para la extracción, procesamiento y reciclaje de materias primas críticas, entre los que hay dos españoles, con el fin de lograr una autonomía estratégica en un ámbito donde Europa depende en gran medida de China.
La presión política también ha sido clave. Francia y Alemania reclamaron a Bruselas reforzar las herramientas de defensa comercial. El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, enviaron una carta a Ursula von der Leyen en la que abogaban por nuevos instrumentos para restringir el acceso de productos extranjeros al mercado europeo cuando existan distorsiones graves. El giro de Alemania es especialmente significativo, ya que tradicionalmente había sido reticente a enfrentarse a Pekín por los intereses de Volkswagen, BMW y Mercedes en China. En vísperas de la reunión, 44 organizaciones industriales, entre ellas representantes del acero, el aluminio, la industria química y los componentes de automoción, exigieron acelerar las investigaciones antidumping y reforzar los equipos de defensa comercial. Los medios oficiales chinos, por su parte, acusaron a Europa de acercarse peligrosamente al proteccionismo.
Próximos pasos y letra pequeña
El principio de acuerdo deberá ahora ser ratificado por los líderes europeos en la próxima cumbre del bloque, que tendrá lugar esta misma semana en Bruselas. Sefcovic tiene previsto reunirse de nuevo con Wang Wentao en enero con el mandato negociador de los Veintisiete, y se organizará una tercera ronda de consultas en marzo para seguir equilibrando la relación comercial. Por el momento no hay novedades sobre los aranceles europeos de hasta el 35,3% a los vehículos eléctricos chinos, una medida que sigue en pie como represalia por las subvenciones de Pekín. Tampoco se sabe si el recorte de híbridos será igual para todos los fabricantes ni cómo se supervisará su cumplimiento.
Así las cosas, todo apunta a que el acuerdo supone una tregua en un pulso comercial que amenazaba con ir a más. La UE y China han acordado moderar la llegada de híbridos, un tipo de vehículo que había encontrado un hueco en los aranceles para crecer sin freno. Marcas como BYD, MG, Omoda, Jaecoo, Leapmotor, Lynk & Co o Geely han sido las grandes beneficiadas de esa situación, y ahora deberán adaptarse a un escenario más restrictivo. En España, donde la cuota de firmas chinas no deja de subir, el impacto se dejará notar tanto en las ventas de híbridos enchufables como en los convencionales. A la espera de los detalles definitivos, lo único claro es que Bruselas y Pekín han preferido entenderse antes que embarcarse en una escalada de represalias mutuas.