La edición de 2027 del rally raid más exigente del mundo afronta semanas decisivas. La incertidumbre sobre la continuidad en Arabia Saudí, avivada por el conflicto en Oriente Medio y por los ataques registrados en zonas sensibles del país, ha llevado a Amaury Sport Organisation (ASO) a mover ficha. La alternativa que gana peso combina un arranque en la península ibérica con el grueso de la competición en Marruecos, aunque ninguna de las piezas está oficialmente cerrada. La idea se ha comentado con equipos y responsables logísticos, y todo apunta a que la prueba intentará conservar un formato exigente pese al cambio de escenario.
El borrador más repetido sitúa las verificaciones en Europa, el prólogo el 9 de enero y el final el 22 de enero, con una jornada de descanso el 16. En total se habla de doce jornadas de competición y de una distancia de especiales cercana a los 4.300 kilómetros. No es un Dakar descafeinado: se mantiene una etapa maratón-refugio, sin asistencia mecánica entre dos días y con pernocta en un campamento improvisado. La organización quiere evitar que el traslado convierta la carrera en una prueba menor y trabaja para que el recorrido conserve la dureza habitual del rally Dakar.
Un traslado condicionado por el conflicto
El motivo del cambio no es otro que la seguridad. Varios participantes han mostrado su preocupación por competir en territorio saudí después de los ataques hutíes y de las acciones registradas cerca de infraestructuras estratégicas, como el aeropuerto de Riad o instalaciones vinculadas a Aramco. La organización estudia la viabilidad logística de un plan B mientras mantiene conversaciones con las partes implicadas. Fuentes conocedoras de las conversaciones señalan que la decisión final depende de la seguridad, del recorrido y de la marca, pero también de los plazos: los equipos necesitan saber cuanto antes dónde se corre para cerrar inscripciones y preparar material.
Fechas y recorrido sobre la mesa
En el plano deportivo, el calendario que se maneja fija el arranque el 9 de enero y la meta el 22, con descanso el día 16. Se habla de doce jornadas y de unos 4.300 kilómetros de especiales, una cifra algo inferior a la de los últimos Dakar saudíes pero suficiente para mantener la exigencia. El recorrido se apoyaría en Marruecos, con Merzouga como principal referencia y la posibilidad de bajar hacia el sur, en zonas cercanas al límite del Sáhara, si la organización necesita ampliar el recorrido. La etapa maratón-refugio seguiría siendo uno de los platos fuertes del programa.
El arranque europeo
El punto más novedoso estaría en el inicio. ASO quiere que las verificaciones, el prólogo e incluso la primera jornada de competición se celebren en una ciudad europea. España y Portugal aparecen como países candidatos, y no faltan precedentes: Barcelona, Lisboa y Granada ya acogieron salidas cuando el Dakar se disputaba en África, mientras que Santa Susanna ha sido sede de presentaciones y trámites previos. Aún no hay ciudad elegida ni confirmación oficial, pero la idea de un prólogo en la península ibérica encaja con la voluntad de dar visibilidad a la prueba en Europa y facilitar el desplazamiento de equipos y aficionados.
Marruecos como base
Marruecos sería el gran escenario deportivo. El país cuenta con experiencia sobrada en rally raid, ya que el Rally de Marruecos se celebra desde hace años y forma parte del Campeonato Mundial de Rally Raid. Merzouga y las dunas del sureste marroquí ofrecen un terreno conocido por pilotos y organizadores, y permiten diseñar etapas variadas sin renunciar a la navegación y a la dureza. La organización marroquí ha mostrado disposición a facilitar la prueba, y el director del Rally de Marruecos, Marc Coma, ha señalado que la zona puede ofrecer un buen espectáculo para un Dakar.

La experiencia acumulada en el Rally de Marruecos sirve de aval. Esa prueba se ha convertido en una especie de pretemporada para los grandes candidatos del Dakar y ha permitido probar coches, neumáticos y estrategias en un entorno similar al que se encontrarían en el norte de África. La logística marroquí no parte de cero: hay campamentos, rutas y personal acostumbrado a mover una caravana enorme por el desierto. Aun así, organizar un Dakar completo exige mucho más que un rally de una semana, y de ahí que ASO esté peinando los detalles antes de anunciar el recorrido definitivo.
Alonso y Coma, miradas al desierto
En paralelo, la actualidad del Dakar 2027 ha tenido un nombre propio: Fernando Alonso. El piloto asturiano ha sido visto rodando en Marruecos con un prototipo de Prodrive vinculado al Dacia Sandrider, el coche con el que se especula que podría competir. Junto a él apareció Marc Coma, copiloto en su debut en 2020, y el ensayo se desarrolló en zona de dunas con medidas de seguridad que incluyeron el seguimiento de un helicóptero. Las imágenes han reforzado los rumores sobre un posible regreso, aunque el propio Alonso ha insistido en que no hay nada anunciado.
El proyecto técnico apunta a un vehículo de Prodrive que podría adoptar la imagen de Aston Martin, marca con la que Alonso mantiene su vínculo en la Fórmula 1. La operación no está confirmada y el piloto ha querido marcar distancias: ha asegurado que no ve físicamente compatible el Dakar con las exigencias de la F1 y que, cuando afronte un reto así, lo comunicará él mismo. Su contrato con Aston Martin y el calendario de la Fórmula 1 dejan poco margen, aunque el hueco entre algunas carreras ha permitido este primer contacto en el desierto.
Lo que queda por cerrar
Quedan varios cabos sueltos. La confirmación oficial del recorrido, las ciudades exactas de salida y llegada, el reparto definitivo de kilómetros y la denominación comercial de la prueba siguen pendientes. Los equipos necesitan certezas cuanto antes, porque a estas alturas del calendario las inscripciones y la preparación logística no admiten demasiadas demoras. También está por ver cómo se resuelve la relación con Arabia Saudí y si la marca Dakar puede utilizarse sin sobresaltos si la carrera sale del país. En ese contexto, la opción de un Dakar con prólogo europeo y base marroquí aparece como la más sólida, pero no definitiva.
Con este panorama, el Dakar 2027 se encamina hacia una edición atípica: prólogo y verificaciones en España o Portugal, doce jornadas con final el 22 de enero, unos 4.300 kilómetros de especiales y el grueso de la competición en Marruecos, con Merzouga como referencia y una etapa maratón-refugio. La incertidumbre sobre Arabia Saudí sigue pesando y la confirmación oficial no ha llegado, mientras Fernando Alonso prueba material en el desierto y mantiene su regreso sin anunciar. La organización quiere conservar la dureza del rally y, al mismo tiempo, resolver a tiempo la logística, la marca y el recorrido para que equipos y pilotos sepan a qué atenerse.
