A estas alturas nadie puede negar que Toyota le ha cogido el truco a esto de los SUV híbridos. Con el Corolla Cross funcionando a pleno rendimiento en los concesionarios españoles, la marca japonesa ya ha empezado a mover los hilos de lo que será su segunda generación para finales de esta década. No es ningún secreto que el fabricante quiere aprovechar el tirón de su tecnología híbrida autorrecargable, pero esta vez van un paso más allá para que el coche no se quede atrás frente a la competencia que viene pisando fuerte, especialmente desde el mercado asiático.
Aunque el modelo actual todavía se percibe como una compra muy sensata y equilibrada, el sector del automóvil no descansa y el relevo generacional ya tiene fecha en el calendario. El futuro todocamino de la marca nipona se apoyará en una plataforma evolucionada que no solo buscará mejorar el comportamiento dinámico, sino que permitirá una versatilidad que hasta ahora no habíamos visto en este segmento de la marca. Se trata de una renovación profunda que promete dar mucho que hablar entre los conductores que buscan un coche para todo sin complicarse la vida con cables si no quieren.
Un habitáculo que crece: ¿veremos las siete plazas en Europa?

Uno de los rumores que más fuerza está cogiendo, y que ya dan por hecho diversos medios internacionales, es que el nuevo Corolla Cross contará con una carrocería alargada capaz de albergar siete pasajeros. Para que esto sea posible, Toyota tiene previsto ampliar la distancia entre ejes en unos 15 centímetros, lo que situaría la longitud total del vehículo cerca de los 4,65 metros. Esta maniobra permitiría al modelo atacar un nicho de mercado superior, ofreciendo una alternativa real para familias numerosas que no quieren dar el salto al RAV4 o que buscan algo más compacto pero con tres filas de asientos para usos puntuales.
Esta variante familiar no solo ganará espacio para las piernas, sino que implicará un cambio visual importante. El diseño se alejará de las líneas actuales para adoptar una estética más futurista y estilizada, inspirada en los últimos prototipos que la marca ha dejado ver. Es muy probable que este crecimiento en tamaño venga acompañado de una estética más deportiva y aerodinámica, con una caída de techo que recordará inevitablemente a otros iconos de la casa como el Prius, buscando esa eficiencia máxima que tanto obsesiona a los ingenieros de Toyota.
Nuevos motores y la esperada versión enchufable…

En el apartado mecánico es donde se cocina la verdadera revolución. Hasta ahora, el Corolla Cross se ha vendido en nuestro país exclusivamente con sistemas híbridos convencionales (HEV), pero la segunda generación romperá este esquema. Se espera que el motor 2.0 Dynamic Force sea el protagonista indiscutible, sustituyendo al bloque 1.8 en las versiones de acceso para ofrecer una mejor respuesta. Esto elevaría la potencia del sistema híbrido autorrecargable hasta los 180 CV aproximadamente, logrando un equilibrio de sobra conocido entre prestaciones y consumos de risa.
Sin embargo, lo más interesante para el mercado europeo será la incorporación de una variante híbrida enchufable (PHEV) de unos 223 CV. Esta motorización, que ya hemos visto en el nuevo Prius, permitiría al SUV recorrer cerca de 100 kilómetros en modo totalmente eléctrico, lo que le otorgaría la codiciada etiqueta 0 de la DGT. Además, se baraja la posibilidad de incluir sistemas de tracción integral inteligente en estas versiones más prestacionales, mejorando la seguridad en condiciones de baja adherencia y dando ese toque de todocamino real que muchos usuarios demandan.
Tecnología con inteligencia artificial y seguridad avanzada…

El interior no solo cambiará por fuera; por dentro, el despliegue tecnológico será masivo. La marca tiene previsto integrar el nuevo sistema operativo Arene, que usa inteligencia artificial para adaptar la experiencia de conducción y entretenimiento. Gracias a la conectividad constante, el coche podrá recibir actualizaciones inalámbricas que mejoren sus funciones sin tener que pasar por el taller, algo que ya empieza a ser un estándar pero que Toyota quiere llevar a un nivel más intuitivo y fluido.
La seguridad seguirá siendo un pilar fundamental con la implementación del paquete Toyota Safety Sense 4.0. Este sistema de ayudas electrónicas a la conducción será más preciso que nunca, detectando riesgos en la vía con mayor antelación y actuando de forma más natural sobre la dirección y los frenos. Es una apuesta clara por mantener al Corolla Cross como uno de los modelos más seguros de su categoría, combinando radares de nueva generación con un software que aprende de los hábitos del conductor para no resultar intrusivo.
Todo este despliegue de novedades tiene su hoja de ruta bien clara. Mientras que el Corolla compacto se renovará previsiblemente en 2027, el SUV hará lo propio un año después, llegando a los mercados internacionales en 2028. Toyota quiere dar espacio a su modelo estrella para que brille por sí solo antes de lanzar el todocamino, asegurándose así de que ambos productos tengan su momento de gloria. Con una oferta mecánica que incluirá por fin opciones enchufables y la posibilidad de llevar a siete personas, el fabricante japonés se asegura de tener un coche capaz de competir de tú a tú con las marcas europeas y chinas en la recta final de la década.