Prueba Ford Mustang GT, bendito V8 atmosférico

Prueba Ford Mustang GT Fastback

Corría el año 1964 cuando la marca americana de Henry Ford lanzaba el que sin duda alguna es su modelo más icónico, el Ford Mustang. Solo lleva tres años comercializándose en Europa, pero seguro que lo conoces desde mucho antes, pues sus apariciones en cientos de películas le han dado bastante fama. Para un servidor, sin duda, la más especial es la escena de Bullit siendo conducido en una persecución por el desaparecido Steve McQueen.

Pero estamos en 2017 y los tiempos han cambiado mucho desde entonces. Pocos coches pasionales quedan en el mercado; la mayoría son para ir del punto A al punto B, sea dentro de la misma ciudad o sea a cientos de kilómetros de distancia, cayendo en el olvido todo aquello de la pasión por conducir y las sensaciones. Hoy probamos el Ford Mustang GT lanzado en 2015, el primero en comercializarse por Ford en el Viejo Continente, y que nada tiene que ver con un electrodoméstico. Te invitamos a dar una vuelta.

¿Sabes que son los prejuicios? Durante décadas se ha dicho que los coches americanos en general y los Mustang en particular son coches difíciles de conducir, poco refinados e incluso peligrosos. Por desgracia para mí, no he tenido el placer de conducir ningún modelo anterior, pero como vas a leer en las siguientes líneas, mucho ha cambiado la receta en estos últimos años para el Pony Car por excelencia. Más de una cosa habrá hecho bien, pues estamos ante el deportivo más vendido en Europa.

Lo reconocerás al primer golpe de vista

Prueba Ford Mustang GT Fastback

En Europa estamos muy acostumbrados a carrocerías compactas con habitáculos y maleteros espaciosos. El Ford Mustang tiene una longitud exterior de 4,78 metros, mientras que su anchura y altura es de 1,91 y 1,38 metros respectivamente. La batalla se sitúa en 2,72 metros. Visto lo anterior, ya podrás es imaginar que no es un coche pequeño. Vamos con la estética.

No queda la menor duda de que el Ford Mustang es un coche bastante llamativo. Sus proporciones y sus formas dejan claro a cualquiera, aunque no sea un apasionado de los coches, que estamos ante un modelo especial. Con este tono azul y las dos franjas más oscuras que cruzan longitudinalmente toda la carrocería es inevitable llamar la atención; por no hablar del dulce pero controlado sonido de su V8 al acelerar.

Prueba Ford Mustang GT Fastback

En el frontal, y desde arriba hacia abajo, nos encontramos con un capó muy grande y con algo de “chepa” en su zona central. La parrilla principal es bastante grande, con forma trapezoidal y acabada en negro, y deja espacio para que el logo del caballo “galope” a sus anchas. A su lado tenemos los faros principales, con formas rectas. Por mis gustos, hubiera preferido unas formas redondeadas similares a las del Mustang original, pero Ford lo ha preferido así. Más abajo aparece una segunda boca de aire, las luces de intermitencia y los antinieblas, finalizando en la parte más baja con un marcado labio aerodinámico en negro.

Es en sus vistas de perfil y lateral donde apreciamos realmente las proporciones de semejante bestia americana. La distancia desde el morro hasta el habitáculo parece suponer el 40 % de la longitud total de la carrocería. El voladizo delantero es grande, por lo que debemos tener cuidado en las rampas y con los bordillos al aparcar en batería, mientras que la altura de la carrocería es relativamente contenida teniendo en cuenta su longitud.

La silueta nos deja entrever un habitáculo algo justo y un buen maletero.

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Si nos fijamos más detenidamente, vemos unas generosas llantas de 19 pulgadas y color negro que esconden un sistema de frenos firmado por Brembo, un estribo con funciones aerodinámicas en negro y dos números separados por un punto. Sí, pone “5.0”, y esa es la cilindrada de este mito viviente. Dos líneas de tensión recorren el espacio entre las ruedas de un mismo costado, una a la altura de la manilla de la puerta y otra mucho más abajo; aportando bastante músculo a esta vista lateral.

Su zaga tampoco pasa desapercibida. Igual que os decía que los faros delanteros no eran todo lo retro que me hubiera gustado, no puedo decir lo mismo de los pilotos traseros. Aunque lógicamente son diferentes a los del modelo original, la marca del óvalo azul ha mantenido su línea de diseño con esas tres franjas verticales bien resueltas. Los pilotos están separados entre sí por una superficie en negro brillante que aloja, en su zona central, el logo de “GT”. Y eso es precisamente este coche como descubrirás unas líneas más abajo: un auténtico Gran Turismo.

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En su parte inferior, el paragolpes utiliza un difusor que combina el color negro con el tono azulado de nuestra carrocería. Con las formas de los escapes no han querido complicarse y no nos parece mala idea, pues han dejado una salida circular a cada lado. Están presentes y se dejan ver, pero no quieren llamar excesivamente la atención. Tenemos ganas de ver su interior, así que vamos adentro.

Manteniendo la esencia, pero bien acabado

La idea que todos tenemos de un coche americano, y concretamente del Mustang, es que su habitáculo no está bien resuelto. Afortunadamente, es algo que no podemos decir del Ford Mustang. Vale que no tiene las mejores calidades del mundo y que no todos sus materiales son blandos, pero los acabados nos parecen más que correctos para un coche deportivo que arranca en 40.000 euros.

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Abrimos la puerta y, si es de noche, el logo del modelo se iluminará en el suelo, partiendo la proyección desde el espejo retrovisor. La estribera de aluminio también iluminará la palabra Mustang. Nos dejamos caer en sus asientos deportivos de tipo baquet y empezamos a comprobar su diseño.

En primer lugar, al cerrar la puerta notamos un sonido de calidad, cercano al de coches premium, lo que siempre es una buena señal. Tocamos el volante y tiene un buen tacto, aunque nos parece algo grande para lo que estamos acostumbrados y también un poco sobrecargado de botones, pero nos acostumbramos rápido a ello. El cuadro de relojes combina el estilo clásico con lo tecnológico, montando dos diales retro algo pequeños que imitan a los del modelo original e interponiendo una pantalla digital de información entre ambos.

Prueba Ford Mustang GT Fastback

El salpicadero utiliza unas formas bastante rectas y curvas pronunciadas, siendo por ello que nos parezca un tanto elevado e intrusivo en las imágenes, pero lo cierto es que en persona no tendremos esa sensación. Simplemente es diferente, ya que estamos acostumbrados a unas formas más suaves. A media altura está acabado con una plancha en tono aluminio cepillado, que contrasta con el resto de materiales en el habitual color negro. En el centro de dicho acabado en aluminio tenemos tres salidas de aire de formas circulares.

La pantalla principal de la consola queda algo baja, obligándonos a apartar bastante la mirada de la carretera; algo que no es para nada apropiado. Su calidad de visión no es la mejor, pero tampoco importa demasiado en un coche como éste. Los mandos del audio y del climatizador son sencillos y discretos, resultando mucho más atractivos los botones que se encuentran más abajo para las funciones de desactivar el ESP, variar la dureza de la dirección o los modos de conducción, que son similares a los de un avión de combate. No nos parece lógico que el botón de las luces “warning” también esté aquí, pues si no estamos habituados al coche cuesta encontrarlo (como nos ocurrió en una ocasión al encontrarnos con una gran retención). Debería estar más visible y en una posición más natural.

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Por último, citamos la pequeña chapa de aluminio ubicada en el salpicadero, frente al acompañante, en la que aparece nuevamente el logo del modelo, la palabra Mustang y la inscripción “Since 1964”, recordándonos que estamos montados en un coche de más de medio siglo de historia… ¡y vaya historia!

Dos personas viajarán muy cómodas, pero solo dos

Prueba Ford Mustang GT Fastback

Una vez hemos hablado de su diseño estético, tanto de su interior como de su exterior, llega el momento de empezar a centrarnos en la función. El Ford Mustang tiene unas plazas delanteras fantásticas, siendo bastante amplio en todas sus cotas y con unos reglajes de asiento y volante que nos permitirán adoptar rápidamente una postura de conducción cómoda, seamos personas de talla alta o más bien bajitos.

El problema viene en las plazas traseras. Este coche es bastante grande por fuera y está homologado para cuatro ocupantes, pero las dos butacas posteriores no son precisamente muy funcionales. Yo, que mido 1,76 aproximadamente, no puedo sentarme con un mínimo de comodidad en el asiento posterior izquierdo, pues mis piernas quedan prácticamente aprisionadas con el asiento delantero (estando éste ajustado a mi posición de conducción) y la cabeza roza con el techo. No son tan diminutas como las de un Toyota GT86, pero siguen sin ser prácticas.

Prueba Ford Mustang GT Fastback

Lo mejor es que, si viajamos tres personas, el tercero se siente en la plaza derecha y el copiloto adelante su butaca todo lo posible, aunque aun así ninguno de los dos irá cómodo. Este Ponycar está pensado para dos ocupantes, para disfrutar en pareja de la carretera y de cualquier trayecto, sea breve o un largo viaje, pero no con cuatro personas.

El maletero sí ofrece una amplia capacidad. Son 408 litros, aunque también es cierto que su boca de carga es bastante estrecha por la disposición de los pilotos posteriores y por la altura de la misma, lo que no nos permitirá cargar objetos voluminosos. Las formas son relativamente cúbicas y en lado derecho se ubica un subwoofer del equipo de audio.

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Ford Mustang GT, con su V8 y con cambio manual: el que te debes comprar

El Ford Mustang 2015 se encuentra disponible con dos carrocerías. Una coupé denominada Fastback y otra descapotable llamada Convertible. Respecto a los motores, hay dos opciones. Un V8 5 litros de 421 CV y un 2.300 Ecoboost de 4 cilindros con 317 CV. También se ofrece con transmisión manual o automática.

Prueba Ford Mustang GT Fastback

Disfrutando al volante incluso a ritmo de paseo

Llega la parte más bonita de cualquier prueba, pero más aún en este caso. A mi juicio, esta unidad está configurada con la mecánica que el Ford Mustang se merece. Bajo el capó delantero se encuentra un propulsor V8 de 4.951 cc, al que no le hace falta recurrir a la sobrealimentación por turbo para desarrollar una potencia de 421 CV y un par motor máximo de 530 Nm; mientras que su transmisión es manual. No hemos conducido ninguna versión con el motor Ecoboost ni con cambio automático, pero si te compras un musculoso, que lo sea de verdad.

Prueba Ford Mustang GT Fastback

No puedo evitar decirlo, ¡este sonido me encanta!

Pie izquierdo al embrague y pulso el botón de arranque. Al contrario de lo que nos podríamos esperar, este V8 no es para nada atronador. Suena grave pero dulce, con el típico ronroneo de esta disposición de cilindros y trayéndonos ciertos recuerdos de antiguos motores grandes. Al arrancar en frío, como es lógico, queda algo revolucionado.

No es sencillo maniobrar con un coche de estas dimensiones, con una visibilidad posterior bastante justa y, para más inri, sin sensores de aproximación delanteros en un vehículo con tanto morro. Hay que tener cuidado, pues requiere de cierto tiempo que nuestro cerebro automatice la distancia desde el frontal del coche hasta nuestra vista. Aun así, tras varias horas al volante, las maniobras estrechas nos pondrán algo nerviosos.

Prueba Ford Mustang GT Fastback

A la longitud hay que sumar la anchura de la carrocería y la batalla, lo que repercute directamente en la capacidad de giro. No, como ya habrás intuido, no se siente cómodo en calles estrechas o en aparcamientos. En cualquier caso, quien se compra este coche ya sabe que no es el ideal para callejear.

Llegados a este punto, podemos destacar lo bien afinado que se muestra su motor. Si vamos a mil revoluciones en tercera velocidad, por ejemplo, se comporta muy suave, sin transmitir ningún tipo de vibración, tirones o ruidos que nos obliguen a reducir. Tampoco si en ese instante pisamos a fondo el pie derecho. Siempre se mantendrá suave, por lo que es perfectamente factible realizar una rotonda a 40 km/h y con la cuarta engranada.

Salimos de la urbe para buscar carreteras de curvas, pero para llegar hasta allí hay que recorrer varios kilómetros por autovía. Esta etapa nos ayuda a saber, en pocos minutos, que el Ford Mustang es perfectamente compatible con los largos viajes; eso sí, como ya hemos dicho, con solo un acompañante.

Prueba Ford Mustang GT Fastback

La insonorización aerodinámica es correcta, no es perfecta pero sí mejor de la esperada. A velocidades constantes tampoco nos percataremos del ruido del motor, ni siquiera tendremos la sensación de viajar en un deportivo. Las suspensiones filtran muy bien las posibles irregularidades, grietas y empalmes del asfalto, no desplazando la trayectoria cuando las sobrepasamos en curva.

Los asientos deportivos de tipo baquet también son bastante confortables y con mullido perfecto, aunque a mi gusto les falta algo de apoyo lumbar, no contando con regulación en este apartado. En curvas a ritmo elevado sujetan bien y no permiten que las inercias nos desplacen lateralmente.

Abandonamos la autovía y nos adentramos en carreteras secundarias. A ritmos tranquilos empezamos a jugar con la palanca de cambios, algo que nos ha creado cierta adicción durante toda la prueba pues su tacto es muy bueno y los recorridos son cortos, además de que podemos notar las inserciones de los engranajes.

Prueba Ford Mustang GT Fastback

Una de las cosas que más me ha gustado de este Ford Mustang es que es un coche con el que se disfruta trazando curvas y realizando cambios de marchas a ritmos tranquilos. No te hace falta ir cerca de sus límites para pasarlo realmente bien; me atrevería a decir que se disfruta igual yendo de paseo que a ritmos elevados. Pero esto hay que comprobarlo y empezamos a exigir un poco a su chasis y a su motor.

421 CV y 530 Nm, nunca te confíes demasiado

Llevamos más 421 CV y 530 Nm en el eje trasero de un coche bastante grande y pesado, por lo que debemos ir poco a poco y nunca hacer el bruto. Las ayudas electrónicas están ahí y ante pérdidas de agarre actuarán, pero mejor no poner en muchos aprietos a las leyes de la física.

El asfalto roto apenas descoloca el coche incluso a ritmos ligeros, algo que siempre da mucha confianza. Empezamos a estirar las marchas y a hundir el acelerador con más intensidad. El sonido de su V8 ya sí se empieza a dejar notar y parece que hace gárgaras, notando un mayor empuje a partir de las 4.500 rpm. Vamos enlazando una curva tras otra y no terminamos de sentirnos cómodos, pues este puerto es algo estrecho y la visibilidad no es buena hasta que no salimos de la curva; algo que no aporta confianza con un coche tan grande.

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La suspensión tiene un tarado intermedio, por lo que a ritmos elevados aparecen leves inclinaciones

En un tramo más abierto y seguro ya podemos apretar algo más y empezar a notar las reacciones a ritmos elevados. La suspensión deja que aparezcan algunas inclinaciones, más en frenadas y aceleraciones que en apoyo en curva; mientras que la zaga redondea muy sutilmente la salida de curva. No aparecen reacciones bruscas y siempre es mejor entrar al viraje despacio para evitar que sus más de 1.700 kilos causen un subviraje.

El Ford Mustang no se siente fatigado ni saturado, respondiendo con buena nota si nosotros marcamos los tiempos y hacemos bien nuestro trabajo: frenar, girar, apoyar, deshacer volante y acelerar. Ninguna curva se le resistirá a un ritmo alegre. No lo hemos probado a fondo en un circuito amplio, donde probablemente sí se vea algo desbordado por pesos y tamaño, pero en carretera cumple de sobra nuestras expectativas.

Prueba Ford Mustang GT Fastback

El comportamiento dinámico es mucho mejor de que cualquiera podría esperar

Y ya que hablamos de circuito, la marca americana declaraba en su presentación, hace ya un par de años, que era un coche que podríamos llevar a circuito porque se comportaría como un auténtico deportivo. No estamos del todo de acuerdo con esto, pero sí es cierto que su comportamiento dinámico es mucho mejor del que cualquiera se podría esperar y que también sabe transmitir sensaciones deportivas aun manteniendo un elevado confort, lo que es una noticia sensacional. ¿Recuerdas aquello de los prejuicios que te decía al principio de la prueba?

Por otro lado, la pantalla de información del cuadro de instrumentos nos permite conocer ciertas informaciones poco habituales en cualquier coche. Por ejemplo, podemos tener a golpe de vista datos como el factor Lambda, temperatura de la culata, temperatura del aire de admisión, temperatura del aceite o fuerzas G, entre otros.

Prueba Ford Mustang GT Fastback

Podrás quemar rueda en el sitio sin tener ni idea

En este mismo menú podremos activar el control de salida, conocido como launch control, que tampoco es habitual en coches manuales. Para terminar de sorprendernos, este Ford Mustang GT cuenta con un sistema de bloqueo de frenos delanteros para realizar burnouts de forma sencilla y destrozar nuestros neumáticos en unos pocos segundos. No tiene utilidad ninguna, pero para alguien al que le sobre el dinero, le vendrá bien para quedarse con sus amigos y enriquecer al taller que le cambie los neumáticos…

Prueba Ford Mustang GT Fastback

Consumos: Mejor no callejear demasiado…

Por último debemos hablar de los consumos. Está bien, es un coche al que le puede gustar mucho conocer gasolineras, pero también depende bastante del uso que le demos y del tipo de conducción de cada uno. Callejeando lo mejor será que te olvides de este dato, a no ser que quieras llevarte un disgusto. Normalmente estarás rondando los 20 litros a los 100, y créeme, no es algo agradable de ver.

Por autovía, si somos suaves con el pie derecho, los datos nos tranquilizarán dentro de lo que cabe. Circulando a máximos legales y con anticipación podemos estar algo por debajo de los 9 litros, lo que está bastante bien. A estos registros ayuda, sin duda, una sexta marcha muy larga que hace caer bastante el régimen de giro del motor. Si nos queremos divertir en un puerto de montaña nos pasará exactamente lo mismo que en ciudad, se disparará. Al final de nuestra prueba el ordenador ha registrado 12 l/100 km de media, por lo que tampoco está tan mal teniendo en cuenta cilindrada, potencia y peso.

Conclusiones

Prueba Ford Mustang GT Fastback

El Ford Mustang GT es un coche que ofrece y transmite muchas sensaciones por un precio bastante ajustado. No lo pasarás bien con él en ciudad y en calles estrechas, pero lo disfrutarás muchísimo en carreteras de curvas, como ya te hemos dicho, incluso a ritmos de paseo. Es cierto que prácticamente nos obliga a tener otro coche más en el hogar, pero si nunca viajamos más de dos personas, puede ser también un coche de viaje. Sus consumos en autovía no son nada disparatados y se viaja cómodo y holgado en sus plazas delanteras.

Por otro lado, no es un coche cualquiera. Es un Ford Mustang y, aunque sea moderno, significa conducir un modelo con mucha historia a sus espaldas. Es llamativo y es un coche de los que enamora, tanto viéndolo desde dentro como conduciéndolo. Conducirlo es placentero, relajante y emotivo, algo que se está perdiendo con el paso de los años y los coches actuales.

Prueba Ford Mustang GT Fastback

Y hablando de perder, ¿cuántos V8 de alta cilindrada, admisión atmosférica, propulsión trasera con autoblocante, cambio manual y un precio que no es desorbitado hay en el mercado? Por prestaciones y precio, lo más cercano probablemente sea un Nissan 370Z, pero el japonés es mucho más deportivo, incómodo y peor refinado, contando con 6 cilindros en lugar de 8. Yo, sinceramente, me quedo con el Ford Mustang en esta configuración mecánica: V8 y cambio manual. ¿El precio de la unidad probada? Unos 51.000 euros.

Equipamientos

Ecoboost

  • Llantas de aleación exclusivas en negro 48,3 cm (19″)
  • Faros traseros LED
  • Molduras laterales color de la carroceía
  • Paragolpes trasero del color de la carrocería con difusor
  • Panel con acabado brillante
  • Tapa del deposito con el emblema del “Poni”
  • Retrovisores con luz de bordillo “Poni”
  • Asientos delanteros deportivos con tapicería de cuero
  • Cámara de visión trasera
  • Apertura y arranque sin llave Ford-Keyfree
  • Ajuste eléctrico asiento conductor 6 posiciones
  • 9 altavoces con amplificador medio
  • Panel de intrumentos en aluminio
  • Volante de 3 radios forrado en cuero con mandos
  • Motor 2.3 EcoBoost de cuatro cilindros y sobrealimentación

GT

  • Parrilla en negro con diseño GT
  • Doble salida de escacape cromado  GT
  • Llantas de aleación exclusivas GT
  • Paquete de rendimiento GT con frenos Brembo, discos de 15″ y pinzas de 6 pistones
  • Motor V8 de 5 litros

Precios

Motor Cambio Carrocería Precio
Motor Cambio Carrocería Precio
2.3 EcoBoost 314 CV Manual 6v Fastback 40.350 €
2.3 EcoBoost 314 CV Automático Fastback 43.350 €
2.3 EcoBoost 314 CV Manual 6v Convertible 44.350 €
2.3 EcoBoost 314 CV Automático Convertible 47.350 €
5.0 V8 421 CV Manual 6v Fastback 47.350 €
5.0 V8 421 CV Automático Fastback 50.350
5.0 V8 421 CV Manual 6v Convertible 51.350 €
5.0 V8 421 CV Automático Convertible 54.350 €

Opinión del editor

Ford Mustang GT Fastback manual, V8 5.0 de 421 CV
  • Valoración del editor

  • Puntuación 5 estrellas
40.350 a 54.350

    • Ford Mustang GT Fastback manual, V8 5.0 de 421 CV
    • Reseña de:
    • Publicado el:
    • Última modificación: 6 de octubre de 2017
    • Diseño exterior
      Editor: 80%
    • Diseño habitáculo
      Editor: 80%
    • Plazas delanteras
      Editor: 85%
    • Plazas traseras
      Editor: 25%
    • Maletero
      Editor: 60%
    • Mecánica
      Editor: 90%
    • Consumos
      Editor: 60%
    • Confort
      Editor: 85%
    • Precio
      Editor: 90%

    Resumen: El Ford Mustang GT Fastback es la versión más potente del mítico modelo americano. Cuenta con carrocería coupé y un motor V8 de 5 litros que desarrolla 421 CV.

    Pros

    • Sensaciones de conducción puras
    • Motor V8 de 5 litros
    • Calidades y confort por encima de lo esperado

    Contras

    • Consumos en recorridos urbanos
    • Plazas posteriores muy poco aprovechables
    • Boca de carga del maletero

    Galería de imágenes del Ford Mustang GT

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