Prueba Skoda Octavia Combi 2.0 TDI 150 CV, motor, conducción y consumos (con vídeo)

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Tras comentaros ayer nuestras primeras conclusiones sobre su diseño y habitáculo, hoy toca analizar a fondo el comportamiento de este Skoda Octavia Combi. El motor elegido para la prueba se sitúa como uno de los más interesantes para mover este modelo y como uno de los más demandados por los clientes de Skoda, Volkswagen, Seat o Audi. Por lo que probar esta mecánica supone probar uno de los motores más importantes para el Grupo VAG.

Se trata del motor diésel 2.0 TDI de 150 CV, que ofrece su potencia máxima entre las 3.500- 4.000 rpm. Cuenta con un par motor máximo de 320 Nm con una amplia banda de utilización, que va desde 1.750 a 3.000 rpm. Y todo ello, homologando un excelente consumo combinado de 4,2 l/100 km, con unas bajas emisiones de CO2 de 110 g/km. Sus prestaciones oficiales reflejan que el Octavia Combi con este motor se mueve bastante bien, con un 0 a 100 km/h en 8,6 segundos y una velocidad máxima de 216 km/h.

La clave está en su peso

Para conseguir estas cifras, este motor y el resto de los utilizados en el Octavia reciben la denominación Green Tec, compuesta por el sistema Start-Stop y el sistema de recuperación de energía. Además, otra de las claves para que el Octavia obtenga estos registros es su bajo peso de 1.347 kilos, fundamentado en la utilización de la moderna plataforma MQB del grupo. Tras la teoría, toca la práctica.

Arrancamos el motor, y la primera impresión a comentar es que al habitáculo no llegan ni vibraciones ni excesivo ruido; el habitáculo está bien aislado, aunque desde fuera se nota claramente su naturaleza diesel. Se trata de un motor que mueve sin problemas al Skoda en todo tipo de situaciones, con una entrega de par bastante contundente desde las 1.800 vueltas y ofreciendo un gran empuje hasta las 4.000, situación en la que se hace inútil seguir acelerando, y conviene engranar una marcha más.

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Quizás la única pega que se le puede poner al motor sea la zona baja del cuentavueltas cercana al ralentí, en la que se siente algo vacío, aunque este “mal” es extrapolable a la mayoría de las mecánicas diesel similares en el mercado, por culpa en gran parte de tener que tirar de desarrollos tan largos. Solo notaremos esta sensación cuando salgamos casi de parado (rotondas, intersecciones) con marchas largas, en el resto de situaciones el motor se muestra tremendamente capaz.

El cambio manual de 6 velocidades que acompaña a este motor tiene un buen tacto tirando a duro y presenta unos desarrollos bastante largos, con los que sin embargo el motor “lidia” sin problemas en la mayoría de los casos, gracias a su amplio rango de utilización. Con este motor el Octavia acelera y recupera muy bien, incluso con marchas largas, por lo que los adelantamientos e incorporaciones se podrán hacer con total tranquilidad. En resumidas cuentas, el Octavia Combi se siente muy ágil con este motor gracias a su gran baza: la ligereza.

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Nos ponemos a circular por la urbe. En este entorno es donde más apreciaremos el Start-Stop, que cuenta con un buen funcionamiento. También, si agudizamos el oído, notaremos como trabaja el sistema de recuperación de energía, que aprovechas las fases de retención cuando circulamos con una marcha engranada sin acelerar para cargar la batería. No es un sonido molesto. El Octavia no se “amilana” en la ciudad y resulta bastante cómodo. A pesar de que nuestra unidad contaba con la suspensión deportiva y los neumáticos de perfil bajo opcionales el coche se mostró confortable, incluso pasando los badenes de turno. El único pero que le podemos poner aquí es que, debido a su tamaño (4,66 m), encontrar plaza será más complicado.

Eso sí, una vez encontrado, aparcar es fácil, gracias a su buen radio de giro, a su buena visibilidad y al sistema Intelligent Park Distance (sensores aparcamiento delanteros y traseros), con el que gracias a la señal sonora y a la imagen en la pantalla del sistema multimedia sabremos la distancia que tenemos con los demás coches u obstáculos. Se trata de un elemento opcional plenamente recomendable, ya que es difícil adivinar dónde queda el paragolpes delantero. De serie la versión Elegance probada sólo trae sensor de aparcamiento trasero.

Excelente rodador

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El comportamiento del Octavia destaca por tener un excelente confort de marcha y por poseer un carácter neutro y predecible en todo tipo de situaciones. Es un coche que inspira confianza a la hora de conducirlo.

Salimos a carretera abierta, donde el Octavia se siente como pez en el agua. Como ya hemos comentado,  adelantar y recuperar son ejercicios que el Skoda solventa sin problemas. El coche se presenta como un rodador excelente, aportando además un alto confort gracias a la ergonomía de sus asientos y al estupendo compromiso de sus suspensiones, que a pesar de tener en esta unidad un reglaje deportivo, no desmerecen en el apartado de cuidar a sus ocupantes. Además, el habitáculo está bien insonorizado, por lo que los ruidos de rodadura y aerodinámicos están convenientemente contenidos.

La dirección es precisa, y aunque no es muy informativa de lo que sucede en el asfalto, lleva al coche rápidamente donde le pedimos, contando con una dureza adecuada. Demostradas sus buenas aptitudes en carretera y autovía, ahora toca subir a la montaña…

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Aunque no es un coche enfocado para conducción deportiva, su comportamiento llevándolo un poco al límite es bastante satisfactorio y responde por encima de las expectativas. Es por esta buena respuesta, que personalmente no eché nada en falta la suspensión trasera multibrazo que montan los modelos de Skoda con motores de más de 150 CV. Este Octavia utiliza en el eje posterior dos brazos tirados unidos por un eje torsional, un esquema más sencillo y menos efectivo que el multibrazo, pero que en esta unidad equipada con suspensión deportiva se comportó de manera excelente.

Nos metemos por carreteras sinuosas y el Skoda no se descompone en absoluto, entrando en las curvas con facilidad y sin aparecer ningún balanceo acusado; el coche se muestra muy estable y apenas se inclina. Los frenos funcionan bien y presentan un tacto agradable. Seguramente el hecho de equipar la suspensión deportiva ha ayudado, pero realmente no hay duda de que el trabajo de base realizado en el chasis del Octavia es el que consigue este comportamiento neutro y solvente en todo tipo de circunstancias, otorgando confianza al conductor.

Ahorrador

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Por último, hablaremos de los consumos, y hay que decir que en este apartado el Octavia con el motor 2.0 TDI de 150 CV cumple con nota. En ciudad, el coche rondará un consumo medio en torno a los 6- 6,5 litros, buena cifra, en la que ayuda bastante el sistema Start-Stop.  Una vez en carretera, circulando por general podremos conseguir consumos por debajo de los 5 litros, mientras que en autovía, los consumos se establecerán entre los 5,2- 5,5, sin llegar a los 6 litros aunque imprimamos un mayor ritmo. Tras ver estas cifras, podemos calificar al Skoda como un coche realmente ahorrador, que mantendrá siempre unos consumos muy buenos en torno a los 5-6 litros aunque variemos nuestro tipo de conducción. Por lo tanto, sus bajos consumos se presentan como uno de sus mayores argumentos de compra.

Puedes encontrar más información sobre el Skoda Octavia Combi TDI 150 CV en la parte de diseño exterior e interior y en el análisis de precio y equipamiento.

Skoda Octavia Combi Exterior:

Skoda Octavia Interior:

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