El grupo Renault se enfrenta a un juicio penal en Francia por su presunta implicación en el escándalo del Dieselgate. La justicia francesa ha decidido llevar al fabricante ante el Tribunal Correccional de París por supuesta manipulación de las emisiones de sus motores diésel, una acusación que la compañía rechaza de plano. La fecha del juicio está fijada para el 1 de abril de 2027, según ha confirmado la Fiscalía.
La investigación, que arrancó en enero de 2017, se centra en vehículos diésel de las normas Euro 5 y Euro 6 fabricados entre 2009 y 2017. La acusación sostiene que Renault habría calibrado los sistemas de control de emisiones para que cumplieran los límites legales durante las pruebas de laboratorio, pero que en condiciones reales de circulación emitían niveles superiores de óxidos de nitrógeno (NOx), un contaminante perjudicial para la salud.
La acusación: manipulación en los test de homologación
Según la Fiscalía francesa, los vehículos de Renault estaban programados para detectar los ciclos de homologación y modificar su funcionamiento para reducir las emisiones solo durante esos ensayos. Esta práctica, conocida como «dispositivo de desactivación», habría permitido a la marca superar los controles anticontaminación de forma fraudulenta. La decisión judicial se basa en hechos ocurridos entre el 1 de septiembre de 2009 y el 12 de enero de 2017, y el caso se califica como estafa agravada.
La defensa de Renault: inocencia y aval judicial

Renault ha respondido con un comunicado en el que rechaza «firmemente haber cometido cualquier infracción». La compañía subraya que la propia orden judicial reconoce que sus vehículos no están equipados con dispositivos diseñados específicamente para detectar los ciclos de prueba. Además, recuerda que el Tribunal Superior de Londres desestimó todas las demandas presentadas contra Renault por fondos de inversión extranjeros, algunos de los cuales también participan en el procedimiento francés. «Renault Group defenderá su inocencia, así como la profesionalidad y la ética de sus 100.000 empleados», afirma la empresa.
Otros fabricantes bajo la lupa en Francia
Renault no es el único en el punto de mira. La justicia francesa también investiga a Volkswagen, el gigante alemán que destapó el escándalo global en 2015, y a varias marcas del grupo Stellantis: Peugeot, Citroën y Fiat. Estos fabricantes podrían enfrentarse a juicios similares por la presunta manipulación de emisiones en sus motores diésel. De hecho, Renault se convierte en el segundo gran fabricante juzgado en Francia por el Dieselgate, después de Volkswagen.
Con el juicio señalado para abril de 2027, el caso Renault se suma a una larga lista de procesos judiciales que han sacudido al sector del automóvil desde que estalló el Dieselgate. Mientras la compañía defiende su inocencia y se apoya en fallos favorables en otros países, la justicia francesa sigue investigando a otros fabricantes. El desenlace de este proceso podría marcar un precedente importante para la regulación de emisiones en Europa y para la responsabilidad de los fabricantes ante las acusaciones de fraude medioambiental.