Sistemas híbridos: breve repaso a la evolución de la técnica

Lexus LS 2018

Actualmente, los coches híbridos junto con los eléctricos “puros”, parecen ser la panacea frente a un recurso finito como es el petróleo. La finalidad de éstos es la de reducir el consumo, lo que se consigue uniendo un motor eléctrico a uno de combustión interna. Sin duda, estos sistemas están en completo auge y todas las marcas realizan grandes esfuerzos por tener algún modelo en su gama que incorpore esta tecnología.

Estamos en la era del avance tecnológico y ello implica no sólo una renovación de los conceptos informáticos junto con un desarrollo de nuestras habilidades para controlarlos, sino también, una adaptación de nuestra forma de vida.

BMW i3 & i8 CrossFade

Los posibles compradores potenciales de cualquier vehículo tienen ahora más opciones que nunca para escoger entre diferentes mecánicas. La diversidad de los nuevos sistemas híbridos puede llegar a ser un hándicap a la hora de comprar nuestro nuevo coche y es por ello, por lo que en este artículo queremos hacer un resumen de los más importantes.

¿Porqué utilizar un motor eléctrico frente a otros tipos de tecnologías?

La principal debilidad de los motores de combustión tradicionales es su falta de eficiencia al arrancar y al ralentí. Sin embargo, un motor eléctrico puede generar su par máximo desde casi cero revoluciones pudiendo compensar el rendimiento pobre a bajas revoluciones de una mecánica tradicional (a modo de compresor). Por otro lado, un motor térmico, logra una mayor eficiencia a altos regímenes de vueltas.

Los sistemas eléctricos permiten recuperar energía de la frenada o de las desaceleraciones pudiendo almacenarla en las baterías. Posteriormente esa misma energía puede alimentar el motor eléctrico; de esta forma conseguimos una conducción más eficiente. Además de todo ello, el rendimiento energético de la fuente de energía eléctrica (híbridos enchufables) es muy superior a la del combustible fósil; esto junto con la mayor eficiencia energética del propio motor, hace que los sistemas híbridos constituyan una opción muy prometedora.

¿Conducir un coche híbrido es igual que conducir uno “normal”?

La respuesta a esta pregunta es, sin lugar a dudas, muy controvertida, ya que, la gran diversidad de variantes de los modelos híbridos conlleva a que cada uno tenga sus peculiaridades a la hora de conducir. No podemos comparar un BMW i3 Rex con un Lexus GS450h. Ambos modelos son híbridos y ambos, pretende semejarse lo máximo posible a la conducción de un coche normal pero existen diferencias.

Mientras que el BMW es un concepto de coche funcional, para hacer pocos kilómetros de una forma cómoda y eficiente sin descuidar la autonomía, el Lexus tiene un concepto orientado a competir con rivales como el Mercedes Clase E o el BMW Serie 5 donde además de suponerse un exquisito confort de marcha, se buscan prestaciones, aplomo, y por supuesto, autonomía para largos viajes.

Lo que sí que está claro, es que todos ellos comparten una premisa y es el “espíritu ecologista”. De hecho, en ninguno de ellos nos va a faltar un cúmulo de botones, alertas, mensajes e incluso “minijuegos” cuyo cometido será en pocas palabras, mimar el acelerador y conducir de una forma eficiente. Los sistemas híbridos más comunes que podemos encontrarnos en el mercado son los siguientes:

Sistemas híbridos en serie

Sistema-híbrido-serie

Es únicamente el motor eléctrico el que impulsa el coche. El motor térmico funciona únicamente como generador eléctrico.

Sistemas híbridos en paralelo

 

Sistema-híbrido-paralelo

Tanto el motor eléctrico como el de explosión, trabajan al unísono. Normalmente el motor eléctrico se sitúa a medio camino entre el térmico y la transmisión lo que les hace muy eficaces. Suele emplearse con motores de explosión pequeños donde se busca que el motor eléctrico lo apoye aumentando la potencia y el par.

Sistemas híbridos mixtos

Sistema-híbrido-mixto

Se les conoce con el nombre de sistemas de reparto de energía. Mediante un engranaje, la distribución de la energía se divide entre el generador y el motor. Al arrancar y a bajas velocidades, es la batería la que proporciona la energía mientras que, a velocidades normales, el motor térmico funciona con la máxima eficiencia y al mismo tiempo, acciona al generador y recarga la batería.

Conclusión

Durante los últimos años, Japón ha sido líder en el desarrollo de vehículos híbridos; una tecnología que hace una década parecía inverosímil al verla sobre Honda Insight de 1999. Aquel coche que suscitaba a pensar que servía para poco más que para presumir de “rareza automovilística” resulta haber servido de inspiración para que los fabricantes europeos hayan comenzado a desarrollar superdeportivos como el BMW i8 o el Porsche Panamera E-Hybrid.

Honda Insight Concept

Por todo ello, hay un hecho que queda claro, existen multitud de tecnologías parejas que se están desarrollando, el Hybrid Air de PSA, los famosos downsizing turbocargados, motores de poco más de un litro de cilindrada que para 2020 lo emplearán más de la mitad de los coches vendidos, o los motores con tecnología Skyactive de Mazda (que utilizan una elevada compresión en la cámara de combustión para mejorar la eficiencia de los motores gasolina con el fin de mantenerse fieles a su filosofía de motores atmosféricos), y es que, los coches híbridos han cuajado en la sociedad y resultan ser rentables para la industria automovilística lo que conlleva que los años venideros sean realmente fructíferos… esto… no ha hecho más que empezar…

Fuente – Apex (2010)

 

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