El proyecto de Audi en la Fórmula 1 ha vivido su primer gran hito con el arranque inicial de su monoplaza de la nueva era híbrida. El primer encendido del conjunto motor-chasis se ha llevado a cabo en la base del equipo en Hinwil (Suiza), después de años de trabajo coordinado entre las distintas sedes europeas de la marca. Con ello, el coche ha pasado de ser un diseño sobre planos y simulaciones a convertirse en un prototipo plenamente operativo.
Este primer «fire-up» supone el punto de inflexión entre la fase de diseño y la realidad en pista, en un contexto en el que la Fórmula 1 estrenará reglamento técnico y motriz. Para Audi, recién llegada como fabricante completo tras tomar el relevo de Sauber, el momento tiene un fuerte componente simbólico: es la primera vez que su propia unidad de potencia híbrida funciona montada en el chasis que competirá en el Campeonato del Mundo.
Un primer arranque que da vida al proyecto
La puesta en marcha se llevó a cabo en las instalaciones de Hinwil el 19 de diciembre, cuando el motor híbrido de Audi rugió por primera vez acoplado al chasis. Aunque el fabricante no ha difundido el sonido de la unidad de potencia, internamente se considera un paso crítico: sirve para comprobar que todos los sistemas mecánicos, eléctricos, electrónicos y de refrigeración están correctamente integrados y se comunican como es debido.
Este tipo de prueba es un clásico en cualquier programa de Fórmula 1, pero en este caso cobra especial relevancia: es el primer Fórmula 1 desarrollado íntegramente bajo el paraguas de Audi. Hasta ahora, Sauber utilizaba motores Ferrari; a partir de la nueva normativa, la estructura suiza pasa a convertirse en la base operativa del equipo oficial de la marca de los cuatro aros, que ha apostado por desarrollar su propia unidad de potencia.
La operación ha sido el resultado de la coordinación entre la división de motorización en Neuburg (Alemania), el equipo de chasis en Hinwil y el nuevo centro técnico de Bicester. Los tres polos han trabajado en paralelo para llegar a tiempo a una fecha clave en el calendario interno: lograr que el motor arrancase sin problemas instalado en el coche antes del cambio de año deportivo.
Una unidad de potencia adaptada a la nueva normativa
El motor que Audi ha puesto en marcha por primera vez está diseñado conforme a la normativa que entrará en vigor con la nueva era híbrida de la Fórmula 1. La reglamentación incrementa notablemente el peso de la parte eléctrica y exige el uso de combustibles sostenibles, en línea con los objetivos de descarbonización de la categoría y con la propia estrategia tecnológica del fabricante alemán.
La marca trabaja con la premisa de superar la barrera de los 1.000 caballos combinando el motor térmico con una potente sección eléctrica, lo que plantea desafíos importantes en el terreno de la gestión de energía, la eficiencia térmica y la fiabilidad. La integración de sistemas de recuperación energética más exigentes y la adaptación a nuevos combustibles obliga a exprimir la electrónica y la arquitectura de la unidad de potencia para evitar pérdidas de rendimiento o problemas de durabilidad.
Con el primer encendido ya resuelto, la fase que se abre ahora está centrada en simulaciones, pruebas de banco y validación de fiabilidad. Desde Audi apuntan a que la gestión de la energía, tanto en clasificación como en carrera, será uno de los factores que marcarán la diferencia respecto a rivales como Ferrari o Mercedes, que cuentan con una larga experiencia con los actuales sistemas híbridos.
Declaraciones y visión estratégica de Audi
El máximo responsable de la compañía, Gernot Döllner, CEO de Audi y presidente del consejo de Audi Motorsport AG, ha subrayado el valor de este paso como parte de un proyecto que va más allá del puro resultado deportivo. Asegura que la entrada en Fórmula 1 forma parte de la renovación de la marca y de su voluntad de situarse en primera línea tecnológica, reflejada en el conocido lema de la casa de Ingolstadt.
Döllner considera que este hito funciona como un catalizador interno, generando orgullo, identidad y cohesión entre las distintas sedes y departamentos implicados. La primera puesta en marcha del motor en el monoplaza se interpreta dentro de Audi como una demostración tangible de que la apuesta por desarrollar un propulsor propio empieza a dar frutos y que la organización está alineada en torno a ese objetivo.
En el plano deportivo y técnico, el proyecto está liderado por Mattia Binotto, ex responsable de Ferrari en Fórmula 1. El ingeniero italiano ha insistido en que este primer encendido es un paso emotivo, pero también puramente pragmático: confirma que la integración de los principales sistemas funciona y permite orientar el trabajo hacia la siguiente etapa, la de rodar en pista y recopilar datos reales.
Binotto mantiene, no obstante, un discurso prudente. Ha recalcado que la temporada del cambio de normativa será una especie de «día cero» para Audi, con la mirada puesta en un horizonte a medio plazo que podría situar el objetivo de luchar por el título alrededor de 2030. Desde su punto de vista, la prioridad ahora es construir una plataforma técnica robusta que permita crecer de forma sostenida, en lugar de perseguir resultados inmediatos a cualquier precio.
El papel del Audi Revolut F1 Team y su estructura
En paralelo al desarrollo técnico, el equipo ha ido definiendo su fachada comercial y deportiva. Bajo el nombre oficial de Audi Revolut F1 Team, fruto del acuerdo con la firma financiera que actuará como patrocinador principal, la escudería hereda la infraestructura de Sauber pero con una identidad de marca renovada.
La dirección deportiva recae en Jonathan Wheatley, conocido por su larga trayectoria previa en Red Bull. El británico, que ha acompañado la transición de Sauber hacia su nueva etapa como Audi, considera que el primer fire-up tiene un peso fundamental en el ánimo de la plantilla. Habla de un impulso de motivación y de una mayor claridad de rumbo ahora que el coche deja de ser un concepto abstracto y empieza a convertirse en una herramienta competitiva concreta.
Wheatley remarca que el encendido exitoso permite al equipo fijar con mayor precisión las siguientes fases del calendario: la consolidación de los datos de banco, las validaciones en fábrica, el paso a las primeras vueltas en pista y, finalmente, el debut oficial en competición. Melbourne, sede del Gran Premio de Australia que abrirá la temporada, ya se contempla como la primera gran cita del proyecto.
Una apuesta propia tras la etapa con motores Ferrari
La llegada de Audi a la parrilla se produce tras un periodo en el que Sauber competía con motores Ferrari, y en un contexto en el que otra marca, Cadillac, también se incorporará como nueva escudería. Aunque la marca estadounidense ha acaparado parte de la atención mediática, el desafío de Audi es distinto: asumir el doble rol de constructor de chasis y de fabricante de su propia unidad de potencia.
El anuncio inicial del proyecto tuvo lugar en 2022, en el Gran Premio de Bélgica, cuando se hizo pública la adquisición progresiva de Sauber. Desde entonces, el objetivo ha sido transformar una estructura consolidada del medio de la parrilla en un equipo oficial con recursos y ambiciones de fábrica. El primer encendido en Hinwil marca el momento en el que esa transición pasa de los despachos y las maquetas a un coche capaz de arrancar y, en breve, de rodar en circuito.
Calendario: de Berlín a Barcelona y más allá
Tras superar este hito técnico, Audi ha activado también su plan de comunicación y presentación ante el público. El próximo gran paso será el evento de lanzamiento en Berlín, donde se dará a conocer la decoración definitiva del coche y la identidad visual completa del equipo para la nueva etapa en Fórmula 1.
Este acto en la capital alemana reforzará el vínculo de la escudería con sus raíces en Europa central, al tiempo que servirá de pistoletazo de salida para la parte más visible del proyecto. Está previsto que el monoplaza, cuyo nombre interno es R26, se muestre al público y a los medios antes de comenzar las primeras pruebas de pretemporada.
Después de Berlín, el plan pasa por desplazarse al Circuit de Barcelona-Catalunya para una serie de test privados a puerta cerrada, programados entre el 26 y el 30 de enero. Será la primera oportunidad para comparar, al menos de manera interna, el rendimiento del Audi con el de otros coches de la nueva generación y para empezar a pulir reglajes, mapas de motor y gestión de energía en condiciones reales.
El calendario de la Fórmula 1 contempla también dos semanas de pruebas oficiales en Bahréin, con sesiones previstas del 11 al 13 y del 18 al 20 de febrero. A partir de ahí, el siguiente gran punto rojo para Audi será el Gran Premio de Australia, cita inaugural en Melbourne, donde la escudería se pondrá a prueba en carrera por primera vez frente al resto de la parrilla.
Preparativos internos y nuevo Content Hub
En el apartado organizativo y mediático, el equipo está ultimando detalles para su debut. Coincidiendo con la presentación de Berlín, entrará en funcionamiento un nuevo Content Hub específico para Audi F1, pensado como centro neurálgico para distribuir comunicados, noticias, material audiovisual y actualizaciones sobre los fines de semana de gran premio.
Este portal servirá, según la escudería, como referencia informativa tanto para aficionados como para medios de comunicación. Los periodistas podrán registrarse para recibir notas de prensa y documentación técnica, lo que refuerza la apuesta de la marca por una comunicación estructurada y centralizada, acorde con el peso que se espera que tenga Audi en la nueva era de la Fórmula 1.
Un camino largo con una base ya consolidada
Con el motor ya en marcha y el chasis plenamente integrado, Audi entra en una fase decisiva de su programa hacia la temporada de cambio normativo. Las próximas semanas estarán marcadas por un trabajo intenso de validación, ajustes de fiabilidad y puesta a punto, mientras el equipo se prepara para afrontar las primeras vueltas en Barcelona y los test posteriores en Bahréin.
Aunque las expectativas externas son altas, la propia estructura insiste en que el verdadero objetivo es consolidar una base técnica y organizativa sólida que permita crecer paso a paso. El primer encendido del motor no garantiza resultados inmediatos, pero sí confirma que el proyecto avanza conforme a lo previsto y que la compleja maquinaria de un nuevo fabricante en Fórmula 1 empieza a funcionar de manera coordinada.
Desde Europa, y especialmente desde los centros de Hinwil, Neuburg y Bicester, se percibe que este primer rugido del monoplaza de Audi marca el arranque real de una etapa que combinará ambición tecnológica, nuevas normas de sostenibilidad y una fuerte competencia en la parrilla. Lo que hasta hace poco eran planes y promesas se ha convertido ya en un coche encendido, un calendario definido y un equipo que comienza a perfilar su papel en la próxima era de la Fórmula 1.
Foto: Audi
Vídeo: DAZN