Las conductas que más riesgos generan en carretera centran ahora la atención de la DGT, organismo dependiente del Ministerio del Interior. Sus campañas de vigilancia, coordinadas con la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, combinan controles de distracciones, pruebas de alcohol y drogas y seguimiento de excesos de velocidad. En paralelo, el organismo dirigido por Pere Navarro mantiene su advertencia sobre los intentos de fraude que suplantan su identidad para cobrar supuestas multas.
En la última campaña de control de distracciones, los agentes formularon 9.245 denuncias y revisaron el paso de 422.927 vehÃculos. Una parte muy relevante estuvo relacionada con el uso indebido del teléfono móvil, mientras que también aparecieron sanciones por cascos, auriculares, cinturón, lectura, búsqueda de objetos, comer, fumar o usar mal los navegadores. Los controles preventivos añadieron positivos por alcohol y drogas, dentro de una labor que no se queda solo en la imagen fÃsica del conductor.
El móvil, la infracción más detectada
El uso del teléfono móvil al volante concentró el 42,3% de las denuncias de la campaña. La DGT recuerda que el uso indebido puede suponer seis puntos menos en el permiso, mientras que la norma contempla tres puntos en un supuesto menos grave. No es un detalle menor: se trata de una conducta que aparece tanto en vÃas urbanas como en autovÃas y que los agentes detectan a diario.
Además del móvil, el balance incluyó otras distracciones muy variadas>:
- 441 denuncias por conducir con cascos o auriculares conectados a reproductores de sonido.
- 421 vinculadas al cinturón de seguridad.
- 257 por leer al volante, 136 por buscar objetos con el vehÃculo en marcha, 112 por distraerse con los ocupantes, 83 por comer y 29 por fumar.
- 49 por usar indebidamente sistemas de navegación, 70 por otros sistemas de comunicación y 1.839 por distintos tipos de distracción.
La suma de todos esos apartados muestra que el problema no es solo una pantalla. Cualquier tarea que aparte la vista de la vÃa, aunque parezca breve, multiplica el riesgo de no ver una frenada, un peatón o un obstáculo.
Alcohol, drogas y velocidad
Los controles preventivos también localizaron a 1.061 conductores con alcohol por encima de lo permitido que, además, incurrÃan en alguna distracción. En drogas se contabilizaron 931 positivos. La DGT insiste en que estas conductas pueden tener consecuencias administrativas y, en los supuestos más graves, penales.
El Código Penal considera delito conducir con más de 0,60 miligramos de alcohol por litro de aire espirado o más de 1,2 gramos por litro de sangre. También castiga negarse a las pruebas reglamentarias y circular a más de 60 km/h sobre el lÃmite en vÃa urbana o 80 km/h en interurbana. En esos casos puede imponerse prisión, multa o trabajos en beneficio de la comunidad, además de la privación del permiso.
Multas: solo por canales oficiales
La DGT avisa de que no comunica sanciones por SMS ni por correo electrónico. La vÃa oficial es el correo certificado o, si el interesado lo ha solicitado, la Dirección Electrónica Vial. Por eso, cualquier mensaje que pida pagos por Bizum, transferencias o enlaces sospechosos debe tratarse como un posible intento de phishing. Abrir esos avisos o facilitar datos puede acabar en pérdidas económicas y suplantaciones.
Perder puntos no lo cubre todo
Una persona puede conservar parte del saldo de puntos y, aun asÃ, quedarse sin carné por una privación judicial. El Código Penal contempla esta medida para delitos contra la seguridad vial, como la conducción bajo alcohol o drogas, la conducción temeraria, el exceso de velocidad más grave o abandonar el lugar de un accidente con fallecidos o lesiones. En este último caso, la privación puede oscilar entre seis meses y cuatro años según las circunstancias.
El conjunto de estas actuaciones deja una idea clara: la DGT está endureciendo la vigilancia sobre las conductas que más accidentes provocan y pide a los conductores que no se fÃen de avisos fraudulentos. El móvil, el alcohol, las drogas, la velocidad excesiva y la falta de atención siguen siendo los principales puntos de control. A la vez, el ordenamiento permite castigar con la retirada judicial del permiso incluso cuando aún quedan puntos, de modo que la sanción administrativa no es el único escenario posible.