Prueba Ford B-Max 1.0 Ecoboost 125 CV, diseño exterior e interior

Prueba Ford B-Max 1.0 Ecoboost

Sobre la plataforma del Fiesta, Ford decidió crear un nuevo modelo de corte familiar, un monovolumen urbano que combinara un tamaño muy contenido con un espacio interior y habitabilidad cuidadas recurriendo a soluciones tan originales como prácticas. Éste es el Ford B-Max.

Esta semana toca ponernos a los mandos de un monovolumen que presenta dos novedades tales como las puertas sin pilar central y el motor 1.0 Ecoboost de 125 caballos, que ya probamos en el Focus, y que en el Ford B-Max debería de ir aún mejor, pero eso lo veremos mañana.

Diseño inteligente

Por lo general el diseño de los monovolúmenes no es pasional ni atrevido, con alguna excepción, por eso podemos hablar de diseño inteligente. El Ford B-Max cumple a la perfección este criterio, donde el sistema de puertas sin pilar central es la característica que sencillamente define al coche.

Prueba Ford B-Max 1.0 Ecoboost

Su aspecto puede recordarnos sutilmente al Ford Fiesta, del que deriva, con unos faros delanteros afilados y una parrilla ovalada que delata el sello estilístico de la marca. La trasera se aleja del diseño Fiesta con líneas más cuadradas pero a la vez manteniendo un cierto aspecto dinámico que pueda atraer, por ejemplo, a familias más jóvenes.

En conjunto es un coche alto pero bien proporcionado que, con nuestra unidad, llega a un nivel de atractivo bastante alto gracias a las llantas de 17 pulgadas de cinco radios y al acabado más alto de gama Titanium X.

Pero lo más importante del Ford B-Max son las puertas. Las delanteras se abren de forma convencional, las traseras son corredizas. Hasta aquí todo bien, pero llega el momento de abrirlas y vemos, o mejor, no vemos el pilar central. Ford ha integrado el pilar en las propias puertas de forma que una vez cerradas el resultado sea el mismo, tanto en rigidez como en seguridad, a llevar un pilar B convencional.

Prueba Ford B-Max 1.0 Ecoboost

Las ventajas son claras. En primer lugar, el acceso a las plazas traseras es tremendamente sencillo pero lo mejor es, y más en un coche de corte familiar, la facilidad para meter a los niños en las sillitas infantiles. No nos molestará ni la puerta ni el propio pilar, todo ventajas. A la hora de cargar objetos pesados también notaremos la diferencia, con un asiento del copiloto que además es abatible.

Pero hay un par de inconvenientes a los que habrá que acostumbrarse. El primero es que las puertas, al formar parte, literalmente, de la estructura, son más gordas y pesan más que unas puertas convencionales. Por otro lado, las puertas traseras una vez abiertas son algo complicadas de cerrar desde dentro al quedar muy atrás el tirador. En cuanto al acceso, puede molestarnos un saliente a los laterales de los asientos. En general, nada preocupante o que no podamos normalizar.

Interior espacioso

El interior del Ford B-Max destaca por su espacio. Es un monovolumen urbano pero no por ello es menos práctico. El salpicadero muestra un diseño típico de la marca, muy similar al Fiesta, con una parte central en negro brillante que puede resultar algo sucia si somos muy maniáticos.

Prueba Ford B-Max 1.0 Ecoboost

La calidad me parece bastante buena, una construcción aparentemente sólida con material acolchado en las partes superiores y duro en las menos vistosas. Los mandos se sitúan muy a mano y lo único que no convence tanto es la gran cantidad de botones en la consola para el manejo del sistema de infoentretenimiento y una pantalla central demasiado pequeña.

Dejando de lado el tema diseño, la posición de conducción del Ford B-Max me parece muy buena, con unos asientos amplios y cómodos, aunque el mullido es bastante duro. El volante es algo a destacar, es extremadamente gordo, pero cuidado, no es incómodo en absoluto, simplemente cuando cojas otro coche te parecerá estar agarrando poco más que un fideo.

Prueba Ford B-Max 1.0 Ecoboost

Pasamos a las plazas traseras y volvemos a encontrar espacio, tanto para las piernas como para la cabeza, aunque no tanto en anchura si van a viajar tres personas adultas. Los asientos laterales son cómodos, el asiento central es más fino y plano, pero el mullido es lo suficientemente blando como para no maldecir al que te lo cedió en viajes largos. Lo que sí echamos de menos son algunos huecos portaobjetos de más en estas plazas traseras.

Maletero

El maletero del Ford B-Max no es de los más grandes de su categoría, pero con 318 litros seremos capaces de encajar sin problemas el equipaje de 4 pasajeros. Si necesitamos mayor espacio o vamos a meter un objeto largo podremos abatir los asientos traseros en 60/40 e incluso el asiento del copiloto. Como detalle cabe destacar la alfombrilla que cubre los asientos traseros una vez abatidos con un lado suave y otro de material más duro y fácil de limpiar.

Las formas son muy aprovechables con, además, una bandeja ajustable en dos alturas para ganar fondo o bien colocar la carga a ras de la boca de entrada. Ford nos obsequia con un recipiente portaobjetos que puede resultar útil para ordenar algunos objetos de poco volumen, pero que habrá que dejar en casa si buscamos la máxima capacidad.

Prueba Ford B-Max 1.0 Ecoboost

Nos despedimos por hoy de nuestra prueba del Ford B-Max habiendo repasado su aspecto exterior e interior además de analizar las ventajas e inconvenientes de su peculiar sistema de apertura de puertas. Mañana volvemos para poner en marcha el 1.0 Ecoboost de 125 caballos de nuestra unidad y contaros qué tal se comporta en este monovolumen urbano.

Más información – Prueba Ford B-Max 1.0 Ecoboost 125 CV, motor, conducción y consumos, Prueba Ford Focus Titanium Ecoboost 125 cv, diseño exterior e interior

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