Prueba Mercedes Clase V 250 Bluetec, motor, conducción y consumos (con vídeo)

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La Mercedes Clase V que tenemos esta semana en la sección de pruebas de ActualidadMotor ya nos va dejando las cosas claras. Ya hemos podido conocer en la primera parte de la prueba el salto cualitativo en diseño y en materiales, todo ello con una gran habitabilidad para hasta ocho pasajeros y multitud de elementos de confort que hacen que pueda estar a la altura de una berlina.

Ahora es el momento de repasar la dinámica, otro de los aspectos importantes. Mercedes prometía un gran paso adelante con esta Clase V, y es lo que vamos a comprobar. Nuestra unidad de pruebas es la versión más potente, la Clase V 250 Bluetec con motor 2.1 diésel de 190 caballos asociado a un cambio automático de siete marchas que envía la fuerza a las ruedas posteriores.

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En la gama de la Mercedes Clase V no encontraremos acceso y arranque sin llave. Tendremos que abrir pulsando el botón de la llave y arrancar introduciendo la característica llave de Mercedes, sin espadín (tiene uno extraíble para abrir las puertas en casos de emergencia). Cuando el motor cobra vida no hay lugar a dudas de su naturaleza diésel. Es bastante ruidoso, aunque como el aislamiento de la Clase V es bueno se camufla bastante. Transmite unas ligeras vibraciones al pedalier.

Para iniciar la marcha basta mover la palanca de cambios situada tras el volante. Su accionamiento es muy suave y su posición es perfecta, muy cómoda. Ocupa el lugar de la palanca de los retrovisores en otros coches (el mando de intermitencias luces y retrovisores es único, ubicado a la izquierda). Su posición puede confundirnos en un primer momento y puede que si queremos accionar los limpiaparabrisas, que no son ni pueden ser automáticos, cambiemos de velocidad. A mi me pasó, metí la N (punto muerto) circulando por autovía.

Clase V 250, la opción prestacional

Con 190 caballos, 440 Nm de par y un 0-100 en ficha de 9,1 segundos, no estamos ante un vehículo lento. De hecho, pocas furgonetas se suelen ver con motores de esta potencia. Las Clase V 200 tienen 136 caballos y las 220 163 caballos. De potencia la V250 va muy bien servida. Su aceleración es rápida, también sus recuperaciones y afrontar adelantamientos no supondrá ningún problema, ya que tendremos muy buena respuesta.

La caja de cambios automática cuenta con el Agility Select, que nos permite elegir entre los modos de conducción Eco, Confort, Sport y Manual. Se nota mucho la diferencia entre ellos. El primero cambia antes de marcha, para mantener regímenes bajos del motor y optimizar consumos. Es perfecto en ciudad, pero en carretera hace que las reacciones sean poco vivas. El modo Confort ofrece una mejor respuesta y es el que se coloca por defecto cada vez que arrancamos. En Sport la respuesta es mucho más enérgica, se apuran más las marchas y los cambios son más rápidos. Este modo es perfecto para carreteras de montaña o cuando queramos ir ágiles. El modo manual nos permite cambiar manualmente con las levas, aunque accionándolas también accederemos a el sin necesidad de recurrir al selector.

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De por sí, la caja de cambios de siete velocidades de Mercedes siempre ha tenido fama de ser suave, pero no especialmente rápida. En un vehículo como la Clase V me parece más importante la primera característica, siendo la rapidez suficiente. Destacar eso sí que cuando estamos próximos a detenernos se notan unas pequeñas vibraciones y al detenernos se escucha un pequeño golpe en la zona del diferencial trasero. El Stop & Start tiene un funcionamiento impecable, ya que casi no se nota su actuación y además mantiene la dirección asistida cuando el motor está parado.

Elevado confort de marcha

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Según recorremos kilómetros, cada vez nos parece más merecido el nombre de la Clase V. Deja de lado la denominación Viano de la anterior generación para adoptar una en línea con los turismos de la marca. Por equipamiento y materiales está a la altura de estos, pero también por confort de marcha. El aislamiento acústico es muy bueno y en el habitáculo se viaja en silencio, aunque por cuestiones obvias el ruido aerodinámico es el más presente.

Las suspensiones son muy cómodas. No transmiten las irregularidades, son blandas y dejan balancear la carrocería, aunque ello no perjudica en exceso, ya que la pisada de la Clase V es firme y transmite confianza. Mercedes ofrece de forma opcional un tren de rodaje deportivo que no hemos probado. Pese a su tamaño, el viento lateral no le afecta mucho. El modelo equipa de serie el Crosswind Assist, que ayuda a corregir la trayectoria.

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La dirección ofrece un buen grado de asistencia y se agradece cuando toca maniobrar. La Mercedes Clase V larga (la probada) tiene una longitud de 5,14 metros, por lo que no es el vehículo idóneo para la ciudad. Pese a su tamaño, la maniobrabilidad es buena ya que tiene un muy buen radio de giro de 11,8 metros entre paredes. La Ford Grand Tourneo Connect (4,82 metros) de una prueba anterior necesita 12,5 metros. Un punto negativo es que al girar la dirección a tope esta hace unos ruidos y transmite unas pequeñas sacudidas a la carrocería. Este fenómeno sucedía en una Mercedes Viano de generación anterior.

Conducir de noche es un absoluta maravilla. Los Faros LED, de serie en el acabado Avantgarde, iluminan de forma excepcional, tanto en cortas como en largas. La conmutación automática de cortas y largas funciona además muy bien, sin deslumbrar al resto de conductores. La iluminación LED cuesta unos 2.000 euros, pero es un elemento a valorar si se va a conducir de noche. Cabe destacar también el buen funcionamiento del control de crucero adaptativo y de la frenada automática de emergencia, que actúa con contundencia y eficacia.

Consumos sensibles al uso

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Pese a que una semana es un tiempo prolongado para probar un vehículo, no es posible emitir los juicios más certeros en cuanto a consumo de combustible. La Mercedes Clase V 250 me ha parecido bastante frugal dadas sus dimensiones y peso, aunque el consumo homologado de 6,0 litros es más utópico que la paz en el mundo. Además, es un vehículo sensible al uso, donde la ortografía, la carga y nuestra forma de conducir tienen mucha influencia en el gasto de combustible.

En 1.500 kilómetros de prueba nuestro consumo medio quedó situado en 8,2 litros a los 100. En recorridos por autovías y autopistas, en condiciones favorables y con una o dos personas podemos hacer medias de 7,7 litros, que es una marca muy buena, aunque lo normal será moverse entre esta cifra y los 8,5 litros. Si hay mucho viento y desniveles fácilmente el consumo podría llegar a los 10 litros, sin carga.

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En carreteras lentas y con desniveles el consumo medio también subirá, a cifras cercanas a los 9 o 9,5 litros, mientras que en ciudad no será complicado rondar los 10 litros o más, aunque aquí es justo reconocer que no hemos hecho recorridos lo suficientemente largos para tener un dato más certero. La mayor parte de la prueba se ha hecho con poca carga.

Puedes encontrar más información sobre la Mercedes Clase V 250 Bluetec Avantgarde en la parte de diseño exterior e interior y en el análisis de precio y equipamiento.

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