Prueba Opel Insignia OPC, un ejecutivo divertido

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El sonido ronco que llega a mis oídos tras un pequeño bosque cerrado no lo provoca un animal salvaje… pero podría serlo. Me encuentro en mitad de la presentación nacional de la nueva gama Opel insignia, y por fin, toca la parte más picante. No, no me refiero a que nos vayan a poner comida mejicana para almorzar, es algo aún más picante. En unos instantes, me subiré a la máxima expresión del Insignia, a su exponente número uno, la cúspide de esta pirámide y el dueño de esos “ladridos” que se escuchaban a los lejos… el Opel Insignia OPC.

Si todavía no había encontrado la excusa perfecta por haberme contenido esta madrugada y no dejar hecho añicos el despertador cuando sonaba como un martillo pilón, en frente de mí tengo una muy buena. Voy a conocer de cerca a la “joya” más potente de Rüsselsheim y, me saluda, con carrocería familiar… Sin duda, una buena herramienta para evitar que tus hijos lleguen tarde a la escuela.

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Nuevos ingrediente con sabor a actualización

En el Salón de Frankfurt pudimos contemplar los cambios que había sufrido esta nueva generación de la berlina deportiva. Al igual que sus hermanos de gama, el Insignia OPC recibe retoques tímidos en su diseño exterior e interior, y mejoras significativas en su mecánica. Antes de que os llevéis las manos a la cabeza, os puedo decir que su potencia, que no era nada despreciable, sigue intacta, y su estructura, ha sido trabajada a conciencia. Pero para empezar, analicemos de cerca el pelaje de este lobo que parece tan inofensivo como un cordero.

Fiel al nuevo lenguaje de la marca, la parte frontal recibe una pequeña actualización diferenciada por el parachoques y los ópticos afilados de nueva factura. Por su puesto, la “estirpe OPC” debe diferenciarse de la “plebe” y por tanto, los “dientes de sable” no podían faltar. El lateral continúa encontrando prácticamente el mismo fluir de línea que se unen en una zaga con pilotos más atractivos y una doble salida de escape integrada en la carrocería. El conjunto culmina con las enormes llantas de 19 pulgadas que dan buena cuenta de que lo que mueven, no es un carrito de helados.

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A medio camino…

Los “Recaro” que me reciben nada más acceder a su interior harían quitarse el sombrero hasta al cowboy más rudo del Oeste. Tapizados en cuero negro, estos baquets, le otorgan un “aire de competición” a una atmósfera no demasiado radical, pero si destacada por detalles personales. Mientras voy acomodándome las siglas OPC, presentes en la palanca de cambios o las alfombrillas, los pedales de aleación, y el volante, achatado y grueso, se encargan de recordarme que estoy a punto de despertar el corazón de una berlina de más de 300 caballos. Solo con pensarlo me recorre un escalofrío por toda la espalda que ni la profunda mirada de Hannibal Lecter fue capaz de provocarme.

Salvo por estas pequeñas diferencias, el resto, sigue el formato establecido por la familia Insignia. Una espacio presidido por la pantalla de ocho pulgadas de la consola central que analizamos en el artículo sobre el diseño exterior e interior del nuevo Opel Insignia y que puedes conocer a fondo aquí.

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¡En marcha!

Pero basta ya de mirar y pasemos a sentir. La acción está a punto de llegar y la excitación que se apodera de mi pie derecho lo nota. Engrano la primera velocidad y acelero, el estruendo no se nota tanto aquí dentro. Los metros de tierra que me separan hasta llegar a suelo firme son interminables. Pisando en terreno asfaltado comienzo a intimar con este Opel Insignia OPC. Según apuntan los padres del retoño, éste viaja sobre un tarado completamente modificado: suspensión revisada y eje trasero trabajado. Comprobémoslo.

Por desgracia, ni el tiempo, ni el recorrido, ni las circunstancias, me permitirán hacerlo con mesura, pero para un primer contacto, no se puede pedir más. Piso la pala con rabia en cuanto encuentro la oportunidad y no me regala su potencia con rapidez, se hace de rogar más de lo esperado. Eso sí, cuando lo hace, te deja completamente incrustado en las butacas. Los 435 Nm de par empujan como un enfurecido equipo de rugby.

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Manoteando entre enlazadas

Tomo la salida que apunta el rutómetro donde vienen marcado el breve recorrido que debo seguir para pasear a este juguete, el Opel de producción en serie más potente de la historia. Mientras continúo subiendo de vueltas a este V6 de 2.8 litros y 325 CV, una tarea que hace de maravilla siempre y cuando la aguja no ronde muy abajo del cuentarrevoluciones, diviso el primer giro. La carretera es ancha y está de buen ver, así que me permito el lujo de frenar un poco más tarde. El sistema de frenos que “calza” mi estimado amigo, con inscripción Brembo en azul, sello distintivo OPC, muerden con contundencia y tienen pinta de no desfallecer hasta pasadas muchas tandas en circuito.

Precisamente en un trazado de verdad, es donde podríamos descubrir todo el potencia del Opel Insignia OPC. Apartados como el de la aceleración, de 0-100 km/h en 6 segundos -6.3 con acabado Sports Tourer-, o su velocidad máxima, 250 km/h limitada electrónicamente -270 km/h con el Pack OPC Unlimited-, están reservados para una prueba en pista cerrada. Pero quien no se conforma, es porque no quiere y, por ello, aprovecho los últimos minutos que me quedan subido a esta sosegada berlina con alma traviesa.

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Buen trabajo

Como os decía antes de salir de aquel terreno empedrado, uno de los aspectos más cuidados en el Insignia OPC es su tarado. Éste, ha sido revisado con lupa consiguiendo que, gracias a la suspensión delantera HiperStrut y el chasis activo FlexRide, incluso la carrocería Sports Tourer disfrute de unas cualidades dinámica muy aceptables. Todo un cóctel que se suma a la tracción 4×4 adaptativa que me permite, sin temer por cuál pudiera ser el espinoso desenlace, acelerar a fondo metros antes de salir de cada giro. Una rapidez solo puesta en duda a la hora de echar mano de la caja de cambios manual. Seis velocidades que, pese a estar bien ajustadas, pecan de unos recorridos algo largos.

El tiempo se agota y me llevo de este Opel Insignia OPC un buen primer contacto. Una berlina deportiva que sin ser extremadamente radical, puede hacerte disfrutar más de una tarde por tu carretera favorita o en tu circuito más cercano. Con esta nueva entrega se liman asperezas y se presenta un producto actualizado y con el mismo objetivo definido. Los chicos de Opel van por muy buen camino y, a pesar de que aún les queda por recorrer, no se les puede negar que con este precio, tienen un buen número de razones: desde 44.130 €.

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Más información – Prueba gama Opel Insignia, diseño, equipamiento y precio, Prueba gama Opel Insignia, al volante

 

 

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2 comentarios

  1.   Davis dijo

    Un artículo muy completo. Por lo que se puede leer aquí y en otras webs especializadas, Opel está superándose y destacando en cuestión de relación calidad-precio. Se queda un servidor con ganas de probar esta “máquina”.

    1.    Enrique León dijo

      Gracias por el comentario Davis. Opel sabe que la competencia es brutal y por eso está ajustando al máximo ese binomio. Con todo, el Opel Insignia OPC se desmarca como una opción a tener muy en cuenta…

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