Prueba Seat Ibiza FR Plus 1.6 TDI 95 CV DSG7

Uno de los modelos más conocidos y queridos del mercado automovilístico es el Seat Ibiza, que actualmente es el segundo turismo más vendido en España, por detrás de su hermano Seat León. Este modelo para el segmento B estrenaba generación en 2017 y, aunque ya lo probamos a fondo hace prácticamente un año, ahora volvemos a ponernos a sus mandos para examinarlo.

La razón principal de volver a subirnos al Seat Ibiza es que en aquel momento lo probamos en una versión muy básica. Llevaba un acabado Reference y el motor 1.0 de gasolina con 75 CV. Ahora queríamos probar el lado opuesto, una versión muy equipada -aunque no full equip-. Es por ello que nos hemos decantado por una unidad con el acabado FR Plus, varios opcionales y la mecánica 1.6 TDI de 95 CV con cambio DSG de 7 marchas.

Como podrás imaginar, en muchos aspectos tanto la unidad básica probada varios meses atrás como esta con acabado FR Plus son idénticos. Por tanto, para no repetir muchos conceptos y detalles, nos vamos a centrar en las diferencias experimentadas, así como en el comportamiento de esta variante más dinámica.

Más pasional y deportivo

Los cambios estéticos saltan a la vista. Aunque lógicamente las formas principales se mantienen, el Seat Ibiza con acabado FR Plus ofrece una estética mucho más deportiva, con más carácter. Empezando por el frontal, el Ibiza FR Plus incorpora de serie faros de LED, parrilla en negro brillante con la inscripción FR y contornos cromados, así como un paragolpes específico.

Destacar que los contrastes del negro brillante en esta carrocería de color “Rojo Desire” le sientan como un guante. El color negro brillante aparece en la parrilla, en los contornos de los antinieblas, en el techo solar panorámico y en las carcasas de los retrovisores exteriores.

Las llantas de 18 pulgadas de esta unidad son opcionales y la verdad es que su diseño con acabado bicolor es muy atractivo, con cinco finos radios dobles. Eso sí, dejan ver demasiado el tambor de freno en las ruedas traseras (también en color negro), algo que personalmente no me gusta nada.

En la parte trasera tenemos un paragolpes específico con su parte inferior terminada en negro a modo de “difusor”. A los lados de esta pieza plástica se encuentran dos embellecedores cromados que simulan una doble salida de escape, aunque son totalmente falsas. La salida real del sistema de escape se encuentra oculta por debajo de paragolpes y en el lado izquierdo. Aunque no es la única marca que recurre a ello, lo cierto es que es una solución un tanto “cutre”, si se me permite la expresión.

Más calidad interior y más equipamiento

Si el exterior cambia notablemente del acabado más básico al más equipado, en el interior ocurre lo mismo. Los materiales empleados en las partes más visibles del habitáculo son distintos, con una apariencia más vistosa y una mayor calidad. Fijaos en la parte media del salpicadero, en las costuras rojas a contraste o en el volante de apariencia mucho más deportiva.

En el centro del salpicadero nos encontramos con una pantalla táctil a color de grandes dimensiones que además cuenta con navegador. Su funcionamiento es sencillo e intuitivo, procesando con bastante fluidez. En esta misma pantalla se proyecta la imagen de la cámara de marcha atrás.

Los asientos son específicos en este acabado FR Plus, con una mejor calidad en su tapizado y una mayor sujeción lateral para evitar que nos desplacemos en las curvas cuando aumentamos el ritmo. Eso sí, no tienen regulación del apoyo lumbar y reconozco haberlo echado un poco de menos durante un viaje de 600 kilómetros entre ida y vuelta en un solo día.

Esta unidad del Seat Ibiza FR Plus no trae el cuadro de instrumentos digital, el Seat Digital Cockpit. Aunque es un extra prescindible, lo cierto es que cambia mucho y aporta una imagen muy tecnológica al habitáculo, pues de sobra es ya conocida la calidad de este cuadro de instrumentos visto en muchos vehículos del Grupo Volkswagen y que ahora está aterrizando en Seat. Su precio, para quienes decidan adquirirlo, es de 310 euros, por lo que considero que merece la pena.

En términos de habitabilidad de las plazas delanteras y traseras, así como del espacio en el maletero no varía en absoluto respecto a la unidad probada meses atrás. Cuatro adultos de estatura normal pueden viajar bastante holgados y los 355 litros del maletero son bastantes para un coche de este segmento B.

Gama mecánica

El Seat Ibiza está disponible con varias mecánicas de gasolina y diésel, así como con una opción mecánica TGI, la cual puede funcionar tanto con GNC (Gas Natural Comprimido) como con gasolina. Ojo, no confundir con GLP (Gas Licuado del Petróleo), pues el número de estaciones de servicio donde poder recarga GNC es muy inferior, aunque poco a poco se van ampliando las infraestructuras. Por otro lado, existen cambios manuales y también transmisiones DSG de 7 velocidades.

Actualmente, y con los cambios llevados a cabo semanas atrás por el cambio de normativa anticontaminación y las nuevas homologaciones con el WLTP, el Seat Ibiza está disponible con motores diésel de 80, 95 y 115 CV, así como propulsores de gasolina de 95 y 115 CV. Esperamos que muy pronto vuelva a estar disponible el 1.5 TSI de 150 CV, que hasta hace unos días se posicionaba como la versión más potente del modelo español.

Motor 1.6 TDI 95 CV DSG7

Este motor es un tetracilíndrico diésel de 16 válvulas con 1.598 cc. y sobrealimentado por turbo. Según la ficha técnica, desarrolla sus 95 CV entre las 2.750 y 4.600 rpm, mientras que el par motor máximo de 250 Nm está disponible entre 1.500 y 2.600. Estos rangos de revoluciones ya nos hacen ver que será un motor muy aprovechable en prácticamente todo el cuentarrevoluciones.

Respecto a los datos homologados, parece ser que esta configuración es capaz de alcanzar los 180 km/h de velocidad máxima y cubrir el sprint de 0 a 100 en 11,3 segundos. Por su parte, el consumo mixto homologado en el anterior ciclo NEDC era de 3,8 litros cada 100 kilómetros recorridos.

Impresiones al volante

El Seat Ibiza ofrece un buen comportamiento en prácticamente todo tipo de situaciones. En la ciudad se defiende muy bien por sus dimensiones exteriores, siendo fácil maniobrar con él en lugares estrechos o a la hora de aparcar. La suspensión, de dureza variable en esta unidad, filtra de forma correcta las irregularidades, badenes, resaltos o alcantarillas que podamos encontrar.

Tras el salto generacional, el Ibiza ha aumentado su distancia entre ejes y el ancho de vías, por lo que se ha reducido el centro de gravedad. Esto se nota especialmente a la hora de circular por vías rápidas, pues ofrece un buen aplomo y la sensación de seguridad que transmite a alta velocidad es similar a la de un modelo de categoría superior, a los compactos. Pese a estar bien insonorizado, se filtra algún que otro leve ruido aerodinámico al habitáculo.

También se desenvuelve bien en carreteras reviradas. Si activamos el modo de conducción deportivo, la dirección gana peso y las suspensiones se endurecen ligeramente. La gestión del motor y el cambio DSG también se vuelven más reactivos. En esta situación, la carrocería apenas inclina, pues la suspensión mantiene bien las inercias, y se siente muy ágil.

Eso sí, no es menos cierto que, circulando por carreteras ratoneras rotas, y no siempre a un ritmo elevado, el coche tiende a perder ligeramente la trazada al pasar por algunos baches. La parte trasera se mueve tímidamente y aunque en apenas un instante vuelve a colocarse, no transmite toda la confianza que nos gustaría. No sé si es un problema de la configuración del chasis provocado, tal vez, por un posible exceso de rebote, o si por el contrario la culpa es de unos neumáticos con muy poco perfil.

Y ahora hablemos de la respuesta del motor diésel 1.6 TDI de 95 CV y su sociedad con el cambio DSG de doble embrague y 7 marchas. Los 95 CV y 250 Nm son más que sobrados para mover al Seat Ibiza con bastante agilidad, tanto por ciudad, como por carreteras reviradas y puertos de montaña, como por autopista. A no ser que se requiera muchas prestaciones, no creo que sea necesario optar por la mecánica de 115 CV, pues esta de 95 es muy solvente.

Aceleres cuando aceleres, esta configuración ofrece siempre energía, aunque donde más cómodo se siente es en la zona media del cuentarrevoluciones, entre las 2.000 y 2.500 vueltas. La caja de cambios DSG, como es habitual, funciona muy bien y es rápido a la hora de subir y bajar marchas, aunque algo más torpe al maniobrar a muy baja velocidad.

Con el cambio en posición D tiende a escoger una marcha larga para buscar consumos ajustados, estirando un poco más en posición S. Siempre podemos optar por el modo manual y jugar con las levas para ser nosotros mismos dueños de la gestión, aunque si apuras hasta la zona roja saltará a una marcha superior a modo de protección. Eso sí, no estaría demás que las levas fueran algo más grandes y de un material de mayor calidad.

Por lo demás, el motor diésel se deja notar a ralentí y en aceleraciones, algo que no resulta muy agradable pues se filtra bastante al interior. Manteniendo una velocidad estable y a un régimen de giro del motor medio, apenas se percibe en el habitáculo, desapareciendo totalmente si tenemos el equipo de audio activado o si vamos hablando con nuestros acompañantes.

Respecto a los consumos, al ser un motor diésel de última generación y un coche pequeño, son bastante buenos. En condiciones normales estamos alrededor de los 5 litros de consumo mixto haciendo una conducción normal, siendo posible rondar los 4,5 l/100 km si nuestros trayectos son favorables o si somos bastantes suaves a la hora de conducir. Nuestra media final fue de 5,3 litros, conduciendo sin miramientos por ahorrar y yendo a ritmos rápidos en varias ocasiones.

Conclusiones

El Seat Ibiza se ve mucho más agraciado en este acabado FR Plus que en la anterior unidad que probamos, con acabado Reference. La estética, el equipamiento y las calidades mejoran notablemente de una unidad a otra. Eso sí, la contrapartida es el precio, que se incrementa considerablemente tanto por el nivel de equipamiento base como por los opcionales que monta esta unidad.

Respecto a sus rivales, esta versión del Seat Ibiza es perseguida principalmente por el Ford Fiesta ST-Line, el Kia Rio GT Line, el Renault Clio GT Line y el Volkswagen Polo Sport. A igualdad de equipamiento solo el Polo es más caro, siendo más similar en precio al Ford Fiesta.

Opinión del editor

Prueba Seat Ibiza FR Plus 1.6 TDI DSG
  • Valoración del editor
  • Puntuación 4 estrellas
12.540 a 20.080
  • 80%

  • Prueba Seat Ibiza FR Plus 1.6 TDI DSG
  • Reseña de:
  • Publicado el:
  • Última modificación: 7 de noviembre de 2018
  • Diseño exterior
    Editor: 80%
  • Diseño habitáculo
    Editor: 80%
  • Plazas delanteras
    Editor: 85%
  • Plazas traseras
    Editor: 80%
  • Maletero
    Editor: 85%
  • Mecánica
    Editor: 70%
  • Consumos
    Editor: 90%
  • Confort
    Editor: 80%
  • Precio
    Editor: 60%

Pros

  • Estética deportiva
  • Potencia más que suficiente
  • Agilidad en curva lenta y aplomo en vías rápidas

Contras

  • Pérdida leve de trayectoria en zonas rotas
  • Sonoridad del motor diésel en determinadas condiciones
  • Precio elevado

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Amante de todo lo que se mueva gracias a la energía de un motor y apoye en asfalto a través de neumáticos. Durante mi infancia buscaba, entre los coches estacionados, el velocímetro con la cifra de velocidad punta más alta. Por fortuna para mí, en aquellos tiempos no estaban de moda los cuadros digitales. Aprender, aprender y aprender.

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