El equilibrio de fuerzas en el mercado mundial del coche eléctrico está viviendo unstrong>giro que pocos habrían pronosticado hace unos años. El dominio casi incuestionable de Tesla empieza a ceder terreno frente a un competidor chino que ha ido ganando peso a base de volumen, precios contenidos y una agresiva expansión internacional.
Ese rival es BYD, el fabricante con sede en Shenzhen, que en 2025 ha conseguido situarse por delante de Tesla en ventas de vehículos 100 % eléctricos, apoyado además en una fuerte presencia de híbridos enchufables. Las cifras acumuladas del año apuntan a que la empresa china cerrará el ejercicio como el mayor vendedor mundial de coches eléctricos, mientras Tesla afronta un ejercicio de transición con menos incentivos y más competencia, también en Europa.
BYD adelanta a Tesla en ventas de vehículos eléctricos puros
A falta de los últimos ajustes de cierre de ejercicio, los datos de mercado muestran que BYD ha rebasado los 2,07 millones de coches eléctricos puros vendidos en 2025, una cifra alcanzada ya a finales de noviembre. Esto no incluye sus híbridos enchufables, que elevan todavía más el volumen total de la marca en el segmento de nueva energía.
En paralelo, Tesla habría terminado el año en torno a 1,65 millones de vehículos eléctricos, según el consenso de analistas recopilado por FactSet, lo que implicaría una caída aproximada del 7,7 % respecto al año anterior. Incluso algunas previsiones más prudentes, como las de Deutsche Bank, bajan el posible cierre a unos 1,6 millones o menos, con un cuarto trimestre especialmente flojo.
Sobre el papel, la lectura es clara: 2025 sería el primer año completo en el que BYD supera a Tesla en ventas globales de coches eléctricos puros, situándose como nuevo referente mundial por volumen en este segmento. Tesla, que durante años marcó el ritmo de la industria, se ve obligada a recalibrar objetivos en un mercado mucho más competitivo que cuando arrancó la década.
Un 2025 de récord para BYD pese a la guerra de precios
El ascenso de BYD no se explica solo por la comparación directa con Tesla, sino por la magnitud absoluta de sus cifras. A lo largo de 2025, la compañía china ha entregado más de 4,2 millones de vehículos de nueva energía —sumando eléctricos puros e híbridos enchufables—, lo que supone un incremento interanual cercano al 27 %, pese a que la empresa se vio obligada a rebajar su objetivo inicial de 5 millones de unidades ante la guerra de precios desatada en China.
El último tramo del año también refleja la potencia operativa de BYD: más de 1,1 millones de unidades vendidas solo en el cuarto trimestre, en línea con sus metas revisadas. Aunque el ritmo de crecimiento ha sido el más moderado de los últimos cinco años, el volumen consolidado la sitúa con holgura en el primer puesto mundial del coche eléctrico por unidades vendidas.

De cara a 2026, los primeros datos preliminares del mercado chino apuntan a que BYD arrancó el año con más de 90.000 vehículos vendidos en la primera semana, con subidas superiores al 70 % interanual en algunos cortes de datos. La incógnita es si este empuje inicial se mantendrá en un entorno con menos ayudas públicas y una competencia todavía más intensa.
Cómo influyen los incentivos fiscales y la regulación en el cambio de liderazgo
Una de las claves para entender la brecha que se ha abierto entre BYD y Tesla en 2025 está en la retirada del crédito fiscal federal de 7.500 dólares para la compra de coches eléctricos en Estados Unidos. Este incentivo, que se había convertido en un soporte fundamental para la demanda de Tesla, llegó a su fin a finales de septiembre tras una ley impulsada por el presidente Donald Trump.
Antes de esa fecha, Tesla aprovechó un tirón puntual de ventas: en el tercer trimestre llegó a rozar las 500.000 unidades entregadas, ya que muchos compradores adelantaron sus decisiones para beneficiarse del último tramo del incentivo. Sin embargo, el cuarto trimestre ha sido mucho más débil, con previsiones que oscilan entre 405.000 y 449.000 coches vendidos, cifras que confirman un enfriamiento de la demanda en su principal mercado.
Analistas del sector señalan que el mercado estadounidense necesita tiempo para ajustarse a esta nueva realidad sin ayudas directas. Con tipos de interés aún elevados y precios medios superiores a los de muchos modelos chinos, el coche eléctrico de Tesla ha perdido parte de su atractivo económico frente a propuestas más asequibles que llegan desde China y también desde Europa.
Presión competitiva en Europa y el papel de España
En Europa, el panorama también se ha complicado para Tesla. Las estimaciones apuntan a descensos cercanos al 30 % en las entregas de la marca en el continente, lastradas por la competencia de fabricantes locales y, cada vez más, por las marcas chinas que desembarcan con una relación precio-equipamiento muy agresiva.
BYD, igual que otros fabricantes asiáticos, ha intensificado su estrategia en el Viejo Continente con lanzamientos continuos de turismos y SUV eléctricos en diferentes rangos de precio. En mercados como España, Francia, Alemania o los países nórdicos, la firma china está aprovechando el interés creciente por el vehículo eléctrico de uso urbano y familiar, especialmente en flotas de empresa, servicios de movilidad compartida y renting.
En el caso concreto de España, la entrada de BYD se suma al desembarco de otros grupos chinos que miran a la Península como puerta de acceso al mercado europeo. Con una red de concesionarios en expansión, acuerdos con operadores de renting y ofertas de modelos eléctricos compactos y SUV, la marca aspira a ganarse cuota de mercado frente a Tesla, que compite sobre todo con el Model 3 y el Model Y en los rangos de precio medios y altos.
Para el consumidor europeo, esta pugna se traduce en más opciones y una mayor presión a la baja sobre los precios, aunque también en un debate político y regulatorio sobre la dependencia industrial de China y el impacto de estos vehículos sobre la producción local.
Aranceles, fábricas en Hungría y la respuesta europea
El avance de BYD en Europa no está exento de obstáculos. La Unión Europea ha respondido al auge de los coches eléctricos de origen chino con aranceles adicionales a las importaciones, alegando posibles prácticas de dumping y el peso de los subsidios públicos en los costes de producción.
Para sortear estas barreras, BYD ha apostado por desplegar capacidad productiva dentro del propio territorio europeo. La compañía ya ha anunciado y puesto en marcha proyectos de fabricación en países como Hungría, con plantas destinadas tanto a producir vehículos como a ensamblar baterías y componentes clave de la cadena de valor del coche eléctrico.
Esta estrategia no solo persigue reducir el impacto de los aranceles, sino también acercar la producción a los mercados de destino y mejorar la logística. Para la industria automovilística europea, incluida la española, la llegada de BYD y otros fabricantes chinos abre un doble frente: por un lado, supone mayor competencia para los fabricantes tradicionales; por otro, puede representar oportunidades de inversión, empleo y colaboración tecnológica si se cierran acuerdos locales de suministro y ensamblaje.
Un modelo de negocio centrado en volumen y asequibilidad
Frente al enfoque de Tesla, fuertemente ligado a su imagen de marca y al desarrollo de software, BYD ha construido su ventaja competitiva a partir de la escala, la integración vertical y los costes. La compañía produce baterías, electrónica y buena parte de sus componentes clave, lo que le permite ajustar precios sin depender tanto de proveedores externos.
En China, esta estrategia se ha traducido en una cuota de mercado cercana al 35 % en coches eléctricos, alcanzada con un catálogo que va desde modelos urbanos relativamente asequibles hasta vehículos de gama alta, pasando por SUV y berlinas de precio medio. A esta oferta se suman híbridos enchufables orientados a clientes que todavía recelan de la autonomía del 100 % eléctrico, una fórmula que ha tenido buena acogida en ciudades de tamaño medio y áreas periurbanas.
En Europa, BYD está adaptando su gama a los gustos y normativas locales, priorizando modelos eléctricos puros con equipamiento tecnológico competitivo, pero manteniendo una política de precios que presiona a la baja los márgenes de los fabricantes tradicionales. Todo ello en un entorno donde la normativa de emisiones se endurece de forma progresiva y obliga a acelerar el abandono del motor de combustión.
El momento delicado de Tesla: menos ventas y más foco en software

Mientras BYD aprieta en volumen y despliegue industrial, Tesla atraviesa un ejercicio marcado por la caída de entregas en Norteamérica y Europa, y por una ligera contracción también en China, mercado en el que había sido uno de los grandes dinamizadores de la electrificación. Esta contracción también en China ha sido motivo de preocupación entre los analistas.
Los analistas coinciden en que la marca estadounidense encara un «año puente» en 2025, con la vista ya puesta en una nueva etapa en la que el protagonismo recaerá menos en el número de vehículos vendidos y más en el desarrollo de la conducción autónoma y los servicios ligados al software. Es, en la práctica, un cambio de narrativa: de liderar por volumen a intentar liderar por tecnología.
Figuras del análisis financiero como Dan Ives, de Wedbush Securities, destacan que unas entregas trimestrales en el entorno de las 420.000 unidades bastarían para demostrar que la demanda no se ha desplomado, siempre que el mercado vea avances creíbles en la denominada Full Self-Driving (FSD), la suite de conducción autónoma de Tesla.
Conducción autónoma, robotaxis y el giro estratégico de Tesla
En este contexto, la hoja de ruta tecnológica de Tesla cobra más peso que nunca. La compañía trabaja en la mejora de sus sistemas avanzados de asistencia a la conducción y en la ampliación de las funciones de la FSD, tanto mediante actualizaciones de software como con nuevas generaciones de hardware.
El propio Elon Musk ha reiterado que la producción del Cybercab, un modelo de robotaxi totalmente autónomo, arrancaría en abril de 2026, una fecha que el mercado observa con cautela por el historial de retrasos en algunos proyectos anteriores. Paralelamente, Tesla ha lanzado versiones más asequibles de los Model 3 y Model Y, con el objetivo de ampliar la base de clientes en un segmento donde BYD y otros fabricantes chinos han logrado reducir costes de forma muy agresiva.
Para Europa —España incluida—, esta estrategia implica que Tesla podría centrarse cada vez más en el valor añadido del software y los servicios (suscripciones, paquetes de conducción autónoma, conectividad) y menos en competir en una carrera de precios que no le resulta favorable frente a rivales con estructuras de costes más bajas.
Implicaciones para el ecosistema europeo de movilidad eléctrica
La pugna entre BYD y Tesla no solo afecta a los gigantes del sector; también tiene consecuencias directas para proveedores, startups y fabricantes europeos. La aceleración de la electrificación está generando oportunidades en ámbitos como la infraestructura de recarga, el reciclaje y segunda vida de baterías, el software de gestión de flotas o los nuevos modelos de movilidad urbana compartida.
La experiencia de 2025 confirma que la capacidad de adaptarse rápido a cambios regulatorios y a la retirada de ayudas públicas es tan importante como el músculo industrial. Tanto BYD como Tesla han tenido que recalibrar estrategias: la primera, para responder a la guerra de precios en China y al escrutinio sobre sus subsidios; la segunda, para lidiar con el final del crédito fiscal en Estados Unidos y con una percepción pública más polarizada en algunos mercados.
Para España y el resto de Europa, el avance de fabricantes chinos como BYD supone un reto añadido para los grandes grupos con presencia industrial en el continente. Sin embargo, abre también la puerta a acuerdos de suministro, proyectos conjuntos y nuevas cadenas de valor que pueden atraer inversión a regiones con tradición automovilística, como España, Alemania, Francia o Europa central.
Con todo este contexto sobre la mesa, el año 2025 queda señalado como el momento en el que BYD desbanca a Tesla como líder mundial en ventas de coches eléctricos, un hito que refleja tanto el empuje de la industria china como la madurez de un mercado donde el volumen ya no es propiedad exclusiva de un solo actor. La batalla se desplaza ahora a la combinación de precio, tecnología y presencia global, con Europa y España como escenarios clave donde se decidirán buena parte de los próximos movimientos.