Después de una de esas jornadas que se hacen eternas, la luz al final del túnel parece haber aparecido en la negociación entre Nissan y los representantes de los trabajadores. Tras una reunión agotadora de casi veinte horas que terminó de madrugada, la empresa ha puesto sobre la mesa una propuesta que suaviza el impacto del expediente de regulación de empleo que venía sobrevolando los centros de trabajo catalanes. El clima de tensión, que se había palpado en las calles durante las últimas semanas, ha dado paso a un escenario de posible entendimiento donde las cifras han empezado a bailar a favor de los empleados.
Aunque no se puede hablar de un preacuerdo firmado como tal, los sindicatos han logrado arrancar mejoras sustanciales que ahora deben ser analizadas con lupa por los propios trabajadores. La idea es que la plantilla dé su visto bueno definitivo en un referéndum que se celebrará de forma inminente, tras una asamblea informativa donde se explicarán todos los pormenores de esta última oferta. Se nota que los negociadores se han dejado la piel en la mesa para intentar que el golpe sea lo menos doloroso posible para las familias implicadas.
Menos salidas y mejores compensaciones económicas…

Uno de los puntos más relevantes de este nuevo documento es la rebaja en el número de personas que tendrán que abandonar la compañía. Si al principio se hablaba de 211 despidos, la cifra final se ha quedado en 195 afectados, lo que supone un pequeño respiro al salvarse 16 puestos de trabajo que inicialmente estaban sentenciados. Este ajuste afecta principalmente al centro de recambios situado en El Prat de Llobregat, que es el que más papeletas tenía para sufrir el mayor recorte, además de las instalaciones técnicas de la Zona Franca y las áreas de recursos humanos.
En lo que respecta al bolsillo, que es lo que más suele preocupar en estas situaciones, la multinacional ha subido su apuesta de forma considerable. Para aquellos empleados que tengan 53 años o menos, Nissan propone ahora una indemnización de 50 días por año trabajado, y lo más importante es que no se ha establecido un tope máximo de mensualidades. Esto mejora bastante las condiciones legales básicas y busca compensar la pérdida del empleo en un sector que no está pasando precisamente por su mejor momento en España.
Planes de rentas para los trabajadores veteranos…

Para el colectivo de trabajadores con más veteranía, el acuerdo contempla soluciones específicas que buscan una salida digna hacia la jubilación. Los nacidos en el año 1972, es decir, quienes rondan los 54 años, tendrían acceso a un plan de rentas del 75 % de su salario neto hasta que cumplan los 62. Por su parte, los que tengan 55 años o más verían esa cifra incrementada hasta el 80 % del sueldo neto, garantizando así una estabilidad financiera hasta casi alcanzar la edad de jubilación ordinaria.
Además, la multinacional nipona se ha comprometido a hacerse cargo del convenio especial con la Seguridad Social hasta que los afectados cumplan los 63 años. Este blindaje social es clave para evitar que las lagunas de cotización afecten a las futuras pensiones de quienes llevan décadas aportando su esfuerzo a la marca en territorio catalán. Si el referéndum sale adelante, también se creará una comisión para vigilar de cerca que se dé prioridad a estos trabajadores en caso de que surjan nuevas vacantes en el grupo en el futuro.
Un contexto de reestructuración industrial en toda Europa…
Este movimiento de Nissan no es algo aislado, sino que forma parte de una estrategia mucho más amplia denominada ‘Re:Nissan’. La compañía busca desesperadamente recuperar la rentabilidad en un mercado global que ha cambiado drásticamente tras la pandemia y que está obligando a cerrar plantas y recortar unos 900 empleos en Europa. De hecho, otros centros como el de Sunderland en el Reino Unido también están bajo la lupa de la eficiencia, lo que demuestra que la presión por ajustar costes es una directriz que viene directamente desde las oficinas centrales en Japón.
La presión sindical ha sido fundamental para llegar a este punto, con movilizaciones que han recorrido el centro de Barcelona y han llegado hasta las puertas del Parlament. Los trabajadores han querido dejar claro que no son simples números en una hoja de Excel y que el tejido industrial de Cataluña merece un respeto tras los cierres masivos sufridos hace unos años. El apoyo de otros sectores en crisis durante las manifestaciones ha servido para visibilizar un problema que afecta a muchas familias y que requiere de la implicación constante de las administraciones públicas.
Todo este proceso negociador pone el broche a semanas de muchísima incertidumbre y movilizaciones constantes que han mantenido en vilo a las plantillas de los tres centros afectados. La reducción de la cifra de despedidos y el aumento de las cuantías indemnizatorias son el resultado de un pulso intenso entre los sindicatos y la dirección, marcando el camino para una reestructuración que, aunque dolorosa, busca cerrarse con el mayor consenso posible entre las partes implicadas.
