Hemos probado el Mercedes C 200 EQ Boost, ¿es una buena opción para hacer km?

Mercedes C 200 EQ Boost lateral

Hemos probado el Mercedes C 200 EQ Boost y nos hemos hecho la siguiente pregunta: ¿Es buena opción si vamos a hacer muchos kilómetros? La unidad que nos cede Mercedes Automoción del Oeste, concesionario oficial en Extremadura, recurre a un esquema con motor gasolina y sistema mild-hybrid, una configuración que vemos en muchos modelos de nueva generación. ¿Qué tal funciona en el Mercedes Clase C? Vamos a averiguarlo.

El Mercedes Clase C en su generación actual, la W205, era lanzada en 2014. El pasado año la marca ponía a la venta su restyling, una actualización que traía pocas novedades estéticas pero que contaba con una revisión de su gama mecánica. En esta lista destaca la introducción de un motor de gasolina con hibridación ligera denominado Mercedes C 200 EQ Boost, exactamente el coche protagonista de estas líneas.

EQ Boost… ¿qué es esto?

Mercedes C 200 EQ Boost instrumentación

Exactamente no es, porque ante vosotros tenéis al Mercedes C 200 EQ Boost Estate, la versión familiar del mismo modelo. Pero la carrocería no es lo más destacado de esta prueba, en este caso nos centramos en mirar más profundo, en traspasar lo que está oculto a nuestros ojos, en analizar lo que se esconde bajo la piel de este coche con estrella. ¿Es el sistema EQ Boost una alternativa al diésel? ¿Mejora significativamente la eficiencia del motor gasolina?

El sistema mild-hybrid que propone la marca con sede en Stuttgart se denomina EQ Boost. Se trata de una tecnología que cuenta con un pequeño motor eléctrico que ayuda al motor de combustión interna en diferentes ocasiones. Por sí solo este motor eléctrico no puede empujar el coche, sirviendo como apoyo del motor de gasolina.

Mercedes C 200 EQ Boost motor

En el Mercedes C200 EQ Boost encontramos un interesante sistema. El motor gasolina que da vida a esta versión es un 1.5 litros de cuatro cilindros, corazón que cual Sancho Panza junto a Don Quijote está ayudado por un motor eléctrico de 14 CV. Funcionando a 48V, este pequeño motor hace la función de generador, motor de arranque y de apoyo, prescindiendo entonces de alternador.

Microhibridación a 48v. ¿Qué es un coche microhíbrido?

Según dice la marca, este motor eléctrico apoya a la mecánica siempre que el turbocompresor no haya alcanzado su pico máximo. Igualmente, gracias a él la cilindrada del motor de combustión puede ser más contenida, encontrándonos con la situación de que un Mercedes C 180 tiene más motor, si solo tenemos en cuenta la cilindrada, pero menos potencia.

Sobre el papel vale… ¿y en la práctica?

Mercedes C 200 EQ Boost trasera

Además de todo lo dicho en las anteriores líneas, justo antes de subirme en él me habían asegurado que el arranque del Mercedes C 200 EQ Boost se completa con mayor rapidez y suavidad, siendo igualmente más silencioso que una versión gasolina homóloga. No esperé demasiado antes de subirme, y eso que esta unidad viste de AMG incitando peligrosamente a la vista, y pulsé el botón de arranque. La sensación es diferente. El arranque es fulminante, apenas puedes escuchar o sentir su despertar.

En circulación urbana lo más destacado de este propulsor es su suavidad, una sensación a la que contribuye la caja automática de nueve velocidades, la 9G-Tronic de tipo convertidor de par. Es demasiado complicado diferenciar la actuación del motor eléctrico, simplemente podemos entenderlo como un conjunto que hace que la marcha sea una experiencia más suave. En lineas generales, es similar a conducir un gasolina turboalimentado.

Sin edificios, semáforos y tráfico a nuestro alrededor, la sensación más destacada es exactamente la misma, suavidad. Contamos con 184 caballos de potencia bajo nuestro pie derecho, cantidad que nos garantiza unos adelantamientos rápidos y unas prestaciones bastante correctas. No es necesario echar mano de los modos de conducción, en “Confort” o incluso en “Eco” el Mercedes C 200 EQ Boost responde con suficiente soltura.

Mercedes C 200 EQ Boost cuadro instrumentos

A pesar de que en números este motor no sorprende -no baja de los ocho segundos en la prueba del 0-100 km/h mientras que un BMW 320i F30 se acerca a los siete segundos-, la sensación que he tenido es de ir en un coche rápido. Rápido, que no nervioso. Y es que este corazón entrega su potencia de forma lineal, sin sobresaltos ni brusquedades. No he notado, ni con la opción “Sport” seleccionada, un punto agresivo del motor, se centra en ser confortable. Eso sí, no pierdas de vista el velocímetro.

En cuanto al sonido, si no lo pasas de vueltas, este es apenas perceptible. Jugando entre las 3.000 y 6.000 vueltas el ruido comienza a llegar a tus oídos, un sonido por cierto no demasiado bonito. Al menos no es tan ruidoso como la versión 220 d, motor diésel de 2.0 litros que pude probar en el Mercedes E 220 d Coupé y del que te dejo la prueba aquí.

Pese a que el protagonista de estas líneas sea el sistema EQ Boost, el buen comportamiento de esta unidad del Mercedes Clase C Estate me obliga hacer una pequeña reseña. Equipado con el paquete AMG este coche se mueve mejor de lo que esperas. Su aplomo me convenció desde el primer momento, generándome confianza incluso en virajes fuertes. ¡Chapó!

Llega el capítulo de consumos… ¿golpe final?

Mercedes C 200 EQ Boost trasera

De momento sabemos que el Mercedes C 200 EQ Boost es un coche suave y confortable, un modelo que además transmite seguridad y aplomo. Si pusiéramos un punto y final en este párrafo podríamos concluir con que es una gran opción para hacer kilómetros. Pero no, aún nos queda el análisis a los consumos, un apartado que apoyará lo dicho o le dará la vuelta a la tortilla.

De los más de 800 kilómetros que rodamos con el Mercedes C 200 EQ Boost más de la mitad, unos 530, fueron en autovía. En un principio fue toda una sorpresa lo que reveló el ordenador de abordo. Los primeros 150 kilómetros a 120 km/h rigurosos nos dejaron una cifra de 4,9 l/100 km, muy interesante para la potencia y naturaleza del propulsor. Pero no era real. El recorrido inicial tenía un desnivel importante y prácticamente la totalidad de estos 150 primeros kilómetros se hicieron descendiendo. El resto, con más llanuras y pendientes en subida, nos puso los pies en la tierra con un consumo de 6,2 l/100 km.

Pese a tener la necesidad de ser extremadamente sutiles con el pie derecho para conseguir esos números, las cifras en autovía no nos parecieron desproporcionadas. En carretera nacional, a 100 km/h rigurosos, el cuadro de instrumentos marcó 5,7 l/100 km, número conseguido en condiciones favorables. La realidad es que, si nos despistábamos en estas vías, los consumos bailaban en todo momento entre los 6,5 y los 7 l/100 km. Y es que, con adelantamientos constantes, era difícil incluso obtener la misma cifra que en autovía. 

Mercedes C 200 EQ Boost lateral

En ciudad la cosa empeoraba. En ningún momento vimos en el ordenador de abordo que los consumos bajaran de los 8 l/100 km. En situación normal, te moverás entre esta cifra y los 9 l/100 km, todo pese a contar con la última tecnología y la función start/stop. En conducción deportiva, un escenario en el que pocos conductores se verán en un Mercedes C 200 EQ Boost Estate, la cifra se clavó en 12 l/100 km. Una prueba que concluía con 8,7 l/100 km de media final en los 830 kilómetros de recorrido.

Puestos a comparar con un hermano de motor diésel homólogo y más pesado escogemos el mencionado anteriormente Mercedes E 220 d Coupé, un coche alimentado por 2.0 litros diésel de 194 caballos de potencia. El peso de este coupé es de unos 1.735 kilos frente a los 1.550 kilos del Mercedes C 200 EQ Boost. En comparación, el primero es capaz de reflejar unas medias de 6,5 l/100 en consumo combinado, números muy difíciles de conseguir con el segundo.

¿Qué hay del precio?

Mercedes C 200 EQ Boost interior

Aunque los consumos son clave en este interrogante en el que buceamos, el precio siempre es relevante, a no ser que estés pensando en comprar un Bugatti Chiron. El Mercedes C 200 Estate parte de los 46.470 euros, unos 1.500 euros menos que los que pide la marca por el Mercedes C 220 d Estate de 194 CV, el cual arranca en 47.949 euros. El Mercedes C 200 d Estate es sustancialmente más barato que el C 200, pero también menos potente.

¿Es una buena opción para hacer km?

Si buscamos un coche para hacer kilómetros, superando una media de 25.000 kilómetros al año, el Mercedes C 200 EQ Boost no es nuestro coche. La opción Mercedes C 220 d es más eficaz en cuanto a consumos, y si estamos dispuestos a pagar los 1.500 euros extra estaremos ante nuestro coche. Ahora bien, si buscamos un coche con etiqueta Eco, esta versión del Mercedes Clase C es una gran alternativa, destacando además por su suavidad.

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