Rolls-Royce, junto a Bentley, está considerada en el sector del automóvil como un fabricante de coches muy exclusivo. Desde su fundación en Derby (Reino Unido) en el año 1906 se ha centrado en el diseño, desarrollo y fabricación de vehículos destinados al mercado premium. Entre los símbolos que hacen reconocible a la firma de la doble “R” está el “Espíritu del Éxtasis”, el emblema que se sitúa sobre la calandra de sus modelos.

A lo largo de su historia Rolls-Royce se ha encargado de motorizar a las personalidades, casas reales y gobernantes más importantes del mundo. Esto ha sido posible gracias a sus programas de personalización exclusivos y a la fabricación de sus modelos completamente artesanal. Desde el año 2003 está amparada bajo el paraguas de BMW (su hermana Bentley corrió la misma suerte, pero con el Grupo Volkswagen).

El modelo que abre el catálogo de Rolls-Royce es el Ghost. Este es su modelo más pequeño, aunque mide 5,4 metros de largo. Su diseño exterior está inspirado en el del Phantom, pero a diferencia de este ofrece una dinámica de conducción más deportiva (dentro de sus 2.435 kilos de peso). Las posibilidades tecnológicas, de equipamiento y calidad del Ghost son superlativas, pudiendo verse incrementadas gracias a los programas de personalización exclusivos.

Con el Phantom, Rolls-Royce supo aunar la mejor tecnología y mecánicas de BMW con su exquisita calidad de realización interior. El Phantom tiene dos tipos de carrocería, una corta con 5,83 metros de largo y otra de batalla extendida con 6,08 metros. Siguiendo la tradición de la firma inglesa, las posibilidades de personalización son infinitas, al igual que su nivel tecnológico y de seguridad. Está impulsado por un bloque gasolina de aspiración atmosférica y configuración V12 con 453 cv.

Para cerrar la gama Rolls-Royce la firma propone los Phantom Coupé/Drophead. Este modelo es la versión coupé y cabrio (Drophead) del Phantom pero a diferencia de la berlina su tamaño se ve reducido hasta los 5,60 metros. Si el Phantom original representa el lujo máximo dentro de la casa de Derby, los Coupé y Drophead van un paso más allá. Su carrocería presenta un diseño más estilizado y con mayor obsesión por el detalle. La gama mecánica es compartida con la berlina pero sus posibilidades de personalización son aún mayores.